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La Reina Camila, a quien en privado llaman Lorraine, se ha convertido en la lectora más entusiasta de la Familia Real Británica. Participa en todo tipo de iniciativas relacionadas con la lectura. Este 26 de marzo, ofreció una recepción en el Palacio de Sandrigham, su residencia campestre, y lo ha hecho para celebrar los hallazgos de la organización benéfica que preside denominada "El cuarto de lectura de la Reina". Al acto acudieron numerosas personalidades del mundo de la cultura y el arte, entre ellas la actriz Elena Bonham Carter, que interpretó en la serie 'The Crown' el personaje de la difunta princesa Margarita, tía de su marido, Carlos III, quien su tratamiento contra el cáncer que padece.
Fue un acto en el que Camilla se mostraba especialmente feliz. No en vano colabora en siete organizaciones benéficas relacionadas con la promoción de la lectura y la alfabetización. Al igual que hizo Barack Obama ejerce una enorme influencia con sus propias recomendaciones literarias.
El proyecto 'La Sala de Lectura de la Reina' que antes se denominaba 'La Sala de Lectura de la duquesa de Cornualles' tiene hasta una página web que incluye una entrevista entre Camilla y el artista Charlie Mackesy sobre su libro 'El niño, el topo, el zorro y el caballo'. Si Meghan Markle vende vajillas y mermelada, su suegra consigue hacer vender un 200 % más los libros que recomienda, según publicó 'The Sun'.
Camila se gana el cariño de todos con su pasión por la lectura
En el acto Camilla hizo una lectura en un escenario tan perfecto como las escaleras de caoba adornadas con tallas en madera de olivo con figuras de leones. También se sentó en una mesa para observar algunos hallazgos de la investigación a través del microscopio. Al fondo de la imagen se podía ver un trinchero adornado con una figura plateada de soldado, una enorme jarra dorada y un valioso plato del mismo material. La reunión fue informal, como delata el hecho de que una copa vacía había sido abandonada por uno de los huéspedes encima del valioso mueble. No había lacayos con bandejas, ni siquiera posavasos.
La sala, tapizada en damasco rojo con cortinas en verde con borlas era de estilo absolutamente clásico. Los suelos están cubiertos de valiosas alfombras. No en vano la Familia Real Británica es dueña de un enorme patrimonio en obras de arte y lujosos ajuares que han pasado de generación en generación.
Pese a los bombardeos que sufrió Londres durante la segunda Guerra Mundial, los Windsor cuentan con una magnífica colección de porcelana que guardan en vitrinas y hornacinas. Desde platos hasta magníficas soperas de Sevres. Y las paredes, por supuesto, están cubiertas por valiosos oleos y acuarelas de grandes artistas de todos los tiempos. También hay algún que otro original trampantojo simulando una vitrina.
Los Reyes de Inglaterra comparten el gusto por el clasicismo y son conscientes de que, a veces, la mejor manera de conservar algo valioso para la posteridad es darle uso. Aunque en su caso hayan optado por vivir en Sandrigham y en Clarence House, y no en Buckingham Palace, mucho más inhospito, pero más lujoso y clásico. Sin embargo, la opinión pública británica es partidaria de que el Rey habite el Palacio Real, como hizo su madre, quien hubiera preferido una residencia mucho más práctica y pequeña. En el 2027, cuando acaben unas obras de acondicionamiento, Camilla y Carlos dormirán en Buckingham.









