El 19 de junio de 2010, Estocolmo se convirtió en el punto de encuentro de la realeza europea gracias a la boda de Victoria de Suecia y Daniel Westling. Hasta la catedral de San Nicolás, donde 34 años antes se habían casado los padres de la princesa heredera, los reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, que acaban de celebrar sus bodas de oro, se desplazaron los 1.200 invitados al enlace al que acudió la familia real española casi al completo. A excepción del rey Juan Carlos, que se recuperaba de una operación de un nódulo en el pulmón, en la ceremonia religiosa estuvieron la reina Sofía; Felipe y Letizia, entonces Príncipes de Asturias; la infanta Elena y la infanta Cristina con el que era su marido, Iñaki Urdangarin.
Todas las miradas se centraron en el vestido de la radiante novia, un traje nupcial obra de la diseñadora sueca Pär Engsheden, hecho en seda duquesa y raso, de color perla, con escote barco y una cola de cinco metros. Pero las representantes de la Casa Real no pasaron desapercibidas y las crónicas de entonces destacaron la elegancia de doña Sofía, sus hijas y sus nueras. Mientras que la esposa del rey Juan Carlos brilló con un vestido rosa empolvado, con el cuerpo drapeado y falda con flores bordadas y perlas; doña Letizia optó también por el mismo tono con un vestido firmado por Felipe Varela. Por su parte, las infantas Elena y Cristina coincidieron en el diseñador que escogieron para el gran día de Victoria de Suecia. Ambas lucieron sendos modelos firmados por Lorenzo Caprile y la mujer de Iñaki Urdangarin escogió un vestido de inspiración griega que es perfecto para ser la invitada más elegante en una boda de tarde-noche.
La infanta Elena eligió un estilismo con el que demostró su pasión por España con un conjunto de Lorenzo Caprile formado por un espectacular vestido en rosa fucsia y una chaqueta torero de inspiración goyesca, con pedrería y borlas que el diseñador hizo especialmente para ella. Mientras, la infanta Cristina, del brazo de su entonces marido Iñaki Urdangarin, también apostó por el mismo diseñador que fue el creador de su vestido de novia.
La infanta Cristina escogió un vestido de Lorenzo Caprile para la boda de Victoria de Suecia hace 16 años
La noche anterior, la infanta Cristina brilló en la cena de gala previa al enlace con un vestido negro, también de Lorenzo Caprile, que para el experto en moda, Juan Avellaneda, es uno de los mejores estilismos que ha lucido. Para la boda de Victoria de Suecia, la hermana del rey Felipe VI escogió un elegante vestido de inspiración griega hecho en gasa con escote drapeado y efecto velado, aunque lo que más llamó la atención fueron las diferentes tonalidades de verde que tenía.
La infanta Cristina combinó su vestido verde de Lorenzo Caprile con unas sandalias plateadas y un abanico, pero fueron sus joyas los complementos que más llamaron la atención. En el pecho llevaba prendido un broche espectacular, pero fue la tiara que adornaba su cabeza la que acaparó todas las miradas. Doña Cristina escogió la tiara Cartier, una de las conocidas como joyas de pasar que, hasta ese día, solo había llevado su madre, la reina Sofía.
La infanta Cristina lució la tiara Cartier que perteneció a la reina Victoria Eugenia
Esta pieza de joyería artesanal fue diseñada por Cartier para la reina Victoria Eugenia en los años veinte del siglo pasado. De estilo Art Decó, está realizada con diamantes sobre una base de platino y en su formación destaca la flor de lis rodeada por dos brillantes y siete enormes perlas. Cuando ella falleció, la legó a su hija María Cristina y fue el rey Juan Carlos quien llegó a un acuerdo con su tía para recuperarla para el joyero de la Familia Real. La reina Sofía no la lució hasta 1978, después de que se promulgara la Constitución, por prudencia. La reina Letizia también la ha utilizado en algunas citas de gala, como la cena que los Reyesofrecieron al presidente de Portugal en mayo de 2018.





















