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La reina Sofía va recuperando poco a poco su agenda en mitad del luto tras la pérdida de su hermana Irene de Grecia. Hace un mes fallecía su hermana, provocando una enorme tristeza en la vida de la madre del rey Felipe VI, pues se encontraba muy unida a ella. Tras su fallecimiento, toda la Familia Real viajó hasta Grecia para despedir a la princesa Irene, quien falleció a los 83 años. Una triste despedida en donde vimos a la reina Sofía, muy afectada por su partida y arropada por sus hijos y nietos, que no se separaron de ella en ningún momento.
Doña Sofía sigue vistiendo de luto en cada una de sus apariciones públicas y así lo ha demostrado este viernes en Gran Canaria. La madre del rey Felipe VI ha sido investida doctora honoris causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en el Paraninfo de la institución académica. Se trata de un reconocimiento de gran carga simbólica porque pone en valor su trayectoria en los ámbitos social, cultural y medioambiente.
Un día después de recibir el Premio Gorila otorgado por el Loro Parque por su compromiso con la protección ambiental, Sofía ha podido recoger un reconocimiento que estaba previsto para el pasado 15 de enero, día en que falleció la princesa Irene de Grecia. Todavía de luto, el rostro de la reina emérita ha vuelto a esbozar una sonrisa y demostrar la gran gratitud por este gesto institucional.
El rector de la ULPGC, Lluís Serra Majem, quiso la figura de la Reina Emérita: "Créame, majestad, que muy pocas veces este paraninfo está tan lleno, su presencia es una muestra inequívoca del afecto y respeto que la sociedad canaria y española le profesan", explicó.
Al finalizar el acto, la reina Sofía fue ovacionada tanto a su llegada como tras recibir la distinción, un gesto que agradeció sonriente, con la clásica toga y la medalla puestas y sujetando los guantes blancos en una mano, aunque no se colocó el birrete. Debajo de la toga, llevaba una vez más, un traje de negro luto.












