‘La Catedral del Mar’: una “superproducción artística” que huye del fantasma de ‘Alatriste’

La referencia de ‘Isabel’ es la mejor guía para que la serie más cara por capítulos, al menos para Diagonal TV, no se convierta en otra adaptación de best-seller que se da un batacazo.

 

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El rodaje de La Catedral del Mar entra en su recta final. Después de tres meses “intensos, duros y emocionantes”, según nos cuenta el protagonista, Aitor Luna, solo falta uno más para el último “corten”, previsto para el 23 de diciembre. “Casi vamos a celebrar la Navidad con el equipo”, bromea su compañero Pablo Derqui. Teleprograma.tv ha podido hablar con los actores y con el equipo técnico y de producción en Sos de Rey Católico, el pueblo medieval aragonés que ya fue escenario de cine en La vaquilla, la película de Berlanga, y que ahora viaja más atrás en el tiempo, hasta el siglo XIV, para sumarse a la lista de escenarios de lujo de esta producción de Antena 3, Diagonal TV, TV3 y Netflix.

“Hemos peinado la España medieval para buscar lugares que ya tuvieran los 'escenarios' construidos y así abaratar costes de decorados y dar aire y vida a la serie”, nos explica Joan Bas, productor ejecutivo de Diagonal y responsable de otros dramas históricos como Isabel y Carlos, rey emperador.

Esa búsqueda les ha llevado a recalar en Cáceres, Segovia, Altafulla o Barcelona, donde se grabó una de las escenas más importantes de la serie, como recogimos en este reportaje. Un esfuerzo de producción que convierte a La Catedral del Mar en la serie más cara por capítulo de la historia de Diagonal -Atresmedia prefiere no compartir ese dato-, pero todos los que trabajan en este ambicioso proyecto, desde la cadena hasta los actores, no quieren ni oír la palabra “superproducción”, sobre todo por el abuso que se hizo de ella en otra serie de época basada en un bestseller, Alatriste, el Titanic de la ficción española de los últimos años.

“Yo prefiero decir que es la gran apuesta de la cadena, no una superproducción –explica Aitor Luna–. Sí es cierto que tiene algo más de presupuesto que la media de las series, pero el dinero se va en otras cosas al estar grabado casi todo en exteriores; al final vamos siempre apurados de tiempo y en casi todas las escenas nos la jugamos en una única toma”.

Nathalie Poza, que interpreta a su madre en la ficción, añade: “La parte positiva de eso es que te hace estar en cada secuencia con la energía y la atención al máximo, porque no puedes fallar”. En su caso interpreta al mismo personaje que Natalia de Molina, pero unos años después: “Espero estar a su altura”, dice con humildad y admiración.

“Si sumas el total de cada apartado sí que es una producción más cara que de costumbre, pero esto no es The Crown ni muchísimo menos”, zanja Sonia Martínez, Directora de Ficción de Atresmedia –en la foto, entre Michelle Jenner y Pablo Derqui–, que sí se atreve a hablar de superproducción pero con un matiz muy claro. “Lo es a nivel artístico y en el sentido de que el trabajo que se ha hecho para diseñar la producción, para sacar el máximo provecho a los recursos que tenemos, es brutal”.

¿Pero cómo conseguir que una serie de estas características no se vaya de las manos? Porque de nuevo en este aspecto, la sombra de Alatriste genera intranquilidad. “Nosotros teníamos muy claro que queríamos hacer una serie auténtica, no que se desvirtuara en una mezcla internacional con actores de varios países y localizaciones dudosas para justificar los contratos que al final no gusta ni en un sitio ni en otro”, dice con total claridad Joan Bas, productor ejecutivo de Diagonal TV.

De hecho, ellos siempre apostaron porque fuera una serie española en todos los sentidos, incluso cuando el proyecto casi tenía luz verde para rodarse en inglés. “Siempre tuve claro que sería mucho mejor si lo hacíamos en español para no perder el control creativo”, insiste Jordi Frades, uno de los directores de televisión más reconocidos sobre todo gracias a su labor en Isabel.

Para que esa opción se hiciera realidad, fue providencial el acuerdo con Netflix: la plataforma aporta el dinero extra que supone abrir una ventana al mercado internacional, muy importante sobre todo porque la novela ha sido un éxito enorme en decenas de países, y no obligaba a ceder en ningún aspecto artístico. Como reconoce Bas, “la entrada de Netflix fue lo mejor que nos podía pasar para que la serie no se nos escapara y pudiéramos seguir la línea de nuestras producciones”.

Así, el estilo de contar la historia en Isabel se aplica a La Catedral del Mar: “Comparte con esa serie una forma de narrar que hace que el espectador entre en la historia de una forma emotiva, contando episodios importantes y supliendo alguna batalla de más a través de las emociones y sentimientos de los personajes”.

Pero como el presupuesto es más alto, sí pueden permitirse algunos 'lujos', como una batalla naval de la que Aitor Luna todavía se acuerda: “¡Ha sido la más dura de todas! Tuvimos que grabar a dos bajo cero en la cubierta del barco; como estaba atracado, teníamos que marcar nosotros el movimiento con un balanceo constante”.

Otro de los retos de producción es mostrar la construcción de la catedral, que va creciendo a lo largo de la historia igual que los personajes: los cimientos y la primera parte se recrearán con decorados mientras que los pasos finales se añadirán digitalmente. Así que otra partida de la ‘no-superproducción’ se irá en efectos especiales.

“En esta serie la ambientación es muy importante y el tratamiento de los tejidos también”, cuenta Pepe Reyes el jefe de vestuario. “Pueblo, peste, batallas obligan a un vestuario muy manipulado para llegar a las texturas. Es más complicado vestir al pueblo llano que a la Corte”.

En el último mes de rodaje contarán con 3.600 figurantes para algunas de las escenas más potentes. Para entonces habrá empleado a casi un centenar de especialistas, a más de 130 jinetes y 21 ramaleros. La serie habrá necesitado 14 carros medievales y más de 220 animales (177 caballos 177, 23 mulas y 26 perros).

Además, la serie cuenta con actores de prestigio para papeles pequeños como decisivos: en la imagen vemos a Laura Domínguez, caracterizada como la madre moribunda del amigo de Arnau, para una secuencia desgarradora que presenciamos en Sos del Rey.

En cuanto a la imagen final, cabe tomar de nuevo como referencia los errores de Alatriste: se señaló como uno de los principales la iluminación tan subida que generaba un constante efecto de cartón piedra, y que fue una decisión de última hora de la cadena que tiró por tierra todo el trabajo de fotografía. “El problema siempre es no hablar las cosas antes –responde Sonia Martínez–. Si esperas a ver el resultado final en tu despacho poco antes de que se emita... Nosotros hemos hablado de la apuesta estética desde el principio, igual que del guión o del casting; una vez que hay consenso, ya solo queda hacerlo bien”.

Eso no quita que a la hora del montaje final, una labor que se abordará en el primer semestre de 2017, surjan tensiones, como reconoce la responsable de Atresmedia: “Es la primera vez que trabajo con Jordi Frades y estoy encantada porque partimos del respeto absoluto y del convencimiento de que estamos igual de involucrados desde el minuto uno... Pero ya le he dicho que todavía no hemos llegado a la parte oscura de nuestra relación (risas)”.

Más allá del tono y de la estética, otro peligro que acecha a las puertas de La Catedral del Mar es que los lectores de la novela –y hablamos de seis millones en todo el mundo– recurran a esa frase tan oída de “el libro es mucho mejor”. “Está claro que no nos podemos meter en la mente de todos y cada uno de esos lectores para hacer la serie como ellos se imaginan, pero estoy segura de que la historia les va a satisfacer”, asegura la siempre positiva Andrea Duro, que interpreta a Aledis, hija de un curtidor que se vuelve loca por Arnau y acaba como prostituta.

Que ella lo diga tiene un valor extra, ya que eso implica que la serie no va pasar por alto los episodios más duros de la novela. “Yo he tenido que grabar escenas muy fuertes de palizas, violaciones... Si no te han pegado o violado es que no eres un personaje de esta serie”, bromea.

La mujer a la que da vida Michelle Jenner, Mar Estanyol, el amor imposible de Arnau, también está marcada por un episodio similar. “Es secuestrada y después... Prefiero no contarlo, pero realmente es una escena muy fuerte, la más dura que me ha tocado rodar. De las que te dejan agotada por la enorme carga emocional”.

El que sin duda lleva más carga sobre los hombros es Aitor Luna, incluso literalmente. Arnau, el palafrenero que vertebra la historia, carga las piedras que sirven para levantar la catedral. “No son de cartón pero pesan unos 10 kilos, así que las llevo bien –cuenta el actor–. La verdad es que me habría gustado tener más tiempo para prepararme físicamente, que se notara un cambio en mi cuerpo, pero no fue posible”.

De hecho su fichaje fue una elección casi de último momento, ya que antes que él casi se habían confirmado los nombres primero de Quim Gutiérrez y después de su hermano, Yon González, para protagonizar la serie. “Al final el destino ha querido que tengamos el mejor casting posible”, afirma Jordi Frades, el director.

La figura de Aitor cierra el círculo de comparaciones con Alatriste, ya que él fue la cara de ese proyecto y también el que más se salvó de la quema tanto de la crítica televisiva como de los mandobles tuiteros de Arturo Pérez Reverte.

Por parte de Atresmedia no hubo reticencias en ese sentido. “Las series no triunfan ni fracasan por un solo actor, y Aitor es uno de los grandes –afirma Sonia Martínez–. Para Arnau necesitábamos un perfil físico muy claro y además alguien con la experiencia suficiente para aguantar cinco meses de una grabación muy dura. Él nos da todas esas garantías”. Aitor tendrá que cargar piedras en la ficción, pero se niega a echarse ese lastre encima: “Después de esa experiencia, decidí desde el primer día que en La Catedral del Mar iba a tomármelo con tranquilidad y sin presiones de más”.

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