La segunda jornada del Papa León XIV en Madrid era una de las más esperadas por los fieles católicos, que han pernoctado a los alrededores de Cibeles en una noche de vigilia cargada de emoción. El Pontífice, subido en el papamóvil y arropado por miles de personas durante todo el recorrido, se ha desplazado hasta la Plaza de Cibeles para celebrar la misa del Corpus Christi. Allí le esperaban Sus Majestades los Reyes de España acompañados por sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía que vivían su segundo encuentro con su Santidad. Un encuentro mucho más espontáneo, aunque nada queda al azar. Esta vez, las hijas de los Reyes han dejado atrás el negro y se han entregado a los colores pasteles, esos que van tan bien con su colorimetría. La princesa Leonor ha apostado por su color de confianza en azul pastel con un vestido de cuello barco y largo midi que le sentaba como un guante. Mucho más estructurado y ajustado a su silueta.
Un vestido que destaca por su sobriedad y el diseño arquitectónico, con cuello cuello sobre los hombros, de silueta lápiz y que abraza sutilmente la figura sin ceñirla en exceso, cayendo de forma impecable en un largo midi. Según desvela 'Vanitatis' se trata del modelo Lauren de Hannibal Laguna White, aunque ligeramente modificado para la hija de los Reyes para la ocasión. Pues el modelo que aparece en la web es largo y tiene un lazo en la espalda, algo que el vestido de la Princesa de Asturias no presenta.
La princesa Leonor ha rematado su look con salones destalonados, con tacón pequeño, lazada en la punta que pertenecen a Carolina Herrera y que van a juego con su bolso, un complemento que llevan la Reina y ella, pero que no lleva su hermana Sofía. Ha completado su look con unos pendientes de oro blanco, diamantes y topacio azul de la firma Luzz. Se ha maquillado destacando sus ojos, con sombra oscura y ha recurrido a un peinado de su más tierna infancia, un semirecogido con trenzas, dejando el resto de su larga melena peinada con ondas suaves suelto.
















