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El Estadio de la Romareda de Zaragoza se ha convertido en un enclave importante este fin de semana. Mientras que los reyes Felipe VI y Letizia cumplían 20 años de casados y todo el mundo lo celebraba recordando su inolvidable boda pasada por agua, compartiendo varias fotografías inéditas junto a sus hijas, así como recordando los inicio de su noviazgo y cómo lo ocultaron, la reina Letizia seguía con sus labores oficiales. Entre ellas, presidir la final de la Copa de la Reina que se celebraba en Zaragoza. En el césped se enfrentaban el FC Barcelona y la Real Sociedad SAD. En el palco, todas las miradas estaban puestas en su majestad la reina, que acudía puntual a la cita para ver desde el palco. Con una chaqueta tweed y unos pantalones blancos, la monarca continuó marcando tendencia, pero esto no fue lo único que llamó la atención de su visita al estado del Real Zaragoza.
Después del FC Barcelona, que goleó a a Real Sociedad, la reina se convirtió en la absoluta protagonista. Nada más llegar al Estadio fue recibida por el presidente del gobierno de Aragón, Jorge Azcón y la ministra de Educación y Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría. A las puertas de la Romareda mantuvieron una conversación informal que se vio salpicada por los gritos de los fans de las jugadoras que esperaban a las puertas del estadio. Los seguidores pidieron fotografías y autógrafos, lo cual la reina no dudó en hacer. Estrechando la mano de los seguidores, la monarca estuvo un largo rato con ellos hasta que tuvo que acudir al palco porque comenzaba el partido.
Pero una vez en el palco no se libró de la expectación. Así pudimos ver cómo en el camino, la reina protagonizaba una de las escenas más tiernas de la tarde. Un aficionado de la Real Sociedad, que llevaba su bebé en brazos, lo acercaba a la monarca para que lo cogiera dejando una escena de lo más entrañable. La reina no evitó cogerlo en brazos y darle un beso manteniendo una charla amigable con el aficionado. Se trata de una de las escenas más cariñosas que la reina ha protagonizado y es que su espontaneidad nos deja cada vez más soprendidos.












