Tú también has encontrado hilos y tijeras en lo que creías una caja de galletas. Esa desilusión venía en parte por cómo relacionamos las casas de nuestras abuelas con un vaso de leche y nuestras María favoritas, las icónicas galletas que han comido todos los españoles de generación en generación. Lo que tal vez nadie alcanzaba a imaginar es que, tras su tacto crujiente y su sabor indiscutible, había una impactante historia detrás.

La escritora Laura Sanz Corada es natural de Aguilar de Campoo, el municipio en el que se encontraba la fábrica, y su madre, como lo hizo su abuelo, ha sido una de las manos tras las icónicas galletas. A lo largo de doscientas páginas, ha querido contar cómo era la vida en el conocido como “el pueblo de las galletas” y cómo era la de su madre trabajando como una de esas ‘Galleteras’, el título que ha elegido para su nuevo libro.

Las ‘galleteras’ encuentran su voz

Sanz Corada comienza con una pregunta que, en realidad, es un símbolo de la historia que cuenta: “¿Os acordáis del esparadrapo en los dedos?”. En ella se condensa toda una experiencia compartida, pues, aunque muchas de estas mujeres han preferido no recordar, o al menos no hacerlo en voz alta, hay gestos repetidos, jornadas interminables y una memoria, la física, que no se disuade tan fácilmente.

Aunque ahora cuenta los treinta y tres años y lejos queda todo aquello, la propia autora cuenta que, siendo adolescente, ella misma empezó a trabajar en Fontaneda como era habitual. Muchas no salían de allí hasta casarse, y otras ni siquiera entonces. Allí se vivían las primeras amistades, los primeros amores y también las primeras decepciones. Todas esas mujeres formaban un espacio compartido que marcaba el ritmo de vida de todo un pueblo.

Pero esa aparente estabilidad se quebró en los años noventa. Tras la compra de la empresa por parte de una multinacional, comenzaron los despidos. En 1996, más de un centenar de trabajadores —en su mayoría mujeres sindicalistas— perdieron su empleo. La respuesta fue tan contundente como silenciosa: encierros, protestas y una sensación persistente de abandono. Ese sentimiento, según recoge el libro, explica en parte el silencio posterior: una forma de protegerse, pero también de responder a lo que no fue escuchado en su momento.

'Galleteras: La otra memoria de la galleta María' de Laura Sanz Corada

'Galleteras: La otra memoria de la galleta María' de Laura Sanz Corada

Sanz Corada construye su relato desde múltiples capas: la investigación histórica, los testimonios directos y una dimensión más íntima que conecta con su propia historia familiar. Le sirve, además, para relacionar las galletas María con cómo funciona la industria, el territorio y hasta la historia de nuestro país, marcado por la colonización o el desarrollo de la industria azucarera.

En este contexto, el término “galletera” adquiere un nuevo significado. Durante años, fue utilizado de forma despectiva para referirse a mujeres consideradas “demasiado echadas para adelante”. Hoy, gracias al libro, se resignifica como un símbolo de lucha, de autonomía y de memoria. Porque, al final, detrás de cada galleta hay mucho más que harina, azúcar y nostalgia. Hay historias que merecen ser contadas y Laura Sanz Corada lo está haciendo por todas ellas.