El funeral de Harald V de Noruega, celebrado en Oslo, ha dejado muchas imágenes para el recuerdo: el nuevo rey Haakon caminando tras el féretro de su padre, arropado por sus hijos; Marius Borg llegando a la misa junto a las hijas de la princesa Marta Luisa; y los reyes de España con semblante serio y emocionado. Pero entre los detalles de estilo más significativos destacó el estilismo de Ingrid Alexandra de Noruega, nieta del monarca fallecido y princesa heredera. La joven vistió de luto riguroso, con un estilismo negro sobrio al que incorporó una de sus joyas más preciadas, un collar con colgante en forma de corazón, vinculado a su abuela, la reina Sonia, y un broche con el retrato de su abuelo.
Ingrid Alexandra lució un abrigo largo negro y un sencillo vestido del mismo color con detalle de pedrería en el pecho, así como un colgante en forma de corazón que recuerda a una de sus joyas más personales: el Ruby Heart Pendant, un corazón de diamantes y rubíes que recibió de su abuela, la reina Sonia, como regalo de bautizo. La pieza ha formado parte del joyero sentimental de la princesa desde niña y la ha llevado en varios de los momentos más importantes de su vida y en sus fotos oficiales. Una pieza con la que la princesa heredera hace un guiño a sus abuelos en un día tan especial.
Otra de las joyas que escogió Ingrid fueron unos sencillos pendientes de perla, una opción que también llevaron otras de las asistentes al funeral. Según algunas culturas, esta gema preciosa se conoce como "lágrimas petrificadas"; su forma y color evocan al llanto y la tristeza de la pérdida.
Ingrid Alexandra y el broche con el retrato de su abuelo Harald
Además del collar con colgante en forma de corazón, Ingrid Alexandra llevó un broche con el retrato de su abuelo, el rey Harald V. No se trata de una fotografía colocada porque sí, sino de la Orden de la Familia Real noruega, una distinción dinástica que Harald le concedió al cumplir 18 años.
La princesa heredera, que se emocionó en varios momentos de la ceremonia, completó el estilismo con un tocado negro con redecilla, un detalle muy habitual en funerales de Estado y actos de duelo dentro de las casas reales europeas y que también llevaron otros miembros de su familia, como su madre, la reina Mette-Marit, y su tía, la princesa Marta Luisa de Noruega. Mientras su abuela, la reina Sofía, optó por el clásico velo. Este tipo de tocados se asocia al respeto, la privacidad y la solemnidad del luto.
Otro detalle que ha llamado la atención de su estilismo ha sido su calzado. Ingrid Alexandra ha elegido unas sencillas manoletinas planas, una elección acertada debido al largo recorrido de casi un kilómetro que tenía que hacer a pie para acompañar a la comitiva fúnebre.
















