Así es ‘Kennedys: After Camelot’, la historia de una familia maldita

Cinco años después de la polémica miniserie sobre el matrimonio presidencial, el canal COSMO estrena en España la segunda entrega de cuatro episodios, centrada en Jacqueline Onassis y Ted Kennedy.

 

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Dallas, la película de Abraham Zapruder, testimonio del magnicidio de Kennedy; su asesino Lee Harvey Oswald; el hombre que lo calló de un tiro, Jack Ruby; la comisión Warren, la bala perdida o Jackie, la viuda de América. Todo lo que rodea al asesinato del carismático presidente de EE.UU., el 22 de noviembre de 1963, forma parte de la historia del mundo y también del cine y la televisión.

Desde que Oliver Stone abriera la puerta con una acusadora y controvertida versión en el filme JFK: Caso abierto (1991), los hechos que rodearon la presidencia, el sangriento desfile en la capital de Texas y la conspiración volvieron a interesar al público, ávido de conocer más a una familia educada y entrenada para triunfar, pero perseguida por la desgracia.

El último repaso lo ofrece el canal COSMO en Kennedys: After Camelot, miniserie de cuatro episodios basada en un libro del periodista J. Randy Taraborrelli que se estrena el domingo 11, después de que el canal estadounidense Reelz la emitiera con éxito el pasado abril.

Tras los hechos narrados en Los Kennedy (2011) –ofrecida también por Reelz y COSMO y ganadora de cuatro Emmy–, los nuevos capítulos se centran en Jackie, con Katie Holmes que además de repetir papel dirige uno ellos, y en Ted (Matthew Perry), el tercer hermano. Poco después entra en juego el armador griego Aristóteles Onassis (Alexander Siddig) para pedir la mano de la viuda.

Jack y Jackie Kennedy fueron el  matrimonio más famoso de la época y, además, una pareja feliz. ¿Un ejemplo algo cursi?: escuchaban el vinilo de la banda sonora del musical Camelot antes de irse a la cama de la Casa Blanca, de ahí el título de la serie. Eran buenos tiempos, pero solo duraron 1.032 días.


Recuperar este personaje ha supuesto un verdadero reto para mí –dice Katie Holmes– porque en los 30 años que abarca la serie, pasa por tantos altibajos que a veces me he sentido como el centro de una tragedia griega. Sin embargo, sigue siendo un honor volver a entrar en esta familia que ha supuesto tanto en la historia de mi país”.

En su regreso a la televisión, casi 20 años después de su papel de Joey en Dawson crece, la exmujer de Tom Cruise quiere reivindicarse como actriz, trabajo que suspendió durante sus cinco años de matrimonio con el actor y destacado miembro de la Cienciología.  “Tras la muerte del presidente, y aunque no sabía qué futuro le esperaría en la familia, se convirtió en un referente para todos. Por eso era una responsabilidad interpretar a una mujer de la que casi toda la nación estaba enamorada”, comenta Katie Holmes.


Su compañero, Matthew Perry, el inolvidable Chandler de Friends, caracterizado a lo largo de esas cuatro décadas, lo confirma: “De hecho, cuesta creer que lo que les pasó a los Kennedy haya sido real, incluido John John”. El hijo del presidente, conocido como ‘el príncipe’, carismático y vividor como su padre, moría con su esposa Carolyn en julio de 1999, tras precipitarse en el Atlántico la avioneta que pilotaba.

Tras un largo periodo de descanso, Katie Holmes vuelve al cine y la televisión lejos de su ex, Tom Cruise aunque con la ‘cláusula de silencio’. Unos botes desenfrenados en el sofá de Oprah Winfrey en 2005 pusieron a todo el mundo alerta: Tom Cruise estaba enamorado (“¡Esta mujer es magnífica!”)  y ella se llamaba Katie Holmes. La había conocido en unas pruebas para su película  Misión imposible 3 –Cruise protagoniza y produce la saga– y él había sentido “un auténtico flechazo”, mientras que ella “ya estaba enamorada desde pequeña y colgaba sus pósters en
su habitación”. 

La enésima relación polémica de uno de los iconos de Hollywood había comenzado, para desgracia profesional de Holmes, que primero desapareció 15 días (tomando ‘clases’ en un centro de Cienciología, dicen) y luego cinco años enteros, tras una fantástica boda en Italia, sin casi acercarse a una cámara y dedicados a la pequeña Suri.

Pero todo acabó casi como una película de espías. Según otros rumores, tuvo que mediar su padre, un prestigioso abogado separatista y  la propia Nicole Kidman  para que Katie reuniera el valor de mudarse a Nueva York, cambiar de número de teléfono y contraseñas, pedir el divorcio y solicitar la potestad de la niña en común, aprovechando que su marido rodaba Oblivion
en Finlandia.

Recibió 15 millones de dólares, más tres por cada año de casados y 30.000 mensuales para la manutención de Suri. La contrapartida fue mantener un total silencio sobre su pasado en común y, dicen, no aparecer en público durante cinco años con ningún nuevo compañero sentimental, incluido Jamie Foxx, su actual pareja, aun que sin confirmar.

Como ocurre tantas veces, la carrera de Katie Holmes comenzó con un golpe de ambición y suerte. Nacida en Toledo, Ohio, tuvo la valentía de viajar a Nueva York y enviar una audición al productor Al Onorato, que la contrató para
el papel de Joey Potter de la serie Dawson crece el mismo año, 1997, que debutaba en el cine con La tormenta de hielo, de Ang Lee.

Pero fue su breve pero contundente papel en Jóvenes prodigiosos, en 2000, del recientemente fallecido Curtis Hanson, lo que la situó en el mapa. Cinco años después llegó Batman Begins (2005) en la que interpretó a Rachel Dawes en un papel escrito para ella por Christopher Nolan. En la continuación, El caballero oscuro, fue sustituida. Ya se había casado.

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