Lydia San José: “No soy nada noviera ni enamoradiza”

La actriz, que vivie desde la distancia su renacer de popularidad gracias a la serie de Netflix, “Paquita Salas”, nos cuenta cómo es su nueva vida en México y los sueños que le quedan por cumplir.

Lydia San José moda
Víctor Cucart

Aquella niña que nos enamoró en los 90 protagonizando la serie “A las 11 en casa”, junto a Antonio Resines y Ana Obregón, a la que luego vimos en “Ala… Dina!”, ha crecido, y mucho. Y ha vivido también, y muy intensamente. A sus 35 años está licenciada en Historia, Antropología y Arte Dramático, vive un renacer televisivo como protagonista de la serie de Netflix, “Paquita Salas”, y disfruta de la vida en México, un país al que se fue por un año y ya lleva casi tres con ganas de prórroga. “Siento que esta etapa no ha terminado, me fascina vivir allí”.

Pero, ¿estarás en la nueva temporada de “Paquita Salas”?

Sí, y eso que de momento la única información que tengo es una frase que me dijo Javi Crespo en un cumpleaños. Paquita es prioridad. Si urge algo y puedo compaginarlo, no me importa coger mil aviones.

¿Sientes que te hemos recuperado, que te estamos redescubriendo?

La verdad es que yo nunca dejé de trabajar, lo que pasa es que hacía mucho teatro. Y ahora tampoco me he enterado mucho del boom, porque vivo fuera.

¿Qué es lo que más te gusta de aquel país?

La gente y la comida.

Lleva tres años viviendo en México

¿Cómo es tu día a día?

Depende de si tengo un casting o voy a clase o quedo con alguien. Ningún día es igual a otro. Además, soy incapaz de pasar un día entero en casa. Y si vienen amigos, hago de guía turística o limpio mi casa.

No me digas que eres una maniática de la limpieza…

No, es que tengo un bosquecito detrás de casa y se llena todo de polvo. En mi vida he tenido que barrer tanto. Mi madre me dice que cada vez que me llama por teléfono o estoy barriendo o lavándome los dientes.

¿Qué echas de menos de España?

Pocas cosas porque vengo mucho, pero un buen cocido y el marisco a la plancha.

No se plantea tener pareja

Pero no te fuiste huyendo de nada, ¿no?

No, me fui porque desde los 19 años yo quería vivir en México, pero era muy joven, no conocía a nadie y fue ‘ahora o nunca’. Y los comienzos fueron duros porque cuando no trabajas o no estudias conocer a alguien en un país ajeno es difícil. Tardé 11 meses en conseguir mi primer casting y pasar ese tiempo sola al otro lado del mundo y comiéndote los ahorros no fue fácil. Pero yo no me rindo.

¿Cómo eres, además de cabezota?

Constante, mucho, más que cabezota diría yo.

No se te conoce novio…

Ni se me va a conocer. Y no me oculto. Tampoco soy muy noviera. Últimamente mucha gente piensa que soy lesbiana por mi personaje y no les saco de dudas porque hay niñas que me escriben diciéndome que les pasa como a mi personaje y que lo pasan mal, así que la mejor labor social es no decir nada.

Su sueño por cumplir es viajar

¿Te gustaría tener pareja?

¿Para qué?

Hay gente que no sabe vivir sola.

Yo sí sé. No soy nada noviera ni enamoradiza, nunca lo fui.

¿Nunca te has enamorado?

Ahora lo dudo, no sé si era enamoramiento o ilusión. He sufrido como la que más y he llorado por las esquinas… y si no lo hubiera hecho con mi edad sería una insensible. Pero me cuesta mucho que me guste alguien porque necesito admirar y cada vez admiro menos.

Te has vuelto más radical...

No, siempre lo he sido. Me cuesta mucho que me entren por la noche, me pone de muy mal humor.

¿Qué piensas del movimiento Me Too, que por cierto este año no ha tenido eco en los Oscar?

Que es mucho menos efectivo de lo que se piensa. Todas sabemos nombres y ninguna nos hemos atrevido porque tu carrera se ve en peligro. Y ya no creo que sea tanto culpa de los acosadores como de los encubridores. Yo, por suerte, he tenido situaciones mínimas, pero tengo amigas que han vivido episodios graves.

¿Qué papel te habría gustado interpretar?

El de Angelina Jolie en “Inocencia interrumpida” y cualquier obra de Lorca. Amo a Lorca, de hecho, mi perro se llama así.

¿Un sueño por cumplir?

Viajar, hay muchos lugares que me encantaría conocer, como Argentina. Pero no lo pienso, quiero que la vida me siga sorprendiendo.

Se siente afortunada

¿Crees que éste es tu año?

No, todos los años son buenos, hasta los que pasan cosas malas de las que aprendes. Yo soy el resultado de eso y si le quitas un escalón a esa escalera, ya no es la misma.

¿Te consideras afortunada?

Por supuesto. Haber nacido en el primer mundo, en una familia de clase media y tener salud, es una bendición. A partir de ahí, ser feliz y el optimismo es una actitud y un trabajo. Yo no soy feliz por ignorancia, sino por decisión y trabajo cada día por serlo. La melancolía es muy atrayente, el dar pena… Pero me parece completamente injusto habiendo tanta gente desfavorecida.

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