Antonio Carmona nos habla de cómo se siente al volver al trabajo

El cantante ha retomado su carrera tras el problema de salud que le tuvo al borde de la muerte.

Antonio Carmona con Rosa Villacastín
Guillermo Jiménez

Ver a Antonio Carmona recuperado después de meses luchando contra una extraña enfermedad que le tuvo al borde de la muerte, es una alegría para quienes le admiramos desde su irrupción en la música con el grupo Ketama, y después cuando decidió volar en solitario, con títulos como “Obras son amores”, que salió el pasado abril y con el que vuelve después de meses de inactividad.

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La rentrée la hizo a lo grande en Barcelona, en un festival benéfico en favor de los niños con cáncer. Un arranque emotivo en el que recibió el cariño del público, de su familia y amigos.

¿Cómo se siente después de meses de inactividad?

Figúrate, con mucha alegría, a veces cuando estoy cantando, miro para arriba y digo: todavía no ha llegado mi hora. Es muy bonito ver al público entregado y mostrándome su apoyo y cariño.

¿Qué ha aprendido de esta dura experiencia?

A ser mejor, más humano. En el hospital he conocido gente estupenda con la que sigo en contacto. La vida me ha dado otra oportunidad y tengo que aprovecharla para hacer mejor las cosas.

¿Qué piensa hacer ahora que no hacía antes?

Voy a vivir el momento, a dedicar más tiempo a mi familia y a los míos, y a intentar encontrar ese punto que me permita ser feliz y transmitir felicidad a las personas que quiero. He vivido un momento tan malo, Rosa, que creí que me iba. Ver a Mariola y a mis hijas conmigo es la mayor felicidad que puedo sentir.

¿Le sorprendió la cantidad de personas que se preocuparon por su salud?

Mucho, Alejandro Sanz que es súper amigo mío, Remedios Amaya, Niña Pastori, Rosario y Lolita, que son como hermanas y que cuando vieron que salía del coma se echaron a llorar, los médicos, las enfermeras, y tanta gente que se ha volcado conmigo, y que no tengo palabras para agradecer el cariño que me han mostrado.

Será porque se lo merece.

A veces pensaba, qué suerte tengo porque tantas muestras de cariño la gente las expresa cuando has muerto, en mi caso no fue así, ha sido una experiencia que me obliga a ser mejor cada día. Pero sobre todo, tenemos que estar orgullosos de la Sanidad que tenemos en nuestro país, y que va desde la enfermera que te pone el termómetro, al especialista o al cirujano.

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Dice Raphael que él nació el día que le hicieron el trasplante, ¿y usted?

Yo llevo escondiendo los años desde hace tiempo por coquetería y porque a los flamencos no nos gusta que nos vean nuestras arrugas.

Guillermo Jiménez

Las arrugas están en la cabeza, no en la cara.

Tienes mucha razón, es la actitud ante la vida lo que rejuvenece o envejece. Yo, por ejemplo, cuando subo a un escenario pienso que tengo cuerda para rato, incluso todavía me puedo poner unas zapatillas de deporte, porque si las llevo con una rebequita, parezco más joven de lo que soy.

¿Tanto le preocupa la edad?

Porque estoy en un momento en el que no soy joven pero tampoco soy mayor, tengo una edad rara.

¿Cómo se imagina de mayor?

Me veo componiendo, cantando, no perdiendo el contacto con los jóvenes, con los nuevos valores, porque eso activa la mente y se contagia. En mis últimos conciertos en Málaga había jóvenes pero también gente mayor y eso me hace sentir orgulloso de cada año que cumplo.

¿A qué edad empezó a cantar?

A los 13 años, comencé en el tablao de Manolo Caracol, donde he visto mucho y he conocido a gente de todo tipo.

¿A alguien que fuera acosado o acosador?

Mira, las mujeres han pasado por momentos muy malos, desde el principio de los tiempos, también en el entorno familiar. Ahora que trabajan y tienen su profesión, mucho menos. Yo me siento muy orgulloso porque vivo con cuatro mujeres: mi madre, mi mujer, Mariola, y mis dos hijas, y veo la evolución que han tenido. ¿Malos momentos?, pues sí, pero también los han tenido los hombres.

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¿Qué falta para conseguir la igualdad?

A mí me gustaría que hombres y mujeres nos entendiéramos, ahora que la mujer ha evolucionado tanto, la igualdad es un derecho de la mujer, de los homosexuales, de los gitanos, de todos.

¿Qué ha aprendido de esas tres generaciones de mujeres?

Mi madre se quedó huérfana de madre a los 9 años, y eso la hizo muy fuerte. En cambio, mis hijas están cuidadas como si estuvieran en una burbuja y lo que yo quiero es que se enfrenten al mundo, que vivan su vida como hice yo, porque cada generación tiene su momento para echar a volar.

¿De qué habla con ellas?

En mi casa somos muy vergonzosos para hablar de determinados temas. Mi mujer sí, porque le resulta más fácil, a mí me resulta difícil hablar de según qué cosas con ellas.

Guillermo Jiménez

Explíqueles las diferencias entre hombres y mujeres.

Yo ahora a los hombres les veo, no sé cómo decirte, despistados porque las mujeres están muy fuertes y los hombres, si quieren conquistar a una mujer, se lo tienen que currar mucho más.

¿En qué sentido?

Cuando yo me casé tenía ya 14 millones de pesetas en el banco y una casa. Y Mariola se vino de Sevilla, dejó su trabajo y aquí seguimos, porque ella es muy fuerte.

¿Cuál es el secreto de su relación?

El amor, el respeto, la seguridad y, por supuesto, que cada uno tenga su espacio. Llevamos juntos 26 años, nadie daba un duro por nosotros, precisamente porque somos muy diferentes pero como hay amor y respeto, y aceptamos que el varón es el varón y la mujer, mujer, es como mejor funciona la relación.

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¿Alguna otra cosa más?

Sí, yo necesito tener mi espacio porque paso muchas horas componiendo y para eso necesito aislarme. He alquilado un estudio en el Paseo de Extremadura, en el que estoy empezando a reunir muchas cosas que tenía desperdigadas.

¿Qué tradiciones gitanas practican en su casa?

Sobre todo, el respeto, tanto de los jóvenes hacia los mayores como de los mayores a los jóvenes. Mis hijas son muy cautas, y todavía no me han presentado a nadie, igual que mis suegros, mis cuñados, todos estamos enamorados de nuestras mujeres. Mi padre se murió enamorado de mi madre y yo sigo enamorado de mi mujer, porque de lo contrario no estaríamos juntos.

¿El pueblo gitano sigue estando discriminado?

Yo creo que lo que hay es una distancia muy grande porque no nos conocemos lo suficientemente bien. Yo nací en Campamento, un barrio a las afueras de Madrid, donde nunca me sentí discriminado, donde tengo muchos amigos payos, con los que me reúno a comer de vez en cuando, pero sí creo que deberíamos acercarnos, dialogar, esforzarnos más, los gitanos también, para fortalecer las relaciones entre ambas culturas.

¿Hay que empezar por la educación?

Eso, por supuesto: la educación es fundamental si queremos evolucionar, pero yo conozco gitanas con carreras universitarias, lo que no implica que tengamos que abrirnos a otros mundos sin olvidar de dónde venimos y nuestra cultura, tan importante para nosotros. Porque igual que a los payos les gusta que se valoren sus costumbres a nosotros nos gusta que se valoren las nuestras.

Quizá deberían esforzarse para que se les conozca más.

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En eso tienes razón, es un trabajo de todos, también nuestro, pero la gente debería darse cuenta de que nuestra cultura es de las más antiguas de España y eso no debería perderse.

¿No le tienta presentarse a unas elecciones para reivindicar a su pueblo?

Yo no estoy preparado para eso. Ahora, si de lo que se trata es de apoyar al pueblo gitano, estoy ahí para lo que necesiten, con mi música y mi experiencia. Yo tengo amigos por el Norte de Europa que trabajan por la integración. No hay que olvidar los miles de gitanos que murieron en la II Guerra Mundial, de los que nunca se habla y que hay que reivindicar. Ojalá nunca vuelva a ocurrir.

¿Están faltos de líderes comprometidos?

Los hay pero debería haber más para reivindicar y enseñar ese legado que nos han dejado nuestros antepasados.

Guillermo Jiménez

Vivimos en un país que valora lo de fuera y critica lo nuestro.

Es una pena, nosotros tenemos genios como Pedro Almodóvar, Serrat, tanta gente que ha dejado su impronta en el cine, la música, en el cante, y eso hay que valorarlo. Lo decía mi padre, que de estas cosas sabía mucho porque había vivido en lugares muy diferentes y conocido gente de toda condición social y artística.

A la vida le pedimos amor, trabajo y salud.

Yo cada vez intento ser más sabio para transmitírselo a mi gente, también intento ser más culto, mejor compañero, mejor amigo en los buenos y malos momentos, para que de todas esas experiencias salga la mejor versión de mí.

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¿De dónde saca la fuerza para seguir con su gira?

De un disco que me ha dado muchas alegrías, no sólo porque fuimos nominados a los Grammy, también porque me concedieron el Premio Cadena Dial y Radio Olé. Una gira que empezamos de nuevo por toda España con la banda y con mi sobrino Juan. También estamos cerrando conciertos por Hispanoamérica.

“En la intimidad escucho música clásica”

¿Qué escucha Carmona cuando está en la intimidad?

Música clásica, me encanta Wagner, con esa música nos casamos en Gibraltar. Una boda íntima, a la que sólo asistieron los familiares de Mariola y yo porque de los míos no vino nadie. Nos casamos por lo civil en el mismo sitio que John Lennon, un lugar maravilloso.

¿Quién fue su maestro?

Mi padre, él era muy abierto y yo también. Me gustan desde la Niña de los Peines a los ritmos africanos, indios. Mi música es una mezcla del flamenco, y de todos esos ritmos.

Hace dos años que murió su padre, ¿qué recuerda de él?

Le recuerdo echándome la bronca cuando jugábamos al dominó, o cuando me decía: hay que ver lo abandonado que me tienes. Yo que iba a verle todos los días, figúrate. Lo disfruté mucho y me acuerdo de él cada día. Tengo una especie de museo en mi casa con todas las cosas que me dejó.

¿Alguna que le emocione especialmente?

Su guitarra, pero también regalos que le hicieron, premios, era un hombre con mucha guasa, con mucho sentido del humor. Fue un genio de la guitarra, afable y divertido, vivió a tope hasta que enfermó.

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¿Quién es su heredero artístico?

Mi tío Pepe, el Habichuela, que es un gran guitarrista y un gran artista. Siempre que puedo voy a verlo pero sufro porque es igual que mi padre. Él lo sabe.

¿Alguna de sus hijas sigue sus pasos?

Marina, la mayor, estuvo en Miami cinco años, ahora vive con nosotros. A Lucía, la pequeña, le gusta componer, pero también el mundo del cine, donde ha trabajado como productora en “Juego de tronos”. En mi familia todos somos artistas.

Guillermo Jiménez

¿Quién es Antonio Carmona?

Nació en Granada, el 21 de mayo de 1965. Pertenece a una conocida estirpe gitana: a su abuelo le apodaron “Habichuela, el viejo”, su padre era el famoso guitarrista Juan Habichuela.

Trayectoria: Antonio es uno de los más conocidos representantes del “nuevo famenco”. Fundador del grupo Ketama, compuesto por Juan Carmona Amaya, El Camborio; Antonio Carmona y José Miguel Carmona Niño. Tras más de 20 años juntos, más de un millón de discos vendidos, once originales, dos recopilatorios y cientos de premios, los hermanos Carmona y su primo Josemi deciden darse una tregua. En 2006 Antonio emprende su carrera en solitario con “Vengo venenoso”, en el que colabora Alejandro Sanz. En 2011 regresa con un nuevo disco, “De noche”. En abril de 2017 y tras seis años de silencio discográfico Antonio vuelve con “Obras son amores”, un trabajo dedicado a su padre. Meses después ingresó en el hospital aquejado de una extraña enfermedad. Ya recuperado vuelve a los escenarios con el disco.

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Familia: Casado con Mariola Orellana, la pareja tiene dos hijas, razón por la cual se marcharon a vivir a Miami.

La foto favorita de Antonio Carmona

“Este cuadro me gusta porque estamos mi padre, mi hermano Juan y yo, que tendría 6 o 7 años”.

Entrevista realizada en el Hotel Wellington. Calle Velázquez, 8. Madrid.
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