Comparar cualquiera de las mejores novelas negras de 2026 con la Trilogía del Baztán es entrar en un terreno delicado, a pesar de que haya algunos casos como esta novela negra ambientada en Navarra que recuerda a Dolores Redondo o esta maravillosa novela negra ambientada en Galicia que recuerda a los libros superventas de la autora. Pero comparar cualquier otro libro de la propia Dolores Redondo con la serie que convirtió el valle navarro en un reclamo para miles de lectores es todavía más difícil. 'El guardián invisible', 'Legado en los huesos' y 'Ofrenda a la tormenta' no fueron solo tres thrillers de éxito, sino que crearon un propio género en España que muchos autores han seguido después, como este libro de la reina de la novela negra gallega o el libro español que recuerda a los de Carmen Mola y que rinde homenaje a Galicia.
Pero me he atrevido a recomendar esta novela porque Dolores Redondo parece afinar algunos de sus grandes temas: la violencia contra las mujeres, la memoria de los lugares, el peso de las creencias antiguas y esa frontera tan incómoda entre lo racional y lo inexplicable. Y, para mí, el resultado es incluso más absorbente.
Una nueva protagonista en los libros de Dolores Redondo
El libro se titula 'Las que no duermen NASH', tiene 608 páginas y está publicado por Destino. La protagonista es Nash Elizondo, una psicóloga forense que llega a los Valles Tranquilos de Navarra para documentar el origen de una leyenda de brujería vinculada a la sima de Legarrea. Su investigación parece, en principio, un trabajo sobre tradición, memoria y relato popular. Pero todo cambia cuando desciende a la sima y encuentra el cuerpo de Andrea Dancur, una joven desaparecida tres años atrás.
A partir de ese hallazgo, la novela deja claro que no va a conformarse con ser un thriller de investigación. Dolores Redondo construye una historia donde el crimen contemporáneo dialoga con el miedo ancestral, donde la ciencia forense se enfrenta a las leyendas del territorio y donde cada secreto parece tener raíces más profundas de lo que nadie quiere admitir. En los Valles Tranquilos, como ocurre tantas veces en la literatura de Redondo, el paisaje no es un decorado: es un personaje. La sima, el bosque, el silencio y la comunidad forman parte del misterio.
Lo que más me ha interesado de 'Las que no duermen NASH' es su protagonista. Nash Elizondo no es Amaia Salazar, y eso juega a favor de la novela. Ella no es policía, sino psicologa forense. Observa los hechos, pero también las grietas emocionales, los comportamientos, los traumas y las zonas de sombra que quedan después de la violencia. Esa perspectiva le da al libro una densidad distinta, menos dependiente de la acción pura y más centrada en entender qué tipo de oscuridad permite que ciertas cosas ocurran.
'Las que no duermen NASH' es una demostración de madurez de Dolores Redondo
Dolores Redondo siempre ha tenido una relación muy poderosa con Navarra. La Trilogía del Baztán funcionaba por ser un territorio mítico, porque hacía que el lector sintiera la humedad, el peso de los árboles, la presión de las casas y la herencia de las leyendas. Ahora, Redondo utiliza la brujería como puerta de entrada a una violencia que ha señalado, perseguido y castigado a mujeres durante siglos. La novela habla de leyendas y de una comunidad.
Por eso la comparación con la Trilogía del Baztán tiene sentido, aunque pueda sonar arriesgada. Aquellos libros tenían la fuerza fundacional de un universo nuevo. Esta novela, en cambio, tiene la madurez de una autora que conoce muy bien sus herramientas y decide llevarlas hacia un territorio algo más psicológico, más oscuro y más simbólico. Aquí no me ha interesado solo saber quién estaba detrás del crimen, sino entender qué clase de mundo permite que el horror se oculte bajo una apariencia de normalidad.
Otro punto a favor es el ritmo. Sus 608 páginas pueden imponer respeto, pero Dolores Redondo maneja bien la sensación de avance. Es una lectura de inmersión, de las que piden entrar en su atmósfera y dejarse arrastrar por una oscuridad que no se resuelve solo con una pista o una confesión. La autora vuelve además a uno de los terrenos que mejor domina: el de los lugares donde todos parecen saber algo y nadie quiere decirlo del todo. Esa idea, tan eficaz en la novela negra rural, adquiere aquí una fuerza especial porque está asociada a la brujería y la violencia ejercida contra mujeres. Los Valles Tranquilos son tranquilos solo en apariencia.
Por qué 'Las que no duermen NASH' debería ser una lectura obligada si te gustó la 'Trilogía del Baztán
Quien disfrutó con Amaia Salazar encontrará aquí elementos reconocibles: Navarra, misterio, mitología, mujeres fuertes. Pero quien busque algo diferente también lo encontrará. Nash Elizondo aporta otro tipo de energía. No sustituye a Amaia ni intenta hacerlo. Abre una puerta distinta dentro del universo de Dolores Redondo.
A mí me ha gustado más que la Trilogía del Baztán porque siento que aquí la autora no necesita demostrar nada. Escribe con seguridad, con ambición y con una protagonista capaz de sostener una novela larga sin quedar aplastada por el recuerdo de sus personajes anteriores. La historia tiene crimen, tiene leyenda, tiene investigación y tiene atmósfera.
'Las que no duermen NASH' es, por tanto, una recomendación muy clara para lectores de Dolores Redondo, pero también para quienes buscan una novela negra española con más capas que el simple mecanismo del suspense. Es un thriller de 608 páginas, sí, pero también una novela sobre memoria, miedo, mujeres señaladas y lugares que guardan lo que sus habitantes no se atreven a contar.

















