El mundo de la canción llora la muerte de una de sus grandes artistas: María Jiménez. Tres días después de la muerte uno de los rostros más queridos de la televisión, María Teresa Campos, nos despertamos con el fallecimiento de una gran diva de la canción. La familia de la artista sevillana ha confirmado su triste fallecimiento a través de un comunicado. "Dedicó su vida a sus dos hijos, Rocío y Alejandro, sus pasiones, sus amigos, a los que cultivó y amó con gran generosidad hasta el final de sus días, a su hermana Isabel, a la que adoraba, y siendo bandera de libertad", rezan las palabras con las que informan de la tristre noticia.

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La vida de María Jiménez está marcada por sus éxitos profesionales -desde los 15 años actuaba en tablaos de flamenco de la capital hispalense y siempre será recordada por su famosa canción 'Se acabó'- pero también por un trágico hecho que la marcó para siempre: la muerte de su hija Rocío. Fue el 8 de enero de 1985 cuando María Jiménez vivió el peor momento de su vida. Su hija mayor, Rocío, falleció en un accidente de coche. La cantante quedó en shock al conocer la noticia porque ella creía que su hija estaba en un tren de camino al colegio en el que estudiaba, el propio Pepe Sancho la había acercado hasta la estación de trenes. El trágico hecho la alejó de los escenarios por un tiempo y se volcó en su hijo Alejandro, que había nacido en 1983. El pequeño cómenzó a recibir clases en casa porque María no soportaba la idea de estar alejada de él cada día.


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Pepe Sancho consuela a María Jiménez en el entierro de su hija, en 1985.

Rocío era fruto de una relación previa de María Jiménez a conocer a Pepe Sancho. Eran otros tiempos y no estaba bien visto ser madre soltera. Ella estuvo a punto de abortar, pero decidió seguir adelante con el embarazo a pesar de las ideas de la época. El actor Pepe Sancho, padre del segundo hijo de la artista, fue como un padre para Rocío. En el momento de la muerte de la joven estaban separados pero su fallecimiento les unió, se refugiaron el uno en el otro y se dieron otra oportunidad.

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María Jiménez, el día de su boda con Pepe Sancho, en 1980, acompañados por la hija de ella, Rocío.

Rocío siempre ha estado muy presente en la vida en la artista. En el programa 'Lazos de sangre', dedicado a su vida habló así de ella: "Tuve una hija preciosa, que no me gusta hablar de este tema porque me pongo muy triste, porque igual que Dios me la dio, me la quitó". Años después se sinceraba en 'Sábado Deluxe': "Cada día me acuerdo de ella, el dolor sigue... La herida se va cerrando pero el dolor no. Solo vas colocando el dolor en un sitio para que te deje vivir y caminar". María le reconocía a Jorge Javier Vázquez que había "luchado por la felicidad, he tenido que luchar más por la felicidad... Se me quitaron las ganas de vivir".