Pedro Alonso repite como malo en ‘Traición’: “He tenido que explorar mis zonas más oscuras”

Tras dar vida a Berlín en ‘La casa de papel’, el actor vuelve a trabajar con Bambú Producciones para encarnar al miembro más despiadado de la familia Fuentes.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Al verle interpretando al cura bonachón de Padre Casares, Ramón Campos, productor de Bambú, intuyó que Pedro Alonso tenía un lado oscuro que puso a prueba en Gran Hotel. Aprobado con nota, el actor ha encadenado a varios malvados, los últimos en La Casa de Papel y Traición.

¡Vaya familia los Fuentes!
No creas que está muy alejada de la realidad ¿eh? Todos hemos comido turrón con los nuestros en Navidad queriendo que fluyese el amor y hemos acabado escuchando cosas delirantes.

Entonces, esto de que la familia unida permanece unida…
Todos sabemos lo difícil que es que la familia crezca de una forma sana y por todas sus vertientes a lo largo del tiempo.

Roberto es un tipo lleno de furia…
Cuando me lo ofrecieron y leí los guiones pensé que era lo más asqueroso que había visto en mi vida. Sentí mucho rehazo pero luego me di cuenta de que me parecía a él en los prejuicios.

¿Es malo porque nadie le ha querido?
Es probable. Nunca se ha sentido arropado por su padre, aunque eso no justifica cómo se comporta.

Está obsesionado con el dinero…
Totalmente. Le pasa como a tante gente en nuestra sociedad, que vive empeñada en subir en la escala social a costa de vender su alma al diablo.

¿No crees que hay momentos en los que la serie adquiere un tono histriónico, casi impostado?
Esa es la gracia de Traición. El malo es muy malo y no tiene por qué disimular. Es tan exagerado que parece que estamos haciendo humor negro y mi personaje es explosivo, vibrante, nervioso, agresivo…

¿Te ha creado alguna controversia?
Por supuesto. Yo no sé trabajar por imitación así que he tenido que entrar con el pico y la pala en las zonas más oscuras de mí mismo como ser humano.

¿Alguna vez has sido un traidor?
Alguna que otra vez (risas). La última que me traicioné a mí mismo fue cuando acepté el papel de Roberto en plena grabación de La Casa de Papel. Por un lado pensaba que iba a ser una locura compaginar ambas series, pero me dije a mí mismo: ‘Tú puedes, así que adelante’. Y casi muero en el intento por falta de energía.

¿Y qué tal te llevas con Ana Belén, tu madre en la ficción?
Mira, cuando dicen ‘acción’, todos somos iguales delante de la cámara y me congratula ver que ella se ha comportado en todo momento de igual a igual. Siempre la he admirado mucho.

La serie juega mucho con las medias verdades…
Todo actor prefiere las dudas a las respuestas simplonas. La sociedad en la que vivimos es complicada y retorcida porque vivimos de cara para fuera pero nos reconcomemos por dentro.

Venías de interpretar a Berlín en La Casa de Papel…
Sí, parece que me tientan los personajes oscuros, pero Berlín era controlado y frío y Roberto tiene un carácter explosivo, como una bomba de relojería, casi al borde de un trastorno bipolar. Es un macho alfa con mucho peligro porque quiere mantener a toda costa su estatus.

¿Te van los villanos?
Pues el culpable de que esté en ese lado es Ramón Campos. Me vio en la serie gallega Padre Casares haciendo de cura en clave de comedia, con un tono muy blanco… Pero visualizó mi parte oscura y me cambió de rol. En Gran Hotel me metió yha en la zona osucra de la trama pero, desde entonces, no encaro a los villanos como buenos o malos sino como seres humanos.

¿Están de moda los antihéroes?
Sí, sustituyen a los héroes clásicos porque dan la medida del tiempo oscuro en que vivimos. Lo bueno de ellos es que no son previsibles y eso resulta muy atractivo para el espectador.

¿Y cómo es en realidad Pedro Alonso?
En el fondo fondo, soy muy sensible. Mi madre me lo decía de pequeño. Pero no soy lacrimógeno ni monto números. Si el dolor me llega, soy recogido, no voy por la vida con exabruptos como Roberto. Medito desde hace años y eso me ha enseñado que las personas acaban conociéndose cuando buscan en su interior.

Pero a lo largo de tu vida has sido bastante rebelde… ¡Hasta llegaste a vivir en plan hippie!
Si hubiéramos hablado hace años, esta respuesta hubiera sido diferente. Pero ahora mismo estoy en un momento muy constructivo de la vida. Estoy tramquilo, me cuido, me gusta mi trabajo… Me he equivocado mucho, pero ahora me siento sano y empatizo hasta con las piedras. Y ahora que me voy acercando a los 50 años, entiendo cualquier comportamiento del ser humano. Aunque el hombre en sí mismo me sigue asombrando…

 

Tu otra pasión es la pintura. ¿Te da tiempo a todo?
Sigo pintando como un animal. Empecé hace diez años y no paro. Antes hacía más retratos figurativos, pero últimamente pinto manchas con tinta china. En La Parrala, mi taberna de Madrid, siempre hay cuadros míos expuestos. También los subo a mi cuenta de instagram.

Con esa cara de jovencito, ya tienes una hija… ¡Que está en la universidad!
Este año ha empezado Comunicación Audiovisual. Yo empecé Periodismo al mismo tiempo que Arte Dramático, pero lo dejé en primero.

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Series TV