Los Juegos Olímpicos se han convertido en una cumbre de la realeza. Las casas reales de Noruega, Bélgica, Países Bajos, Reino Unido, Mónaco y España han llevado a una representación para mostrar el apoyo del países a sus deportistas. Mientras que la Familia Real Británica mantiene una línea muy discreta, el resto de familias reales han mostrado un apoyo que se mantiene al máximo durante cada una de las competiciones lo que nos ha llevado a ver a los royals como nunca antes les habíamos visto, disfrutando al máximo de la competición y viviéndola casi con los mismos nervios que los propios olímpicos.
Así hemos podido ver a los Reyes de Bélgica sonrientes y orgullosos de sus primeros medallistas de remo con quienes bromeaban y se hacían fotografías. Pero si ha habido un momento en el que no han podido evitar perder los nervios ha sido en el partido de hockey hierba. Los monarcas, manteniéndose como podían sentados en sus asientos, han disfrutado del partido que enfrentaba a Bélgica con Irlanda, donde celebraron la victoria pues los belgas ganaron 2 a 0.
Mucho más tranquila pudimos ver a Charlene de Mónaco aprovechando la cumbre deportiva para poder ver a su país de origen, Sudáfrica, competir en rugby. Acompañada de su familia, la que fuera nadadora olímpica, ha vuelto a disfrutar de sus compatriotas en una competición internacional dándoles ánimos frente al anfitrión, Francia. Lo que no sirvió de mucho puesto que los franceses se hicieron con el partido -y más tarde con el oro- con un 19-5.
A quienes sí que hemos visto viviendo al máximo la competición ha sido a la Familia Real de Países Bajos. Los reyes Guillermo Alejandro y Máxima han acudido acompañados por su hija, la princesa Amalia, a la final de mountain bike donde su representante finalmente no conseguía subirse al podio. Una decepción que no podían evitar mostrar con sus gestos cuando terminaba la carrera.
Disfrutando también hemos visto a la infanta Sofía y la princesa Leonor, aunque no tanto como a la princesa Amalia. Con una sonrisa perenne en los labios y metiéndose al máximo en el ambiente, hemos podido ver a la heredera al trono hacer la ola en el debut de Rafa Nadal y Carlos Alcaraz, y arropar a los jugadores de waterpolo o hockey hierba. También las hemos visto romper el protocolo dando dos besos a las nadadoras del equipo nacional.
Aún no nos han brindado imágenes tan espontáneas como la Familia Real holandesa, pero hay tiempo para que la emoción y los nervios de las finales invadan también a nuestra representantes.
















