Mujeres tras las cámaras

Ganan en número a las realizadoras de series en el prime time. Y, aunque no se sienten discriminadas por sus compañeros hombres, exigen tener más visibilidad.

 

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Inma Torrente ('Servir y proteger')

“¿Por qué a nosotras siempre se nos relega a proyectos emocionales?”. Inma Torrente, que ha combinado diarias con series de prime time, se hace esta pregunta desde su nuevo cargo de directora de directores de Servir y proteger, nombramiento muy aplaudido por sus colegas. Ella prefiere hablar del triunfo de una novela que “ha roto el estándar de estilo en una franja copada por las historias de época”.
Dibuja un escenario, una comisaría, en el que los hombres han cedido el protagonismo a las mujeres: “La lucha por la igualdad se percibe en muchos matices; casi todas las semanas abordamos un caso de maltrato. Y mi objetivo es subrayar los papeles femeninos”.

Se propone, “dentro de las limitaciones”, incrementar las escenas de acción: “Estamos condicionados por el horario y no podemos mostrar muertes ni desnudos. Y no entiendo por qué. Competimos con programas con valores muy poco sanos. Mientras nosotros no podemos enseñar sangre, al otro lado solo se ofrece polémica”.

Antes de ponerse al frente de Los misterios de Laura o Vive cantando, arrancó El secreto de Puente Viejo. Quizá por ello aboga por las diarias: “Es gozoso obtener tan buenos resultados a un ritmo de trabajo tan frenético”. Por eso asegura que son “una cantera para las directoras”.

Desde su posición –ha incorporado a su equipo a otra mujer, Alexandra Graf–, pretende atraer al público masculino y más joven con “un lenguaje más actual y cambiando los temas universales por los cotidianos”. Ella dirigió la escena de la muerte de Roberto (Juanjo Ballesta), y anuncia que llevará al límite a los personajes: “Tanto Alicia (Andrea del Río), como la inspectora Miralles (Luisa Martín) se enfrentarán a algo más fuerte todavía”.

Ana Vázquez ('El secreto de Puente Viejo')

Llegó a Puente Viejo hace siete años, procedente de otra diaria con protagonista femenina, Bandolera, para sustituir a Inma Torrente, de baja maternal. Ana Vázquez forma parte de una estadística que crece en la sobremesa: “Hay que forzar la presencia de directoras”. Con este objetivo forma parte de CIMA (Asociación de mujeres cineastas): “Nuestra ausencia no es una cuestión de talento, si no de falta de promoción”.


Y reseña el mensaje feminista de la novela: “El secreto… empezó con la historia de una partera con voz feminista. Y el público adora a Francisca porque odia que los hombres le digan lo que tiene que hacer, y les gusta que no defendamos la violencia de género o que exijamos el derecho al voto. Nos piden cada vez más compromiso”.

María Pulido ('Acacias 38')

Aunque lleva 12 años como directora, los tres últimos en la popular calle Acacias de La 1, se lamenta de los efectos de la crisis: “Apenas hay movilidad e incluso algunas han bajado de escalafón”. Y María Pulido echa una mirada al cine donde, a pesar de celebrar el año de la mujer, “son pocas las realizadoras de televisión que dirigen un largo. Están equivocados los que piensan que este trabajo no cualifica”.

Agradece el cambio de actitud de sus compañeras: “Hay una diferencia entre las pioneras, con atributos masculinos, y las de ahora. Tiene que ver con el aumento  de puestos intermedios de mujeres en montaje, vestuario…”.

Y defiende Acacias 38 porque “apela a la igualdad; su autora [Aurora Guerra] tiene conciencia activa y sutilmente hace militancia”.  Esto se refleja en los personajes: “No hay roles estancos como en el melodrama, donde son planos, aquí las buenas son también villanas”. Y, a pesar de que la trama transcurre en 1900, muestra “una visión renovadora de la mujer”.

Eva Norverto ('Amar es para siempre')

“En esta profesión hay que empezar de cero. Primero eres auxiliar, luego ayudante… 
Y, si tienes una suerte divina, pasas a dirigir”. Para Eva Norverto, esta podría ser la razón de que existan más directoras en las diarias.

Procedente de TV3, aterrizó en la plaza de los Frutos hace diez años: “Aún grabábamos para TVE”. Siempre ha estado sola entre cuatro hombres –“nunca me he sentido discriminada y todos cobramos igual”–, pero destaca que el 80 por ciento de los guionistas sean mujeres.

Amar… se desarrolla en la posguerra española, en una sociedad con un machismo imperante: 
“Tenemos que ceñirnos al contexto histórico, pero por suerte tenemos personajes como Manolita (Itziar Miranda) que se han mantenido. Ella siempre ha dado pasos hacia delante”.

Los directores se reparten los capítulos de seis en seis: “No hay distinciones. Si te toca grabar una violación o un caso de pederastia lo pasamos mal todos. Con las escenas de amor disfruto más y, sobre todo, con las que están bien escritas y no son intrascendentes”.

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