Charlene de Mónaco cumple este 25 de enero 46 años. La vida de Charlene le ha dado para mucho en lo personal y en lo profesional, aunque durante mucho tiempo, al igual que a Masako de Japón, se la conoció como 'la princesa triste'. Pero últimamente todo parece que ha cambiado y se la ve sonriente y tranquila. Se la ha podido ver mucho más animada en sus últimas apariciones públicas, tanto en la entrega de los regalos de Navidad a los niños del principado, como en su reciente comparecencia junto a Estefanía de Mónaco. Problemas de salud la habían mantenido algo alejada de la esfera pública en los últimos años.

christmas tree at monaco palace
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Nacida bajo el signo de Acuario, vino al mundo en Rodesia, actual Zimbabue el 25 de enero de 1979, y nada hacía pensar que podría llegar a convertirse en princesa. Con solo once años, la familia Wittstock (este es su apellido de soltera) se trasladó a Sudáfrica.

charlene y estefania de monaco
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Últimamente se la ha podido ver feliz y sonriente gracias a Estefanía. La mujer de Alberto de Mónaco y su cuñada se convirtieron en las grandes protagonistas de la final de la Fight Aids Cup, un partido anual benéfico destinado a recaudar fondos para esta ONG, de la que Estefanía es presidenta y que ayuda a las personas que viven con el virus del sida. Nunca se había visto a Charlene tan contenta en los últimos tiempos como ahora.

Tras más de un año alejada de la vida pública, la ex nadadora regresó a Mónaco tras recibir tratamiento en una clínica ubicada en Kushnaut, Suiza, uno de los centros más elitistas del mundo, donde los ricos y famosos superan sus depresiones. La terapia parece haber hecho maravillas. Charlene habló abiertamente de sus problemas de salud y de cómo se estaba recuperando.

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Charlene de Mónaco aparece más sonriente

Esta bellísima mujer, que guarda un inquietante parecido con Grace de Mónaco, su fallecida suegra, a quien no tuvo oportunidad de conocer, era ya famosa en el ámbito deportivo antes de casarse con Alberto de Mónaco. Compitió por Sudáfrica en los juegos Olímpicos de Sidney en el año 2000 y planeaba hacer lo mismo en los de Pekín, pero una tendinitis se lo impidió. Esa fue la explicación oficial, aunque también se publicó que fueron sus planes de boda con Alberto lo que impidieron su participación. La campeona de 50 metros espalda de Sudáfrica tuvo que renunciar a su sueño. El noviazgo se inició en el año 2006, pero ambos se conocían de mucho antes.

El compromiso se anunció el 23 de junio de 2010. Charlene parecía ilusionada y feliz, y, sin embargo, el día de su boda, fue calificada como la novia más triste de la historia. Sus lágrimas en la boda fueron muy comentadas, así como la falta de calidez en los gestos de cariño que se dispensaron los novios. En muchas fotos aparecía, ausente, como ida. Según se explicó años después, no era cierto que fuera una novia absolutamente desgraciada, como se llegó a decir. Un semanario francés había publicado que Charlene había intentado huir hasta tres veces antes de casarse tras publicarse que Alberto, que ya tenía dos hijos ilegítimos, tuvo un tercer vástago durante el noviazgo con Charlene.

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Sea como fuere, el matrimonio se ha consolidado y tienen dos hijos mellizos, Gabriela y Jaime, que devolvieron la sonrisa durante un tiempo a Charlene, apodada por la prensa británica como la 'princesa triste'. Ella, con algunas comunicaciones públicas en Instagram, y también en un discurso que fue muy difundido, ha querido defender que siempre ha estado enamorada de su marido.

Ahora, la sonrisa de Charlene, una mujer que no sabe disimular sus emociones, es el mejor síntoma de que los desencuentros y las decepciones han quedado atrás.