La dieta de Drew Barrymore en Netflix: “¡He tenido que comer cosas asquerosas!”

La niña prodigio de Hollywood da su primer gran bocado a la televisión como una mamá zombie que devora a sus vecinos malos en esta historia disparatada 
y ‘gore’ que ha puesto 
a prueba su estómago. Teleprograma.tv ha hablado con ella.

 

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El tour promocional de Santa Clarita Diet lleva a Drew Barrymore y su colega 
Timothy Olyphant por medio mundo. De hecho pasaron por 
Madrid, con una sonada visita a 
El hormiguero en la que ella fue un encanto y él vaciló todo lo que quiso y más a Pablo Motos (“Solo estaba jodien… un poco”, nos explica él en esta entrevista).

Las impenetrables leyes del marketing hacen que el encuentro de Teleprograma.tv con los actores tenga lugar un par de días después en Berlín; será por el frío del invierno alemán pero Drew ya no es tan generosa en sonrisas. O quizá es que preferiría estar en la Marcha de las Mujeres contra Trump, que se celebra justo en esos momentos; no lo podremos saber hasta el final de la entrevista porque desde Netflix nos han pedido amablemente que no preguntemos sobre política.

La actriz se sienta para hablar de series y de zombis mientras da sorbitos a una bebida turbia de color similar a los vecinos triturados que degusta en la serie.

¡No llevará sangre!
[Seria] No. Es té helado.

Ya. ¿Por qué has decidido estrenarte como protagonista en televisión con esta serie tan peculiar?
Porque mi personaje es superdivertido, cuando leí el guión me partí de risa. No estaba en mis planes volver a trabajar, pero di el paso porque la serie, además de graciosa, tiene corazón. El papel era muy goloso.

¿Por qué ese parón?
Porque mi intención era quedarme en casa criando a mis hijas [Olive, de 5 años, y Frankie, de 2], que el papel de madre también es una aventura diaria y constante.

Sheila, tu personaje, come carne humana sin parar. ¿Cómo llevas esas escenas?
No voy a mentir, tuve que comer cosas asquerosas. Todo era repugnante pero lo tenía que devorar con voracidad para que pareciera que me estaba encantando.

¿De qué está hecho?
Cada cosa era diferente, nunca 
tenía ni idea de cuál era el menú: pollo podrido, rodajas de manzanas deshidratadas que simulan la piel, tartas muy raras y muy húmedas… El día que tocaba atún estaba bien. Lo peor fue un filete podrido, ese día casi poto.

Hablando de vómito, en la escena de tu muerte en el primer capítulo eres peor que la niña de El exorcista…
Uf, una locura. Además olía peor que el vómito real… Eso ayudó a que pareciera más auténtico.

En ese primer capítulo le hincas el diente a Nathan Fillion… ¿A qué sabe el protagonista de Castle?
¡A goma! Porque lo que muerdo no es su cuerpo real, claro. El equipo de efectos especiales es alucinante… De hecho, una mañana le di los buenos días a uno de los muñecos de goma. Son muy reales.

¿La combinación de la comedia 
romántica y el gore es arriesgada?
No, la mezcla de géneros me parece realmente interesante. Estamos pasando tiempos convulsos y la gente necesita reír. Por eso me apetecía mucho hacer entretenimiento puro.

Habrá quien no encuentre tan divertido matar gente para comérsela después.
Ya, pero es que es ficción. Si tuviera que hacerlo en la vida real, pondría alguna objeción. La gente ve cosas mucho más locas en otras series y películas, cada vez es necesario ir un poco más allá.

¿Para qué edades estará recomendada en Netflix?
Supongo que para niños pequeños, en pack con Bob Esponja. No tengo respuesta a eso… Creo que ese es un trabajo para los padres, no para Netflix.

¿Contenta con tu primer contacto con esta plataforma de series?
Mucho, porque además tiene algo difícil de conseguir, y es que ofrecen fiesta para todas las edades: su catálogo puede gustar a tu abuela y a tu hijo adolescente. Por eso me emociona estar haciendo algo tan diferente con ellos.

¿Habrá segunda temporada?
Creo que hay un plan para seguir contando por qué mi personaje sufrió ese cambio… Aunque en el fondo no es solo una serie de zombis y crímenes; va sobre la familia, sobre cómo un matrimonio se une para seguir adelante.

La muerte no puede con este matrimonio… En tu opinión, ¿qué es lo que sí lo suele matar en la vida real?
Es una pregunta complicada, porque supone traer a la mesa demasiados temas personales [Drew se ha divorciado tres veces]. Yo tengo mi propia experiencia pero no sé cómo lo siente el resto de la gente… Así que me callo.

¿Qué otras series sigues?
Lo tengo complicado con las niñas, porque además me voy a dormir con ellas y me toca ver Tom y Jerry y esas cosas. Sí pude ver The Crown y me ha parecido absolutamente fascinante.

¿Cómo ves el mundo que heredarán tus hijas?
Debato mucho sobre todo con la mayor, que es profunda e intensa. Mi labor es enseñarles que trabajar es positivo, que es crucial ser amable y cuidar de los demás… Que hay que luchar de forma pacífica: rugir como leonas pero no morder. Este es el primer día en mucho tiempo que me siento optimista, porque percibo mucha fuerza en lo que están haciendo hoy las mujeres, de hecho mis hijas están ahora mismo en la marcha con su papá.

¿Y por qué tú no?
Porque este tour se organizó hace meses y cancelarlo no sería profesional. Soy una empleada. Pero hoy me cuesta porque claro que querría estar allí.

Así empieza ‘Santa Clarita Diet’

Sheila (Drew Barrymore) y Joel (Timothy Olyphant) son un matrimonio del barrio residencia de Santa Clarita, en Los Ángeles. De repente y sin motivo aparente, ella ‘vomita’ su corazón.

Su hija pide ayuda a un vecino, que además de su mejor amigo es un experto en zombis: deducen que, efectivamente, es una muerta viviente.

Sheila intenta saciar su hambre 
con carne animal, pero lo único 
que la sacia realmente es comer personas. Esa es la dieta a la que hace referencia el título, que además le hace tener más energía que nunca. Sin perder la sonrisa y la complicidad familiar, seleccionan a los vecinos que merecen morir para que los devore.

Pobre chica (casi) perdida

Estrella del cine a los 7 años con E.T, el extraterrestre, ‘yonqui’ a los 12 y rehabilitada a los 14 con autobiografía por medio (Pobre chica perdida). La vida de Drew Barrymore transcurría demasiado deprisa y tenía toda la pinta de acabar de la peor manera hasta que decidió centrarse en su carrera y, mucho más tarde, en la familia: tiene dos hijas con 
el consultor de arte Will Kopelman, su tercer marido, de quien se divorció en 2016.

En medio, ha tenido éxitos en cine de todos 
los géneros: acción (Batman Forever, Los Ángeles de Charlie I y II), terror (Scream) 
y comedia (50 primeras citas, Tú la letra y yo la música). En televisión apenas se ha prodigado antes de Santa Clarita Diet, con una gran excepción: ganó el Globo de Oro a la Mejor Actriz por la tv movie Grey Gardens.

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