Edurne y David De Gea se han casado este sábado poniendo el broche de oro a una de las relaciones más estables del panorama de las celebrities más famosos después de 13 años juntos y una niña en común: Yanay, que ha tenido un papel protagonista en la ceremonia llevando los anillos. Todo ocurría este sábado en Menorca, una isla que, tal y como confesaba la propia Edurne en unas breves declaraciones a la prensa tras la boda, "tiene algo especial para nosotros, es una isla muy bonita".

Aunque querían que todo permaneciera en silencio (tanto que ni los invitados tuvieron fácil saber dónde se celebraba el evento), finalmente se filtró el lugar y el momento en el que tendría lugar la boda: las minas de Líthica. Una boda por todo lo alto que llegaba después de una fiesta de preboda ibicenca en la que pudimos ver entre los invitados a Risto Mejide y Natalia Almarcha.

edurne y de gea boda
Gtres

Muy sonrientes y felices, la pareja se mostró encantada y encantadora tras dar este paso rodeada de la gente que le quiere, familiares y amigos. "Ha sido una ceremonia muy bonita, muy emotiva, tenemos suerte de la familia y amigos que tenemos", explicaba Edurne. Una emoción que la propia pareja confesaba con una amplia sonrisa que les había nublado en el momento de leer los votos y había hecho que no se acordaran bien de lo que había dicho el uno del otro.

Al salir a la puerta del recinto veíamos por primera vez el magnífico vestido de princesa que lucía Edurne y que De Gea, que lucía un traje verde botella, confesaba que le había dejado sin palabras al verla: "Soy de emocionarme poco y me he emocionado al verla así". Se trata de un diseño de Elie Saab, de corte princesa que encajaba a la perfección en la silueta de la cantante con un corpiño en palabra de honor que realzaba su busto, todo ello en un blanco roto con motivos florales a lo largo de todo el vestido y el velo a juego, aunque más concentrados en el corpiño y la cadera realzando la figura de reloj de arena.

"¡No podemos ser más felices!", compartían en redes sociales tras la ceremonia. Y es que la pareja, aunque tenía el objetivo de mantener todo en el mayor secretismo posible, descubría ya el viernes que había trascendido el lugar de las celebraciones por lo que optaban por compartir sus looks y su felicidad con todo el mundo.