- Los presentadores españoles más guapos de televisión
- Pablo Motos: así es la vida del presentador de El Hormiguero
- Los 35 mejores concursos de la historia de la televisión
Queda poco para que 'El Hormiguero' se vaya de vacaciones de verano, pero antes de despedir la temporada, esta semana ha invitado a varios artistas interesantes. Este lunes, 23 de junio, Ana Belén acudía al programa de Pablo Motos para hablar de su nuevo disco tras más de siete años sin sacar uno nuevo al mercado.
Al comienzo de la entrevista, el presentador ha querido agradecer especialmente su presencia por los problemas que está pasando con su voz. De hecho, ha contado la confidencia de que su foniatra la riñe a veces por hablar "muy grave". La artista se lo ha confirmado: "En la medida en que te vas haciendo mayor, tu voz también se va poniendo más grave". "A la hora de cantar, es más complicado", ha explicado Ana Belén. Por eso, su foniatra le ha aconsejado hacer algunos ejercicios para mantener su voz más aguda.
A parte de lo profesional, la invitada ha contado muchas anécdotas que muchos desconocían. Como por ejemplo la intrahistoria de su matrimonio con Víctor Manuel. Los dos han sido una de las parejas más consolidadas del panorama social de nuestro país. La actriz se encuentra en un momento profesional muy bueno que siempre va acompañado por el personal.
Cuando se conocieron, España vivía un momento muy complicado. "En plena dictadura dijimos de casarnos en Gibraltar”, empezaba contando la cantante. En España con la dictadura de Franco estaba totalmente prohibido no pasar por la iglesia cuando se hablaba de matrimonio. “Primero pensamos en Francia, todo esto pensando que nuestro matrimonio no iba a ser válido pero por tener un certificado. Francia era complicado porque tenías que vivir unos meses antes”, revelaba ella. Sin embargo, unos amigos le dieron una recomendación que no dudaron en seguir. “Nos fuimos a Gibraltar cuando estaba la valla absolutamente cerrada. Tenías que ir hasta Tánger en avión, luego a Gibraltar, te casabas y volvías a Tánger para casa”, explicaba sobre esta intrahistoria de un matrimonio que nunca llegó a ratificarse de manera legal. “El caso es que nunca fue válido”, pero nunca les ha preocupado eso.












