Hugo Silva, marcado por ‘El Ministerio del Tiempo’: “Pacino es el regalo más grande que me ha dado la televisión”

El actor, que ha presentado en el Festival de Sitges la película ‘Solo se vive una vez’, asegura que todavía no sabe nada de una posible cuarta tanda y que valora varias ofertas: “Me han ofrecido proyectos de televisión”.

 

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Tras presentar en el Festival de Sitges Solo se vive una vez, que llega a los cines este jueves 12 y en la que comparte cartel con Santiago Segura y Gerard Dépardieu, Hugo Silva nos cuenta sus planes tras el final de la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo, que veremos el lunes 30.

Quién te iba a decir que Pacino, que entró como personaje capitular, llegaba para quedarse…
Yo era muy muy fan de la serie desde la primera temporada. Recuerdo que la serie se estrenó a la vez que otra en la que yo participaba: Los Nuestros. Y enseguida me enganché. Veía además el gran seguimiento que hacían las redes sociales.

¿Imaginabas verte en El Ministerio…?
Yo fantaseaba ya en la primera temporada con el personaje histórico que podría interpretar. Por eso cuando Javier Olivares me llamó para proponerme inicialmente solo cinco capítulos ni me lo pensé un segundo.  Yo iba a entrar a mitad de la tercera temporada pero al final me propusieron estar la temporada entera.

¿Ha sido difícil preparar el personaje?
Pacino es un personaje con el que siempre he tenido una relación mágica porque siempre ha estado en mi vida, por donde he crecido y ha formado parte de mi mundo y de la gente que me ha conocido. Lo entiendo desde dentro. Por lo que solo he tenido que dejarme llevar, no he tenido que prepárame especialmente. Todo ha fluido con este personaje que es uno de los regalos más grandes que me ha dado la televisión. Pacino forma parte de mi personalidad

Pacino no deja de ser un policía de los años 80. ¿Tiene más de Starky &  Hutch o de otros policías patrios?
Tiene más de las pelis españolas de los años 80, un tanto quinquis. Me recuerda más al cine que hacía Eloy de la Iglesia, Deprisa Deprisa, en general a ese cine navajero y chungo de esos años. Es un homenaje a ese mundo.

La serie tiene buenas críticas y buenas audiencias. Por lógica debería haber una cuarta temporada. ¿Sabes algo?
A mí nadie me ha hablado de renovación. No se oyen campanas en este sentido de momento, pero me encantaría. Creo que es una serie que a nivel artístico y de producción es impecable. Es una serie en la que hay que estar porque se aprende mucho.

El último capítulo será un homenaje a la televisión, con la presencia de referentes como Chicho Ibáñez Serrador o Valerio Lazarov. ¿Qué nos puedes adelantar?
Prácticamente nada porque haría un spolier y no me está permitido. Pero sí que diré que está ambientado en los años 70. Es todo un experimento a nivel dramatúrgico. Creo que Javier Olivares ha rizado el rizo. La serie se vuelve la meta-serie. Cuando leí el último guión no me lo podía creer. Los espectadores van a flipar, lo digo así de claro. Javier ha logrado darle la vuelta a todo.

Dedícale un piropo a El Ministerio…
Me siento muy orgulloso de formar parte de una serie que proyectan en las escuelas y en los institutos. Creo que la gente no es consciente de que va a hacer historia y que, con los años y desde la distancia, se verá lo que ha supuesto.

Tu relación con Nacho Fresneda (Alonso) es especial. ¿En qué está cimentada?
A Nacho lo conocía de vista porque vivimos cerca e incluso tenía un bar cerca de mi casa y a veces acudía allí. Pero de nada más. Jamás habíamos trabajado juntos. Y de repente todo fluyó. He descubierto a un actor alucinante y a un compañero único. Me encantaría coincidir con é continuamente. Es generoso y muy profesional. Junto a él he aprendido mucho. Quiero que forme parte de mi vida para siempre.

Es poco habitual que eso ocurra de una manera tan potente, ¿no?
Hacer El Ministerio… no es nada fácil. Hay muchos exteriores, hemos pasado mucho frío, hemos hecho cine al ritmo de la tele durante seis meses. Hemos hecho piña y hemos estado muy pendientes el uno del otro. Se ha convertido, por derecho propio, en uno de mis grandes amigos.  De hecho, hemos construido en la vida real una amistad que se parece mucho a la que tiene en la ficción nuestros dos personajes.

De todos los personajes que han aparecido, ¿con cuál te quedas?
¡Ha habido tantos que me cuesta elegir uno! Me han gustado mucho el Simón Bolívar de joven, que iba a la contra de todo. También Goya o Lorca por poner un par de ejemplos más.

¿A qué época histórica no te gustaría trasladarte?
Probablemente a la postguerra española.

¿Y a cuál acudirías sin dudarlo?
Los años 80, sin duda, como contraposición clara a la postguerra. En esa época yo era demasiado pequeño y no la viví con la intensidad que me hubiera gustado. Firmaría por haber estado allí con 20 años.

Esta semana estrenas Solo se vive una vez, donde haces de malo malísimo… ¿Un personaje agradecido?
¡Mucho! Lo bueno de meterse en la piel de un villano es que tienes muchas licencias. Y eso te permite jugar mucho. Me di cuenta de eso a medida que iba rodando.

¿Qué es lo bueno de ser malo?
Ser malo es un punto de partida muy bueno. Es el papel más divertido. Conectas con el público desde el otro lado, desconcertándolo. Es muy lúdico. Tanto es así que luego volví a hacer de malo en la siguiente película, Nadie muere en Ambrosía, aún por estrenar. Le he cogido el gusto (risas)

¿En quien te inspiraste para hacer de matón?
En mi entrenador rumano, que me ayudó a preparar mi personaje. Le contraté para que me entrenara con una rutina de boxeo pero me hice colega y hablaba mucho con él. Su sentido del humor y sus vivencias me ayudaron mucho. Fue muy divertido.

Has trabajado junto a un grande como Gerard Dépardieu. ¿Qué has aprendido de estar su lado?
Este hombre suma siempre. En mi caso tengo que desmentir su fama de tipo complicado. A mí me resultó muy fácil trabajar junto a él. Y creo que al resto del equipo también.  Confieso que estaba nervioso la primera vez que lo tuve delante porque es una leyenda del cine, pero lo hizo todo fácil.

Rodaste en Argentina. ¿Cómo fue la experiencia?
Me sentí como en casa. Era como estar en el barrio de unos colegas. Buenos Aires me recuerda mucho al Madrid de los años 90, donde he crecido. Palermo es un sitio vivo, que me entusiasma.

Esta misma semana empiezas el rodaje de Sordo tu nueva película. ¿Qué nos puedes adelantar?
Empezamos a rodar esta misma semana en Cantabria, junto Asier Etxeandia, Aitor Luna o Imanol Arias entre otros grandes actorazos. Nos hemos juntado un grupo de amigos para crear una historia ambientada en la guerra civil pero más cerca del western. Está muy inspirado en el cómic Sordo.

Estás, sin duda, en un gran momento profesional…
No me quejo para nada porque hago lo que me gusta y llevo unos años con mucho trabajo. Además, he hecho personajes que me han entusiasmado. Muy afortunado.

¿Tienes algún otro proyecto televisivo nuevo ya cerrado para televisión?
Hay propuestas que estoy estudiando, pero no puedo avanzar nada. Todo depende de las fechas porque esto es como un rompecabezas que hay que ir armando. Hacer televisión supone compromisos de muchos meses de dedicación y a veces no es fácil. 

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