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Sandra Golpe ha visitado por primera vez el plató de 'Y ahora Sonsoles' para hablar de su nuevo proyecto profesional, pero también se ha abierto en canal y ha contado uno de los episodios más duros de su vida. La presentadora sufrió una agresión sexual una noche que volvía de trabajar, ya que salía de la redacción pasada la una de la madrugada. Una pesadilla que aún le persigue.
La presentadora ha acudido al programa de Sonsoles Ónega porque inminentemente se va a poner al frente de la cuarta temporada del pódcast 'Operación Salida' de Ponle Freno. La presentadora de 'Antena 3 Noticias' también ha celebrado en le programa de Sonsoles Ónega su 89 meses de liderazgo ininterrumpido. Una carrera profesional de ensueño que se vio enturbiada por un salvaje.
"Yo cuento que, no lo conté porque no quería que se supiera, pero fui a un foro de mujeres y, en ese entorno, sin pensar que podía tener ningún tipo de eco, conté esta experiencia. Me pasó que tenía turno de noche en la redacción, llegué a casa cogiendo el último metro y en la puerta del portal, no me di cuenta de que no se cerró la puerta, y se metió un hombre", ha empezado a contar la presentadora de 'Antena 3 Noticias'.
"Era un señor mayor, yo no conocía a todos los vecinos, podría ser mi abuelo, tenía un cuchillo, me tiró al suelo, él me había atado y con el cuchillo me desató, porque se escuchó un ruido, ese ruido me salvó, y me pude subir a mi piso y me llevaron al médico en seguida". Sandra Golpe dejaba claro en en programa de Antena 3 que "no me da vergüenza. Yo iba leyendo un artículo de prensa y no cerré bien el portal, me pasó a mí como le podía haber pasado a cualquiera. Esta situación es una cosa que llevas a cuestas".
La cosa no quedó ahí, y es que la presentadora también sintió falta de empatía al llegar al día siguiente a trabajar. "Al día siguiente fui a trabajar, podría haberme cogió una baja por depresión, pero llegué con el papelito de la denuncia, porque tenía que hacer una sustitución. Con este papelito fui a pedirle a una compañera que me cambiara el turno, esa persona no quiso, porque decía que ya tenía los horarios hechos. Yo tuve que seguir saliendo a la una de la madrugada y mis padres y amigos me acompañaban a trabajar porque tenía trauma. Creo que ahora no pasaría, porque estamos más sensibilizados", se sinceraba.












