Alberto y Charlene ya son marido y mujer
FInalizada la ceremonia civil, que ha tenido lugar en el Palacio de los Grimaldi, se han dado su primer beso como matrimonio.

FInalizada la ceremonia civil, que ha tenido lugar en el Palacio de los Grimaldi, se han dado su primer beso como matrimonio.
La boda real civil

El príncipe Alberto II de Mónaco y Charlene Wittstock han vivido la tarde este viernes la primera de las dos románticas y emotivas jornadas de su boda real.
La primera cita era a las cinco y media de la tarde, en el Salón del Trono del Palacio de los Grimaldi, donde ib a celebrarse la ceremonia civil de su matrimonio.
El primero en llegar al salón del trono era Alberto, seguido de cerca por su prometida que, para esta ocasión tan importante, se había decantado por un elegante traje de chaqueta de color azul cielo de Akris con cuerpo palabra de honor y falda pantalón de gasa.
La boda real civil

El presidente del Consejo de Estado, Philippe Narmino, fue el encargado de oficiar la boda civil en un acto muy emotivo ya que, se producía en el mismo lugar donde, el 18 de abril de 1956, se celebró el enlace civil de príncipe Raniero y Grace Kelly, que han estado muy presentes en la memoria de los novios en este día tan señalado.
La boda real civil

Durante la ceremonia civil, el oficiante, Philippe Narmino, recordó a la novia: "Te casas con un príncipe pero también con un país", algo ante lo que Charlene sonreía tímidamente.
Al contrario de sus antecesoras, ha sido Charlene la primera en dar el 'sí' a su prometido (en francés), aunque no se ha convertido en princesa hasta que su ya marido no le ha dado la réplica. Tras esto, ella ha pasado automaticamente a formar parte de la familia Grimaldi.
La boda real civil

Tras convertirse en marido y mujer en una ceremonia civil que sólo duró tan sólo 18 minutos, los ya príncipes de Mónaco firmaron los registros con un bolígrafo especialmente diseñado por Montblanc con incrustaciones de piedras preciosas.
Y posteriormente llegó el gran momento, su salida al balcón del Salón de los Espejos del Palacio Grimaldi para recibir la felicitación de los ciudadanos.
Ante la insistencia de las peticiones de los monegascos llegó el momento esperado por todos: el tradicional beso de los recién casados.
La boda real civil

Mientras los príncipes de Mónaco se besaban, en las inmediaciones del Palacio Grimaldi se desataba el júbilo. Sin duda con este beso han protagonizado una imagen muy natural llena de ternura.
La boda real civil

El príncipe Alberto II de Mónaco y su ya esposa, Charlene Wittstock, se han mostrado muy tranquilos y sonrientes mientras contemplaban el entusiasmo que mostraban los miles de monegascos que habían acudido a felicitarlos.
Los testigos elegidos por ellos para la boda han sido el príncipe Chris Le Vine, sobrino de la fallecida Grace Kelly, y Donatella Knecht de Massy, mujer de uno de los nietos de la también fallecida princesa Antonieta de Mónaco, en el caso de Charlene.
La boda real civil

Los príncipes han saludado animadamente durante unos minutos a los monegascos. Especialmente emocionada ha estado Charlene, que desde el principio fue muy bien acogida en Mónaco.
La boda real civil

A la ceremonia civil han asistido unos 80 invitados: familiares de los novios, representantes del gobierno monegasco, los testigos así como los embajadores de Francia y Sudáfrica, país de ella. Los monegascos han seguido la ceremonia a través de grandes pantallas colocadas en la plaza del Palacio Grimaldi.
La boda real civil

El príncipe Alberto se decantó para el día de su boda por un alegante traje negro, camisa blanca y corbata en blanco satinado. En el balcón del Palacio se le ha visto emocionado y muy sonriente.
La boda real civil

Para la boda civil, Charlene optó por lo llevar tocado, con el pelo recogido en moño bajo. El maquillaje muy natural. De joyas, únicamente lucía unos discretos pendientes de brillantes.
La boda real civil

En el balcón del Salón de los Espejos del Palacio Grimaldi los recién casados protagonizaron imágenes llenas de ternura y amor como ésta, en la que la ya princesa de Mónaco apoya la cabeza en el hombro de su sonriente marido.
La boda real civil

Las princesas Carolina y Estefanía de Mónaco también han salido a uno de los balcones del Palacio de los Grimaldi para observar el ambiente. Estaban acompañadas por sus hijas, Alejandra de Hannover y Camille Marie Kelly Gottlieb.
La boda real civil

La princesa Carolina, que al igual que Charlene lucía un vestido de Chanel, pero éste en azul turquesa, y una gran pamela beige, no pudo contener la emoción y dejó escapar alguna que otra lágrima.
La boda real civil

Charlene, muy emocionada, abrazaba sutilmente a su marido en el balcón. Lejos quedaban ya las informaciones que hablaban de una posible cancelación de la boda hace tan solo unos días.
La boda real civil

Los padres de Charlene, Michael y Lynette Wittstock también se asomaron al balcón del Palacio Grimaldi para comprobar que en Mónaco se adora a su hija.
La boda real civil

Los príncipes Alberto y Charlene y las princesas Carolina y Esefanía saludan desde los balcones del Palacio Grimaldi.
La boda real civil

Tras el saludo desde el balcón, Alberto y Charlene bajaron a la plaza del Palacio para reunirse con los monegascos. Allí el príncipe dio un pequeño discurso para agradecer a los presentes su cariño.
La boda real civil

Fue al bajar a la plaza del Palacio Grimaldi cuando pudimos comprobar por completo el elegante vestido elegido por Charlene para su boda civil. La novia optó por un diseño de Akris, quien también la vistió para la foto del compromiso oficial.
La boda real civil

En esta imagen se aprecia perfectamente que el diseño elegido por Charlñene es un traje pantalón.
La boda real civil

El traje de novia elegido por Charlene era un traje pantalón de gasa en azul aguamarina y cuerpo de encaje a juego con la chaqueta de manga larga, también con detalles de encaje en las muñecas.


Charlene Wittstock, las fotos de su infancia

Mónaco prepara su gran fiesta

Alberto y Charlene, souvenirs con pedigrí

El antes y el después de Charlene Wittstock







