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Arantxa Sánchez Vicario recibió una amenaza de secuestro a cambio de 500 millones de pesetas. Hace unos días, la tenista volvió a Barcelona para enfrentarse a un juicio por presunto alzamiento de bienes con su ex marido, Josep Santacana, y llegó a un acuerdo con Fiscalía y la acusación particular para rebajar la petición de pena de cárcel de 4 a 2 años por lo que, si fuera declarada culpable, no entraría en prisión. Además, debe pagar los 6,6 millones de euros que debía al Banco de Luxemburgo y 15 meses de multa a 12 euros diarios. Tras el juicio, Arantxa regresó a Miami, donde vive con sus dos hijos, y según su amigo Alberto Cerdán ha dicho en 'Espejo público', parece más tranquila.
Ahora que Arantxa Sánchez Vicario ha regresado a la actualidad con este juicio y confesar su difícil situación económica, el periodista Andrés Guerra ha explicado en 'La Vanguardia' el terrible momento que vivió la familia de la tenista a finales del año 2001 cuando Emilio Sánchez, padre de la tenista, recibió una inquietante llamada telefónica: si no entregaba 500 millones de pesetas (entonces no había euros pero, al cambio, serían unos tres millones de euros), su hija sería secuestrada. Semanas después recibió otra llamada con la misma petición y le dijeron que, más adelante, recibiría instrucciones sobre cómo debía actuar.
Emilio Sánchez, padre de Arantxa Sánchez Vicario, no dijo nada a la familia y habló con las autoridades
Emilio Sánchez, padre de Arantxa Sánchez Vicario, siempre se preguntó cómo habían averiguado su número personal y, en abril de 2002, llegó un sobre al antiguo domicilio familiar de la familia que tenía un contenido escalofriante. El sobre tenía un matasellos de Bogotá, Colombia, y contenía unas fotos que demostraban un detallado seguimiento a la tenista y su familia entre junio y noviembre de 2001 y, además, contenía un folio con esta frase "Aquí nos divertimos todos y más adelante ya hablaremos de lo que le va a costar. Hasta luego Sr. Sánchez", ponía.
Emilio Sánchez, que fue objeto de las críticas de su hija años después en su libro 'Vamos', decidió guardar silencio y no contárselo a su familia y puso la amenaza de secuestro en conocimiento de las autoridades. Habló con la Delegación de Gobierno y un alto cargo de la Policía Nacional y se ocupó el Grupo 1 de Crimen Organizado. Andrés Guerra ha comentado en 'Espejo público' que, tras la recepción del sobre, el padre de Arantxa Sánchez Vicario no volvió a tener noticias de los posibles secuestradores. "Emilio nunca llegó a saber si los presuntos secuestradores se asustaron cuando supieron que lo había puesto en manos de la policía o solo era una prueba a ver si se asustaba y les pagaba", comentó.













