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El pasado lunes 21 de abril el mundo se paralizaba cuando el Vaticano anunciaba la muerte del Papa Francisco a causa de un ictus fulminante. Seis días después de su fallecimiento, este 26 de abril tiene lugar su último adiós. Un funeral multitudinario en el que se han dado cita líderes mundiales, personajes relevantes de la cultura, economía y política, fieles y como no, representantes de las casas reales, entre los que se encuentran los Reyes de España.
Don Felipe VI y doña Letizia aterrizaban un día antes en Roma para asistir al último adiós del Santo Padre y lo primero que hacían era citarse en la Embajada española. Allí posaban con el resto de la delegación española formada por las vicepresidentas María Jesús Montero y Yolanda Díaz; el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo.
Tras pernoctar en la capital italiana, la Casa Real ha informado que los Reyes y la delegación española que les acompaña, han acudido a la Basílica de San Pedro para dar su último adiós ante el féretro del Sumo Pontífice. Allí, hemos podido ver el look que doña Letizia ha escogido para esta ocasión.
La reina de España ha cumplido fielmente con el protocolo marcado, vistiendo de riguroso luto, con mantilla y con las joyas adecuadas para esta ocasión, que marcaban únicamente el uso de perlas. Además, ha llevado una joya muy especial y con mucho significado, un broche con una gran historia real detrás y que le hemos visto lucir en anteriores ocasiones, como en el último adiós a Constantino de Grecia, el último adiós a la reina Isabel II o en la Pacua Militar de 2022, donde dicho broche se convirtió en el gran protagonista del día. La reina Letizia se desprendía de su abrigo y era en ese momento cuando se caía dicho broche. Raudo y veloz, el rey Felipe VI se apresuraba a recoger la joya.
La pieza en cuestión está formada por una doble corona de diamantes que se enganchan en una gran perla central, de ella cuelga otra perla en forma de lágrima. Un broche con gran significado para la casa real española y que perteneció a la reina Victoria Eugenia, bisabuela del rey Felipe. Pero no solo ha sido escogido por la reina Letizia para momentos especiales, la reina Sofía también ha hecho uso de esta pieza. Una de las ocasiones más especiales en los que lo ha lucido la madre del rey Felipe VI fue en la boda de la infanta Elena, aunque sin la lágrima final.

















