Paseo nupcial y ofrenda en Santa Devota

Tras la ceremonia religiosa, los recién casados iniciaron el paseo nupcial en coche camino a la iglesia de Santa Devota, patrona del Principado y de la familia Grimaldi, donde Charlene depositó como ofrenda el ramo de novia.

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Tras la ceremonia religiosa, los recién casados iniciaron el paseo nupcial en coche camino a la iglesia de Santa Devota, patrona del Principado y de la familia Grimaldi, donde Charlene depositó como ofrenda el ramo de novia.

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El momento más especial de la boda

Tras darse el 'Sí, quiero' en la ceremonia religiosa oficiada en el patio del Palacio Grimaldi, Alberto de Mónaco y Charlene Wittstock, con una enorme sonrisa en sus rostros, iniciaban uno de los momentos más emocionantes de la boda real. El 'viaje' que iba a llevarlos a la pequeña iglesia de Santa Devota donda la novia iba a realizar una ofrenda muy especial... recorrido en el que que han recibido la felicitación de su pueblo que ha abarrotado las calles del Principado.

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El viaje más romántico

Los príncipes de Mónaco hacían el camino a la Iglesia de Santa Devota en un coche muy especial: un Lexus LS 600h L Laundalet de color blanco descapotable, eléctrico para evitar emisiones contaminantes. Se trata de un lujoso y único vehículo que esta firma exclusiva les ha prestado ya que es uno de los patrocinadores del enlace real.

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'Viaje' de lujo

Alberto y Charlene en el instante en el que llegan en su flamante coche a Santa Devota.

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Sonrientes y felices

A la llegada a la Iglesia de Santa Devota, Charlene se mostraba más relajada tras los momentos de emoción vividos durante la ceremonia religiosa de la boda. La vimos entonces sonreír sin disimulos y mirar a los ojos a su marido a quien agarraba del brazo mientras caminaban.

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Santa Devota, perfecta

La Iglesia de Santa Devota, patrona del Principado y de la familia Grimaldi, estaba engalada con flores blancas a forma de bienvenida a Charlene y Alberto.

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Un ramo de novia muy especial para ella

Charlene Wittstock, que llevaba el ramo de novia en la mano derecha, sonreía instantes antes de entrar en el templo. El bouquet que iba a ofrecer estaba compuesto por orquídeas y proteas rosas (la flor emblema de su país, Suráfrica) y había sido confeccionado por el Garden Club de Monaco.

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Santa Devota, la patrona

Para acceder a la Iglesia de Santa Devota, Charlene volvió a coger tiernamente del brazo a Alberto de Mónaco. Iniciaron entonces el camino final hasta la capilla construida en honor a la santa patrona para que la esposa del soberano monegasco depositase como ofrenda su ramo de novia.

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Lágrimas de emoción

Pocos minutos depués, Charlene salía de la Iglesia de Santa Devota completamente emocionada tras hacer la ofreda del ramo de novia. La esposa de Alberto de Mónaco no pudo evitar que se le escapasen algunas lágrimas y tuvo que enjugarlas con un pañuelo.

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Más besos

Si durante la ceremonia civil, celebrada el viernes 1 de julio, Alberto y Charlene protagonizaron cuatro besos, este sábado 2 de julio, día de la ceremonia religiosa no ha sido menos. Así, los hemos visto besarse de nuevo en la puerta de la Iglesia de Santa Devota...

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Charlene, muy agradecida

Charlene Wittstock ha querido agradecer enviando besos a todos los monegascos que le han mostrado su cariño durante las dos ceremonias de boda en estos días tan intensos en los que se ha convertido en soberana consorte del Principado.

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Otra etapa cumplida

Muy sonrientes, los soberanos de Mónaco, cogidos de nuevo del brazo iniciaron una nueva etapa en el día de su boda: Marchar a la Ópera Garnier de Montecarlo, escenario en el que se celebra la cena oficial de su boda.

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Agasajados por su pueblo

Los recién casados han sido vitoreados por los ciudadanos que han salido a la calle para felicitarlos. Manos en alto, agitándolas, Alberto y Charlene han agradecido el cariño de sus súbditos.

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La mujer más feliz del mundo

Una vez concluídas las ceremonias civil y religiosa la cara de Charlene se tornaba radiante y bella.

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