En las últimas semanas, la salud del rey Juan Carlos I ha vuelto a ser noticia. Su ausencia en el velatorio de su cuñada, Irene de Grecia hizo saltar todas las alarmas y después sus problemas de corazón lo volvieron a situar en el primer plano de la actualidad. Sin embargo, parece que no hay nada más allá que los achaques típicos de la edad, algo que ya reconocía el emérito en sus memorias. Ha sido Mariló Montero la que ha dado la última hora sobre la salud del rey Juan Carlos y la que ha confirmado que el padre del rey Felipe VI sigue cuidando su salud a través de sus revisiones periódicas y que sigue debe encontrarse bien, pues sigue recibiendo periódicamente las visitas de sus amigos.

Con todo el respeto que se merece el Rey y porque Mariló Montero es consciente de que está "muy bien informado" y que le gusta saber lo que se comenta de él en España. "Siempre me acuerdo de aquella vez que dijo: 'Cada vez que habláis de mí me queréis plantar un pino en la barriga'. Era como decir que cada vez que hablamos de él parece que se va morir. La naturaleza es la que es, nos vamos a morir todos", explicaba.

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Gtres

Sin embargo, dejaba claro que don Juan Carlos se encuentra bien. Ante la alarma sobre su salud suscitada en los últimos días, Mariló Montero aclara que don Juan Carlos I es una persona "que se cuida mucho" y que va al hospital de Cleveland a hacerse sus revisiones "con frecuencia". "Y bueno, la edad para todos va mermando en nuestras facultades, pero soy consciente y sé que recibe visitas de amigos suyos y que no las ha cancelado", ha contado.

Antes de Mariló Montero, la última en hablar sobre la salud del rey Juan Carlos fue su biógrafa. Laurence Debray, que visitó al Rey emérito hace tan solo unas semanas, señaló en la revista ¡Hola! que a don Juan Carlos "tiene 88 años y, como cualquier hombre, está envejeciendo" . Y aunque sus médicos el recomiendan que "descanse más, a él le cuesta mucho hacerlo, no está en su carácter". Y por eso le han pedido que "no haga viajes demasiado largos en periodos muy cortos", razón por la que se ausentó en el funeral de Irene de Grecia "algo que le apenó".