María Dolores Pradera fallecía en Madrid, ciudad donde nació en 1924, el pasado lunes a los 93 años. Su muerte ha conmocionado al mundo de la canción y también de la interpretación de nuestro país. El cariño que le profesaban sus compañeros se pudo palpar durante su capilla ardiente, instalada en el Tanatorio de la M-30 de la capital.
Hasta allí se desplazaron familiares y amigos, muchos de ellos rostros conocidos, para dar el último adiós a la dama de la canción. Entre ellos, Ana Belén, Rosana, María Teresa Campos y Edmundo Arrocet, Massiel, Andrés Aberasturi, Gema Cuervo y Pasión Vega. También acudió la alcaldesa del Ayuntamiento de Madrid, Manuela Carmena.
Todos lloraron la pérdida de María Dolores, sobre todo sus hijos, Helena y Fernando, fruto de su relación con el actor Fernando Fernán Gómez. Sin embargo, durante el funeral ha salido a la luz la mala relación que existe entre sus vástagos. Fue su hija quien aprovechó la presencia de la prensa para hablar sobre sus diferencias: "Me hubiese gustado despedir a mi madre en un teatro. Ella merecía una despedida en las tablas y no en el Tanatorio de la M-30. Pero mi hermano no ha querido", explicaba a Mujer Hoy.
Un desencuentro que ha empañado la despedida a su madre, que será incinerada este miércoles en el cementerio de La Almudena y recibirá, en unos días, una misa funeral en la iglesia de la Virgen de la Milagrosa, donde ella quería, según ha contado su familia.













