Adriana Ugarte: “Estoy deseando volver a la televisión”

Mientras espera su regreso a la pequeña pantalla –“Será, seguramente, en otoño”–, la actriz interpreta en esta película dirigida por Oriol Paulo a Vera, una madre felizmente casada que, al evitar un crimen, provoca una serie de inesperadas reacciones en cadena.

 

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Barcelona y Las Palmas de Gran Canaria acogen, durante diez semanas, el rodaje de Mirage, drama de Oriol Paulo protagonizado por Adriana Ugarte, Chino Darín y Javier Gutiérrez, entre otros. Hablamos con la actriz sobre la película y su esperada vuelta a la televisión.

¿Cómo va el rodaje?
Lo paso muy bien. Es de los rodajes más duros pero a los que llego más ilusionada. Cada día estoy como con una risa de niña, como una risa boba que me sale… y comentando todo el rato al equipo lo bonita que es la peli que estamos haciendo.  Y mi personaje es un regalo. Lo vi nada más leer el guion. Me llegó hace poco más de un año. Empecé un poco escéptica y aluciné porque es muy difícil encontrar un guion tan redondo.

Háblanos de Vera Roy, tu personaje.
Oriol siempre me dice que yo soy pura emoción y muy apasionada, pero que Vera es una mujer práctica. Es muy interesante ver qué sucede cuando llevas a un personaje tan practico (que tiene las respuestas y las ideas tan claras) al límite. Es muy bello ver a un personaje tan practico, tan desesperado y tan perdido, que de repente se encuentra con su propia imagen en el espejo distorsionada y se tiene que enfrentar a la pregunta de quién soy yo y cómo puedo recuperarlo. Uno se responde con: “Soy las relaciones afectivas que tengo, el amor que consigo crear en el mundo. Las personas a las que consigo amar y las que consigo que me amen”. Cuando pierdes eso, o que las personas pierden tus recuerdos, desapareces, al final tu identidad es la suma de recuerdos que tienes. Cuando eso se desdibuja estás en otra dimensión.

 

Te emocionas al contarlo. ¿Cómo lo vives?
Me emociono mucho, es que estamos en pleno rodaje y cada día estoy muy removida. Lo vivo con mucho agradecimiento. Soy una persona muy emocional y amo mucho mi trabajo, y que me toque interpretar personajes de esta profundidad, complejidad y calidad es una gran oportunidad para hacer una gran inmersión. Te obliga a meterte durante mucho tiempo en profundidades y en infiernos que duelen, cansan y agotan emocionalmente y físicamente. Pero cuando Uri me pide que repita una escena no me importa, tiene una manera de comunicarse , pedir, relacionarse tan pura y generosa  que estoy enteramente y plenamente a su servicio y disposición. Entregar lo que tenemos nos hacer crecer. Para mí, cada personaje es un aprendizaje. Cada día un desafío. Y genera inseguridad porque es un personaje complicado, está en varias realidades y está desubicada, en algunos momentos va a ser una especie de zombi, en otros va a perder el contacto con la realidad y su escala de valores va a cambiar por la lucha por la supervivencia. Es una película que invita a descubrir qué animal habita dentro de ti, cuando te quitan lo que más amas y te toca luchar por recuperarlo. Allí se cavaron las formas, los modales, los vestidos y salen las garras que nos ha dado la naturaleza para sobrevivir.

¿Alguna vez has tenido que sacar las garras tú?
No, empecé a trabajar a los 16, ya tengo 33 y creo que soy una gran afortunada, en parte por poder desarrollar el trabajo que amo y estar acompañada de representantes que me han cuidado tanto. He vivido situaciones duras y difíciles, pero yo no elegiría estar todo el año de vacaciones, no disfrutaría, elegiría trabajar siempre, lo necesito. Puede que suene soviética o militar, pero creo que hay algo del trabajo que ennoblece el alma. Además, debido a mi nerviosismo el trabajo me relaja, es como una doma, y si además es un trabajo que permite desarrollarte a nivel emocional e intelectual, me parece una gran fortuna en esta vida.

Parece que consideras que vas a salir mejor actriz después de hacer este personaje.
No lo sé. Ojalá. Cada película es un aprendizaje; me cuesta hablar de mejor o peor. A veces, cuando empiezas, tienes una frescura o una inconsciencia que te permite lanzarte a terrenos que luego no te atreverías y es valiosísima y tienes que luchar para conservarla. Cuando pasan los años, con la experiencia, adquieres otras cualidades, pero tienes que luchar por conservar esa inocencia. Hay que aprovechar cada trabajo, cada año para conocerse más a uno mismo. El paso del tiempo no te hace más sabio sino cómo te tomes tú tu trabajo. Hay intérpretes jóvenes que han hecho dos películas y me parecen más interesantes que otros que han hecho quinientas.

Oriol, el director, dice que tu personaje tiene una parte autobiográfica suya…
Sí, lo sé, aunque no nos hemos metido mucho en ese terreno. Soy bastante pudorosa y no me he atrevido a preguntar, espero a que me cuente cada uno lo que quiere.

¿Cómo ha sido trabajar con Chino Darín?
Todavía hemos rodado muy poco juntos, pero hemos podido ensayar mucho. Es un cielo, doy gracias al destino por habernos reunido. Le conocía, pero no sabía cómo era. Admiraba mucho a su padre y me intrigaba cómo sería él, tenía muchas dudas porque debe ser una gran responsabilidad tener un padre como Ricardo Darín… Yo estaría loca, sería una hija chiflada. Pero él es muy maduro, generoso, con mucho sentido del humor, tan auténtico… Me he sentido muy afortunada por tener un compañero tan noble.

¿Y con Álvaro Morte?
Muy bien. Con él he rodado casi todo. Nuestra relación de compañeros es muy curiosa porque nos conocimos en el primer curso de interpretación delante la cámara con Luis Gimeno que hice a los 16 años… y ahora hace de mi marido. También conocí a Daniel Grao que hizo de mi marido en Julieta. Mis excompañeros de clase son ahora mis maridos y resulta muy gracioso. Cuando yo tenía 16, el debería tener 26 y eran los mayores, y ahora estamos en un momento que tenemos como la misma edad. Ha sido un reencuentro muy bonito, me hacía mucha ilusión.

¿Te has imaginado que harías si te pasara a ti lo mismo que le pasa a tu personaje?
Me lo imagino todo el rato. Es algo que parece que no puede sucederte en los parámatelos de la vida real, tengo que imaginármelo haciéndome preguntas cómo qué pasaría si tus recuerdos, de repente, sólo quedarán en ti, y tus padres no te reconocieran, tu hermano no te reconociera, te acercaras para abrazar a tu pareja y te rehuyera, y no encontrara a mis perras cuando llego a casa, y mi casa no fuera mi casa, y mi llave no coincide en mi cerradura, y los que me conocen dice que soy otra persona que no soy… Me pongo a llorar. Pero, a la vez, hay una especie de fuerza que es la fuerza de la verdad que uno conoce. También es muy bello ver cómo el personaje duda y piensa que a lo mejor está loca. Es una reflexión de cómo muchas veces basamos nuestras verdades en las verdades que afirman los otros acerca de nosotros.

¿Este choque de realidades es lo más complicado de tu interpretación?
Claro, para mí son como películas paralelas y tengo que intentar hacerlo así porque para el personaje es así. Ella está viviendo su sueño y no cambiaría ni un milímetro de la realidad que le rodea, entonces cuando despierta es la otra película, yo la llamo en mi cuaderno “la pesadilla”, porque Vera quiere convencerse desde que empieza que es una pesadilla hasta que constata que no lo es, que por culpa de la tormenta ha habido una conexión que ha alterado el espacio-tiempo. Es un viaje terrible y cuando ella salga de él todavía se preguntará si eso es una tercera pesadilla, una broma, y si acaso su etapa feliz también lo fue. Es una locura. Para mí cuando termina la peli, el personaje está como los soldados cuando regresan de Vietnam, con una hipersensibilidad brutal y totalmente bloqueados.

¿Cuándo te veremos en alguna serie?
Estoy deseándolo. Parece que, para otoño, pero ya veremos porque nunca se sabe.

¿Te apetecería participar en ficciones innovadoras como el caso de La casa de papel?
Sí, me apetece, peor también volvería hacer Tiempo entre costuras y La señora, pero me encantaría hacer una serie actual o una que combine dos épocas. Por pedir…

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