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Máximo Huerta es de esos que se entregan en una entrevista porque sabe lo que es estar en ambos lados. El motivo de reencontrarnos es la publicación de su nueva novela, 'Mamá está dormida', cuya historia te atrapa desde el principio. Hablamos de su trabajo, de sus pasiones, de su labor como cuidador de su madre y de su capacidad de adaptación: "Yo vivo en una batalla, no puedo narrarte Ucrania, pero mi batalla está entre pucheros. Mi guerra emocional, mi día a día, está en el hogar. Mi objetivo desde hace un tiempo es encontrar la parte bonita en el dolor", dice. Reconoce que no siempre ha sido de los que ven el vaso medio lleno: "Lo he aprendido por el camino. Pero no sabía lo fuerte que era ni la paciencia y el aguante que tengo. Tengo un aguante brutal", añade. Máximo Huerta tiene claro que para escribir le inspira más el desamor que el amor "porque tiene más ángulos. Es que el amor es en una sola dirección y a mí las relaciones que son una balsa de aceite me aburren un poquito. He escrito novelas muy enamorado y otras deshecho. Pero es que yo solo tengo dos estados de ánimo, enamorado o desenamorado. Soy de los que me vengo muy arriba cuando me enamoro, y muy abajo cuando me desenamoro", afirma
Máximo Huerta: "Por mi madre lo he cambiado todo. No nos parecemos en nada"
Máximo Huerta cuenta que encuentra la inspiración "mirando, porque soy superobservador. Cómo alguien cruza los brazos o cómo mueve el café. O una conversación de peluquería… y la memorizo". Aunque su ritmo de trabajo ha cambiado desde que cuida a su madre: "Por mi madre lo he cambiado todo. Pero lo que he visto es que la vida es más larga y ahora el día dura más; me permite hacer muchas cosas. Puedo escribir, salir a tomar una caña, hacer la compra… tengo una vida organizada y estoy cerca de lo que quiero”. Muy unido a su madre, me confiesa que no se parecen en nada: "Mi madre y yo no nos parecemos nada. Me gustaría tener el aguante y la frialdad que tiene a veces. Incluso lo poco sentimental que es, yo soy llorón y ella nada. Me parezco en la fortaleza, porque mi madre ha aguantado lo más grande", dice.
Máximo Huerta: "Soy de dejarme llevar por los instintos"
El escritor no se arrepiente del cambio de vida: "Mi vida en Madrid era mi vermut con Bibiana y amigos, la tele por la mañana, escribir por la tarde, acudir a un estreno. Mi casa era el centro de reuniones, y todo eso de pronto se para. He renunciado a cosas, pero no me he arrepentido de nada". En la novela 'Mamá está dormida', hay un viaje especial en autocaravana y le pregunto con quién viajaría: "Con Bibiana Fernández me iría, y no me iría, porque no la soportaría, pero la soportaría. Sería una compañera de viaje excelente; ella todo te lo subraya y todo te lo destroza, pero la adoro", afirma.
A la madre de su nueva novela, la mente le juega malas pasadas y le trae malos recuerdos y yo le pregunto si cree que a veces es mejor olvidar y confiesa que él no es de rascar mucho: "De hecho, hago duelos emocionales largos con rupturas de pareja. Me dejo llevar. Si el cuerpo me pide echar de menos a Juan, echo de menos a Juan. Si me pide irme a su lado de la cama, voy, respiro y hasta me dejo llevar por el olor. Soy de dejarme llevar por los instintos", asegura.
Máximo Huerta: "En la vida cotidiana las mentiras ayudan y, en la del cuidador, salvan"
Como a su protagonista, a Máximo Huerta también le gustan las mentiras: "Me encantan las mentiras. Creo que mentir es sanísimo, e incluso mentirte, "oye, te veo guapísima", y eso ayuda a la autoestima. Una buena mentira hace la vida mejor, y lo de que tienen las patas muy cortas no es verdad. En la vida cotidiana las mentiras ayudan, y en la del cuidador, salvan". El hecho de volver a Buñol, a sus raíces, le ha hecho darse cuenta de que es "un camaleón y me adapto a donde esté. Al llegar a la casa, cambié todo, para no ver el escenario, porque ahí había rechazo. Pero enseguida me adapté y me fui con mi Nuria, que tiene una droguería, con Isabel, con Geles, que tiene una farmacia, con Ximo a hablar de fútbol, aunque no entiendo. Me di cuenta que igual que yo había crecido, el resto también".
Máximo Huerta: "En la tele sobra que asusten a viejas, músicas tenebrosas y las tertulias políticas"
Máximo Huerta lleva trabajando muchos años en la tele y hoy hay cosas que no le gustan: "Sobra que asusten a viejas, porque hay un contagio del pánico. Me sobran músicas de fondo tenebrosas… y tertulias políticas. Quiero noticias; ya analizaré yo si estoy de acuerdo o no. Me faltan Raffaellas Carrás y escaleras con Rosa María Sardá, programas de música en directo. Falta entretenimiento y luz". Él es de los que habla claramente a Ana Rosa Quintana desde el polo opuesto: "Es que, a Ana Rosa no le gusta censurar, y le gusta escuchar nuestra opinión. Además, disfruta de una opinión discrepante muchísimo".
Hace tres años que Máximo Huerta abrió su librería y aún le quedan sueños por cumplir: "Me quedan muchos, no tendrán la velocidad de cuando tenía 30 años, pero tendrán otra temperatura", declara. Para terminar le pregunto qué le diría al Máximo de 20 años: "Que se divirtiera mucho más. Yo empecé a divertirme del todo cuando llegué a Madrid, en 1999. Eso me cambió, me dio mucha libertad y mucha seguridad", recuerda.
Foto favorita de Máximo Huerta
"De niño, en Vinaroz. Tan feliz, tan despreocupado. Queriendo volar", cuenta Máximo Huerta de su foto favorita.
Agradecimientos: Restaurante PILAR AKANEYA. Dirección: C. de Espronceda, 33, Chamberí, 28003 Madrid. www.akaneyajapan.com















