Es posible que para ti los veranos signifiquen bocadillos de pollo empanado, nevera azul y una sombrilla a juego para que tu abuela no se queme. A los Borbón, en cambio, el mes de agosto no les puede resultar más diferente al del resto de familias españolas. Como un reloj suizo, Marivent vuelve a convertirse este fin de semana en el epicentro del verano real, el escenario donde se mezclan vacaciones, compromisos institucionales y el tradicional posado que inaugura la temporada estival.

Pero antes de que Felipe VI, Letizia, la reina Sofía o las infantas pasearan por sus jardines, aquel palacio fue el sueño de un hombre que nunca imaginó que su casa acabaría siendo uno de los edificios más fotografiados del verano español. Para entenderlo, toca, sin embargo, viajar cien años atrás, cuando un ingeniero griego quiso seguir el camino de Sorolla y Graves, poniendo rumbo a la isla para dedicarse a la pintura.

Joan de Saridakis, el pintor que inicia el palacio de Marivent

Joan de Saridakis llegó a Mallorca en 1923 junto a su primera esposa, la escultora Laura Mounier. Había hecho fortuna trabajando en las minas de Chile, aunque su verdadera pasión nunca estuvo bajo tierra, sino delante de un caballete. A su llegada descubrió la inspiración en un acantilado sobre Cala Major con unas vistas privilegiadas de la bahía de Palma. Bastó contemplarlo una vez para decidir que aquel sería su rincón en el mundo.

los reyes juan carlos y sofía, a ojos de los fotógrafos en el verano de 1999.
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Los reyes Juan Carlos y Sofía, a ojos de los fotógrafos en el verano de 1999.

Para levantar su residencia en Mallorca, contrató al arquitecto Guillem Forteza i Pinya. Dos años después, en 1925, el proyecto estaba terminado. Fue el propio Saridakis quien eligió el nombre: Marivent, una combinación de "mar" y "viento" que describía mejor que cualquier plano el carácter del lugar, aunque durante décadas la mayoría de los mallorquines siguieron llamándola simplemente Can Saridakis.

La finca ocupaba más de 33.000 metros cuadrados entre pinares, jardines y un gran torreón que dominaba el paisaje. Pero el verdadero tesoro estaba en el interior. El antiguo ingeniero había reunido una impresionante colección artística formada por unas 1.300 piezas entre cerámicas, esculturas, pinturas propias, obras de Santiago Rusiñol o Joaquim Mir, además de piezas atribuidas a maestros como Picasso o Delacroix. A ello se sumaban más de 2.000 libros que convertían la residencia en mucho más que una mansión con vistas al mar.

primer posado de verano de la familia real en marivent
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La Familia Real posa en 1976 a las puertas del Palacio de Marivent.

Saridakis tenía muy claro qué quería que ocurriera con su legado cuando ya no estuviera. Tras enviudar y volver a casarse con Anunciación Marconi Taffani, decidió que, a su muerte, la finca pasaría a manos de las instituciones baleares con una condición muy concreta: debía convertirse en un museo público donde cualquiera pudiera disfrutar gratuitamente de su colección.

Por qué Marivent es la residencia de verano de la Familia Real

El pintor falleció en 1963 y dos años después su viuda formalizó la donación. El contrato era cristalino: Marivent debía destinarse de manera permanente a fines culturales y artísticos. Incluso contemplaba una cláusula de reversión si el edificio dejaba de cumplir ese cometido durante más de seis meses. La historia, sin embargo, tenía otros planes. A comienzos de los años setenta, los entonces príncipes Juan Carlos y Sofía buscaban una residencia fija para sus vacaciones. Hasta ese momento alternaban distintos destinos, pero Mallorca llevaba tiempo seduciéndoles.

entrada al palacio de marivent en mallorca
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Según distintas fuentes, fue Nicolás Cotoner, jefe de la Casa del Príncipe y mallorquín, quien impulsó la idea de ofrecer Marivent como residencia estival de los futuros reyes. En 1973 los entonces príncipes cruzaron por primera vez las puertas del palacio y aquella visita cambió para siempre el destino del edificio. El museo soñado por Saridakis nunca abrió sus puertas y la finca quedó cerrada al público por motivos de seguridad.

Si alguien conectó inmediatamente con Marivent fue la reina Sofía. Nacida en Grecia y criada entre paisajes bañados por el Mediterráneo, encontró en Cala Major un escenario que le recordaba a su infancia en el palacio de Tatoi y a las costas del mar Egeo. No es casualidad que siempre haya confesado que el mar es lo que más echa de menos durante el resto del año. Mallorca se convirtió para ella en una especie de hogar emocional, razón por la que, incluso cuando el resto de la familia ha reducido sus estancias en la isla, la reina emérita ha seguido siendo la más fiel a la cita veraniega.

La batalla judicial que puso en jaque el uso de Marivent

Instalar a la Familia Real en Marivent, sin embargo, tuvo consecuencias. Carlos Hermann Marconi, heredero de Saridakis, consideró que se habían incumplido las condiciones de la donación y acudió a los tribunales. No reclamó el edificio, pero sí el contenido: la colección artística, la biblioteca y el mobiliario original. La Justicia terminó dándole la razón: en 1988, cuadros, esculturas, cerámicas, muebles y miles de libros abandonaron el palacio cuidadosamente embalados en varios contenedores. Dicen que la última pieza en salir fue una espectacular lámpara de cristal de Murano. Marivent quedó prácticamente desnudo, pero solo durante un breve periodo.

los príncipes de gales en marivent
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El verano de 1986 fue el primero que los príncipes de Gales disfrutaron en el Palacio de Marivent junto a los Reyes de España.

Patrimonio Nacional redecoró rápidamente la residencia con nuevas obras y mobiliario para devolverle el aspecto institucional que conserva hoy. Desde entonces, ha recibido a algunos de los nombres más relevantes de la política y la realeza internacional. Por sus salones han pasado Carlos y Diana de Gales, los emperadores Akihito y Michiko de Japón, Bill y Hillary Clinton o Mijaíl Gorbachov, entre otros. Y también ha sido testigo silencioso de los momentos más convulsos de la monarquía española: la separación de la infanta Elena y Jaime de Marichalar, la abdicación de Juan Carlos I, el caso Nóos y la llegada de una princesa al trono.

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Juan Sáez es un periodista experto en crónica social, cultura pop e historia reciente de España y, a lo largo de su trayectoria, se ha especializado en interiorismo, literatura y sexualidad. Se licenció en Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid, allí estudia el Master en Formación Permanente en Guion de cine y televisión y el resto de su tiempo lo dedica a las redes sociales.

Acumula miles de seguidores en Instagram y TikTok, donde repasa los episodios nacionales más interesantes protagonizados por 'celebrities' como Isabel Preysler, Bárbara Rey o Letizia Ortiz. Bajo la concepción de que sus historias son imprescindibles para comprender la nuestra, apuesta por una mirada crítica y comprometida, pero fresca e irónica para llevar a cabo el relato de sus vidas.