Terelu Campos se ha abierto en 'Mañaneros' ante la reciente pérdida de su madre, la periodista María Teresa Campos. "Mi madre murió con mucha pena, con mucha, mucha pena", ha asegurado al presentador Jaime Cantizano en una de las primeras entrevistas que ha concedido tras el fallecimiento donde ha explicado cómo vivió la enfermedad de su madre y sus últimos meses.

Muy emocionada, la periodista ha confesado que echa mucho de menos a su madre y cómo ha marcado todas las etapas de su vida. No obstante, su autoexigencia le había hecho sentir que podría haber dado más a su madre y haberla arropado más. "Soy una persona que siempre cree que todo se puede hacer mejor, siempre se puede hacer más y mejor. Pero los mensajes que nos dieron sus doctores son los que nos hacen decir que lo hemos hecho bien", ha relatado con lágrimas en los ojos.

La periodista confesaba que durante los últimos 11 meses, María Teresa sufrió un deterioro constante por la falta de alimentación puesto que "siempre comía mal" pero lo hizo mucho peor en el último tramo de su vida. "A mi madre se le paró la vida el día que dejó de pisar un plató de televisión y ese cerebro suyo prodigioso, empezó a deteriorarse. Para mí era una pena muy grande ver a alguien para mí tan grandioso profesionalmente, ya no os digo como madre, mendigar trabajo", ha explicado. "Mi madre pertenece a una generación en la que su mayor diversión era su trabajo, su mayor pasión. Cuando a una edad paras el cerebro de esa manera, con unas mentes que han sido tan tensas y activas, claro que se les para la vida".

El deterioro mental la impidió "disfrutar de su vejez"

Este deterioro, ha concluido Terelu, no la ha permitido disfrutar de esta recta final de su vida. "Su cerebro no le ha permitido disfrutar de su vejez. Tenía dificultad para que la entendiésemos hablando, pero ella se hacía entender. El cariño, siempre estábamos con ella, siempre besándola, acariciándola".

Un cariño que se mantuvo hasta el último momento de su muerte, el cual Terelu no tuvo inconveniente en confesar durante la charla con Jaime Cantizano. "Ella al final se apoyó en mi hombro y me miró a los ojos y me dijo que no podía más, le tenía miedo a la muerte, pero físicamente no podía y su mente no la dejaba parar. Se levanta sufriendo y se acostaba sufriendo. Ver a una madre así, es lo más terrorífico que cualquier hijo puede vivir. Estoy llorando aquí más que en mi casa a solas, porque de pronto es como si se me hubiese congelado el corazón y hubiese dejado de tener sentimiento. Hemos pasado un duelo mucho tiempo".