Te emocionas al contarlo. ¿Cómo lo vives?
Me emociono mucho, es que estamos en pleno rodaje y cada día estoy muy removida. Lo vivo con mucho agradecimiento. Soy una persona muy emocional y amo mucho mi trabajo, y que me toque interpretar personajes de esta profundidad, complejidad y calidad es una gran oportunidad para hacer una gran inmersión. Te obliga a meterte durante mucho tiempo en profundidades y en infiernos que duelen, cansan y agotan emocionalmente y físicamente. Pero cuando Uri me pide que repita una escena no me importa, tiene una manera de comunicarse , pedir, relacionarse tan pura y generosa que estoy enteramente y plenamente a su servicio y disposición. Entregar lo que tenemos nos hacer crecer. Para mí, cada personaje es un aprendizaje. Cada día un desafío. Y genera inseguridad porque es un personaje complicado, está en varias realidades y está desubicada, en algunos momentos va a ser una especie de zombi, en otros va a perder el contacto con la realidad y su escala de valores va a cambiar por la lucha por la supervivencia. Es una película que invita a descubrir qué animal habita dentro de ti, cuando te quitan lo que más amas y te toca luchar por recuperarlo. Allí se cavaron las formas, los modales, los vestidos y salen las garras que nos ha dado la naturaleza para sobrevivir.
¿Alguna vez has tenido que sacar las garras tú?
No, empecé a trabajar a los 16, ya tengo 33 y creo que soy una gran afortunada, en parte por poder desarrollar el trabajo que amo y estar acompañada de representantes que me han cuidado tanto. He vivido situaciones duras y difíciles, pero yo no elegiría estar todo el año de vacaciones, no disfrutaría, elegiría trabajar siempre, lo necesito. Puede que suene soviética o militar, pero creo que hay algo del trabajo que ennoblece el alma. Además, debido a mi nerviosismo el trabajo me relaja, es como una doma, y si además es un trabajo que permite desarrollarte a nivel emocional e intelectual, me parece una gran fortuna en esta vida.
Parece que consideras que vas a salir mejor actriz después de hacer este personaje.
No lo sé. Ojalá. Cada película es un aprendizaje; me cuesta hablar de mejor o peor. A veces, cuando empiezas, tienes una frescura o una inconsciencia que te permite lanzarte a terrenos que luego no te atreverías y es valiosísima y tienes que luchar para conservarla. Cuando pasan los años, con la experiencia, adquieres otras cualidades, pero tienes que luchar por conservar esa inocencia. Hay que aprovechar cada trabajo, cada año para conocerse más a uno mismo. El paso del tiempo no te hace más sabio sino cómo te tomes tú tu trabajo. Hay intérpretes jóvenes que han hecho dos películas y me parecen más interesantes que otros que han hecho quinientas.
Oriol, el director, dice que tu personaje tiene una parte autobiográfica suya…
Sí, lo sé, aunque no nos hemos metido mucho en ese terreno. Soy bastante pudorosa y no me he atrevido a preguntar, espero a que me cuente cada uno lo que quiere.