Juan Duyos: "Entiendo que la Reina esté harta de que sólo hablen de sus trajes"

El diseñador se sincera con Rosa Villacastín y nos abre las puertas de su atelier para hacer balance de sus 20 años de carrera como modisto.

Juan Duyos se ha ganado el prestigio como diseñador de moda a base de tesón, entusiasmo y profesionalidad. Un trabajo artesanal que valoran sus clientes y que ensalzan los expertos, tras veinte años remando hacia adelante. Incluso cuando muchos de sus compañeros se quedaron en el camino, él arriesgó y se adentró en la gran aventura de la alta costura.

Juan, ¿cómo ha logrado hacer tantas cosas en tan sólo veinte años?
La primera noticia que dieron en televisión hablando de un desfile que hice en Londres, la diste tú. Ése fue el principio de esta larga carrera, en la que lo difícil no es llegar, sino mantenerse.

Juan Duyos entrevista Rosa Villacastín
Guillermo Jimenez HEARST

Más, en un mundo tan fluctuante como el de la moda.
La primera regla para permanecer es que te guste lo que haces, porque en aquella época no teníamos ayudas de ningún tipo, los diseñadores nos lo hacíamos todo solos, para bien y para mal. La segunda es saber sortear las dificultades. Si a mí ahora, con mi trayectoria, me viniera un inversor a comprarme lo que con tanto trabajo he conseguido, le diría que no.

¿Tan satisfecho está con lo que hace?
Muy satisfecho. Me gusta donde vivo y cómo vivo, soy feliz con mi perro, con poder pagar el sueldo todos los meses a mi gente pero, sobre todo, estoy contento con lo que hago y cómo lo hago. Te diría más, estoy en un momento dulce, me divierte lo que hago, y cuando lo paso mal, lo paso mal como todo el mundo.

La crisis dejó a muchos por el camino, ¿cómo le afectó a usted?
No me afectó. Tuve la intuición de cambiar el 'prêt a porter', que vendía en la tienda multimarca, por la alta costura.

Una decisión acertada.
Estoy convencido de que el auténtico lujo es hacer algo artesano, personalizado, con manos que, si pueden ser españolas, mejor.

¿Para qué tipo de clienta trabaja?
Para mí es importante que puedan convivir la moda de autor, que es la que hago yo, con otra más asequible, porque eso es lo sano. Mi clienta es la que se quiere dar un capricho, no la de lo veo y lo compro, no. Digamos que no es demasiado elitista y abarca desde la que se casa con 23 o 24 años, hasta la abuela de la novia. Eso sí, yo no puedo competir con quienes compran miles de metros de tela, que son los que funden el pequeño comercio.

¿Y lo que exigen los nuevos tiempos?
Sí, lo exclusivo y lo bien hecho es algo que no sólo afecta a la moda, también al periodismo, a la música… Porque es imposible competir con esos gigantes que vienen avasallándolo todo. Me da pena ver cómo van desapareciendo los cines, las tiendas de moda que había en la Gran Vía o en el barrio de Salamanca, en Madrid.

¿Siente añoranza de otros tiempos?
Añoranza no, pero sí recuerdo cuando de pequeño paseaba por la Gran Vía e iba a aquellos estrenos que lo iluminaban todo. No me gusta vivir en la nostalgia, no, porque creo que lo bonito es adaptarse a la época que nos está tocando vivir.

Juan Duyos entrevista Rosa Villacastín
Guillermo Jimenez HEARST

¿De quién ha heredado Duyos la pasión por el diseño?
De mis padres, no. Mi abuelo paterno, Rafael Duyos, era poeta y escritor, y tengo primos hermanos como los García Berlanga; por ahí puede que haya heredado la parte artística de mi trabajo.

¿Qué le atrajo de la moda?
Mi madre decía que tenía un algo especial para la estética. Por ejemplo, cuando me enviaba a hacer la compra, yo lo colocaba todo por colores, tenía la nevera impecable. Quizá la gente no se acuerde de Sybilla o de Manuel Piña, dos grandes de la moda, que fueron un referente para mí.

¿Qué le inculcaron?
Piña me enseñó todo lo que me gusta: la lentitud, no tener prisa cuando estás con un artesano o un fabricante, la pasión por lo que se hace… Entonces pensé que era lo normal, luego me he dado cuenta que no.

Y Pepe Barroso, ¿qué le enseñó?
Con Pepe, con quien me llevo muy bien, aprendí mucho, sobre todo lo que no me gusta: la moda rápida, comprar barato, barato… Fue una experiencia, porque él es un crack, y si comparas Don Algodón con algunas de las cosas que se hacen ahora, era una moda preciosa.

¿Arriesgó mucho cuando empezó a volar en solitario?
Lo hice obligado: mi madre pidió un préstamo, que devolví, para hacer una pequeña colección que apadrinaron Sybilla, Manuel Piña y Cuca Solana, directora de la Pasarela Cibeles (estos dos últimos ya fallecidos) pero no fue suficiente, y eso que me dieron el Premio L’Oreal, porque aunque tuve el cariño de todos, no tenía el potencial de un Versace.

¿Qué sería de la moda española sin la pasarela Cibeles, reconvertida ahora en Mercedes-Benz Fashion Week Madrid?
Yo soy quien soy gracias a la pasarela Cibeles, porque fue ahí donde di el salto, y eso que me peleaba mucho con Cuca Solana, pero al final ella me dio la oportunidad y fue quien me dijo que siguiera adelante, que valía para diseñador. Hay mucho que renovar, como pasa con todo, pero creo que ha sido y es el mejor escaparate de la moda española.

Juan Duyos entrevista Rosa Villacastín
Guillermo Jimenez HEARST

Si tuviera que poner nombre y apellido a su musa, ¿quién sería?
Tengo un cierto regusto por lo que fueron y significaron Ava Gardner y Grace Kelly, ese imaginario femenino que veía y admiraba cuando era pequeño, porque en el fondo soy un poco mitómano.

Que de la reina Letizia se hable tanto de los trajes que luce, ¿favorece la moda española?
Yo creo que la Reina, a quien he tenido oportunidad de vestir, es impecable en ese aspecto. Lo que creo es que hacemos mal en poner el foco sólo en la ropa que lleva y no en lo mucho que hace, en los discursos que pronuncia… Porque como es una gran profesional, antes de ir a un sitio se informa de todo, aunque eso no sale nunca en prensa, y es una lástima. Entiendo que esté harta, porque es tan machista que sólo se hable de ella por los trajes que lleva, en la época en la que vivimos, que me resulta un poco triste, la verdad.

¿Nuestras políticas deberían llevar más moda española?
Por supuesto, al menos en los actos oficiales. Para mí una de las mujeres más interesantes es Michelle Obama, no sólo porque durante el tiempo que estuvo en la Casa Blanca ejerciendo de Primera Dama vestía de diseñadores estadounidenses, también por los valores que defiende.

Concrete.
Pediría lo mismo a las políticas y a las artistas españolas, teniendo en cuenta que les prestaríamos los trajes que quisieran, cuando tuvieran que acudir a algún acto institucional o relacionado con su profesión.

Estar todo el día en el escaparate debe resulta duro.
Tiene que gustarte. En mi familia, mi abuela era exquisita y, sin embargo, su hermana, con los mismos valores y medios, era un desastre total, no le interesaba la moda.

¿Movimientos como el 'Mee Too', han empoderado a la mujer?
Yo tengo una teoría: si cuando sales de casa por la mañana vas bien vestida, te sientes segura, poderosa, casi como si fueras Naomi Campbell. Si vas mal, te sientes insegura.

¿Les sucede igual a los hombres?
Indudablemente, yo creo que ahora son más coquetos, sin derivar en esa historia del metrosexual, que me parece un horror. El modelo futbolista depilado ha hecho mucho daño a la moda masculina. Para mí, es antiestético.

¿Cómo es su modelo de hombre elegante?
Debe primar la naturalidad. Hay mujeres y hombres excéntricos en la moda, que han sido maravillosos. Lo peor es el “quiero y no puedo”.

Ha diseñado la ropa de la serie 'Alta mar', con Jon Kortajarena, que transcurre en un crucero…
A mí me pasan cosas increíbles, Rosa. Los de Netflix, que pueden llamar a quien quieran, me llamaron a mí, y eso me sigue chocando porque yo soy un friki de libro, que por no tener no tengo ni siquiera cuenta de Instagram. Yo creo que no estar en las redes sociales mola mucho en estos momentos, quizá fue lo que más les sorprendió, que se lo dijera, pero me parecía más interesante contarles todo lo que había hecho hasta ese momento.

¿Lo cree así?
Por supuesto que sí, si hubieran querido contar con una “influencer” yo les podría haber facilitado varios nombres. Yo, en cambio, no tengo ningún interés en contar a qué hora tomo café y con quién. Lo bonito de esta serie es que transcurre en una España que no habíamos visto: los años 40, en plena posguerra y, aunque los españoles lo estábamos pasando muy mal, aquí todo es lujo. Tanto, que las protagonistas se cambiaban de ropa para cenar.

¿En serio?
Puede parecer muy frívolo lo que te estoy contando pero no hay que olvidar que se trata de ficción, espectáculo, y que se va a vender en todo el mundo (incluso se ha grabado ya la segunda temporada). Para diseñar la ropa tanto de las actrices como de los actores tuve que documentarme, sobre todo, del personaje que interpretaba cada uno, además de los lugares por donde se movían.

Juan Duyos entrevista Rosa Villacastín
Guillermo Jimenez HEARST

Creo que para su última colección se ha inspirado en Costa Rica.
No era ésa mi intención, fui allí de viaje, como he ido a tantos otros sitios de Centroamérica, pero hubo un momento en el que me volví loco con tanta belleza como vi y pensé que esas sensaciones tenía que volcarlas en mi próxima colección.

¿Qué ha intentado transmitir?
Que al verla, la gente vibrara. Piensa que un desfile dura unos diez minutos, y yo quería que en ese tiempo sintieran las mismas sensaciones que yo había experimentado al ver esa naturaleza salvaje, el colorido de los trajes que lucen las mujeres en los pueblos más alejados, hechos por manos artesanas… Gente maravillosa como Doña Mariela, a quien llaman 'La loca de los plásticos'.

¿Y eso a qué se debe?
Porque cada persona que pasa por delante de su casa deja las botellas de plástico, con las que ella hace verdaderas obras de arte, ya que las recorta hasta darles forma de hoja o de lo que se le ocurra. La convencí para que me hiciera toda la bisutería del desfile. Le pagué 400 euros, que para ella es una fortuna. Verla trabajar era un chute de vida.

Aquí el oficio de los artesanos está desapareciendo, no tienen a quién pasar el testigo.
Y tenemos los mejores, sólo hay que ver cómo trabajan la piel en Ubrique o en la zona de Alicante; en Igualada, el punto, y los bordados, en Camariñas, a quienes yo encargo los que llevan mis trajes. Para mí eso es la costura, cuidar hasta el más mínimo detalle, porque es lo que la diferencia del 'low cost'.

¿Los españoles sabemos vendernos?
Pocos, salvo los cocineros, esos sí que molan. Tenemos grandes artistas, cantantes, diseñadores, pero no sabemos vendernos, cuando tendríamos que sentirnos orgullosos de lo que somos y de lo que tenemos.

Mi foto favorita

Juan Duyos  Costa Rica
Cedida Juan Duyos

“Esta fotografía me la hice en Costa Rica, y me encanta porque me enamoré de su naturaleza exuberante, tan inspiradora”.

En pocas palabras

¿Una mujer elegante?
Carolina de Mónaco, pero me fascinaba Estefanía cuando se ponía aquellos irresistibles bañadores 'cool'.

¿Se valora demasiado la juventud?
Sí, por eso me gusta más la generación de nuestras madres y abuelas, que tenían más poderío.

¿Su prenda favorita?
Lo vaquero, tengo mis marcas y diseñadores.

¿Quién es él?

Juan Duyos entrevista Rosa Villacastín
Guillermo Jimenez HEARST

Nació en Madrid, en 1970.

Formación. Se matriculó en Bellas Artes, pero se decantó por Diseño y Moda. inicios Comenzó en el taller de Manuel Piña y siguió con Antonio Pernas.

Su primera colección. La lleva a cabo con Cecilia Paniagua, con la que había fundado la marca 'Duyos&Paniagua', en 1995.

Cibeles. En 1997 desfila con 'Naturama', y son invitados por la embajada británica para la London Fashion Week.

Carrera en solitario. Debuta en Cibeles con “Recuerda y guarda”, por la que recibe el Premio L’Oreal. A partir de ahí comienza su ascenso y expansión. En 2000 diseña el vestuario del ballet flamenco “Amargo” con el que el bailarín se presenta en Madrid y recorre España.

Más éxitos. Por si fuera poco, ficha como director de 'Don Algodón', entra a formar parte del comité científico del Instituto Europeo di Design, Campari le ofrece participar en su proyecto 'Alter Ego', diseña las camisetas en apoyo de Madrid…

Actualidad. Su última colección está inspirada en Costa Rica, punto de partida de un viaje inspirador.

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