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Este fin de semana se ha celebrado la final femenina del Torneo de Wimbledon en Londres y todos los focos se han detenido en la pequeña Carlota de Inglaterra. Y es que al igual que su madre, a cada acto que acude, las cámaras se enfocan en ella y en todos sus gestos. La pequeña ha ido acompañada de sus padres y el público del All England Lawn Tennis and Croquet Club los recibía entre aplausos.
Al finalizar el partido, Kate Middleton fue la encargada de entregar la ensaladera a la polaca Iga Świątek que se impuso por dos sets 6-0 y 6-0 a la estadounidense Amanda Anisimova. Una sonada derrota que hizo que la americana no estuviera contenta con su actuación en la final. Sin embargo, la Princesa de Gales quiso dedicarle un cariñoso comentario que hizo que la subcampeona ampliara su sonrisa. "Deberías estar muy orgullosa", le dijo a Anisimova.
No solo Kate Middleton se llevó todas las miradas al demostrar que cada vez está más recuperada, sino que su pequeña también. Sobre todo, lo que ha llamado la atención de la joven ha sido su color de uñas. Las cámaras captaron este detalle que ha generado un inesperado revuelo en Reino Unido: las uñas rosas de Charlotte. Y es que a sus 10 años, la hija de Guillermo y Kate ha roto la "regla" no escrita que impuso su bisabuela, la reina Isabel II, sobre la manicura que llevan las mujeres de la realeza británica.
De acuerdo con la etiqueta real, los colores brillantes y llamativos se consideraban poco adecuados para este tipo de actos oficiales, ya que podían desviar la atención del mensaje institucional. No es algo que esté prohibido ni fuera del protocolo, pero sí que siempre se ha desaconsejado dentro del círculo de protocolo real.







