Anabel Pantoja tiene una misión este verano. La sobrina de Isabel Pantoja ha pasado por momentos muy complicados desde el nacimiento de su hija Alma. El pasado 10 de enero, la pequeña Alma ingresó en el hospital y fue un palo muy duro para la influencer y sus seres queridos. La niña estuvo ingresada entre el 11 y el 27 de enero y los facultativos del hospital remitieron de oficio al juzgado un parte sobre el estado de la menor el 17 de enero. Por ello, se inició una investigación judicial de cara a aclarar las lesiones de la bebé.

Pasado el tiempo, la influencer ha intentado continuar con su vida y mirando solo por su hija. La sobrina de Isabel Pantoja estuvo en El Rocío y, antes de emprender camino, visitó el Santuario Nuestra Señora del Rocío por una promesa. "Hace 15 años que no hago el camino, que no vivo esta tradición tan bonita y tan especial. Tenía que darle las gracias y cumplir todo lo que pedí" escribió junto a una imagen suya frente al Santuario Nuestra Señora del Rocío, situada en la aldea de El Rocío, en Almonte, Huelva, y después entró a rezar ante la Virgen.

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Ahora que todo parece estar más estable, la joven está cumpliendo otra de sus misiones: disfrutar del verano y cuidarse. Son muchas las críticas que Anabel Pantoja recibe por su físico, y aunque no les suele importar, a veces acaban con ella. La sevillana se quiere ver bien y para ella, a parte de apuntarse a boxeo, se ha hecho algún que otro tratamiento estético para verse más guapa que nunca.

Para verse mejor, la sevillana ha acudido a su clínica de confianza en Madrid para hacerse un nuevo tratamiento que garantiza el efecto lifting a su piel y acabar con algunas arrugas de expresión como son las de la frente o el surco nasogeniano