Palito Dominguín se ha sincerado como pocas veces en DecoMasters. Mientras pintaba un mural de un hotel de Kike Sarasola, la sobrina de Miguel Bosé se ha sincerado junto a la presentadora Patricia Montero, y bajo la atenta mirada de su madre, Lucía Dominguín. La artista habló abiertamente sobre el peso de su apellido, una etapa marcada por la depresión y el proceso que la llevó a reconstruirse. El momento, íntimo y sin artificios, dejó una de las confesiones más crudas emitidas hasta ahora en el formato.

Pertenecer a una de las sagas más conocidas del panorama artístico español tiene ventajas evidentes. Pero también costes emocionales. Palito Dominguín lo expresó con claridad: “Me encanta ser de la familia que soy, pero ha pesado mucho en muchos momentos”.

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RTVE

La artista explicó que durante una etapa especialmente complicada llegó a cuestionar la autenticidad de su entorno. “Ya no sabía si las amistades que hacía eran por mí o por interés”, confesó. La duda constante sobre las intenciones ajenas es un fenómeno habitual en personas con alta exposición pública. Diversos estudios en psicología social señalan que la desconfianza prolongada erosiona la autoestima y refuerza el aislamiento. En su caso, ese aislamiento fue más allá de lo emocional.

Una etapa “muy oscura”: soledad y depresión profunda

Todo esto hizo que Palito tomara la decisión de irse a Inglaterra donde vivió una de sus épocas más difíciles. “Era una etapa muy oscura, pero crecí mucho. Estaba muy sola allí, pasaron muchas cosas…”, relató mientras avanzaba en el mural. Y es que justo coincidió con la muerte de su hermana, Bimba.

Su testimonio alcanzó su punto más delicado cuando reconoció haber atravesado una depresión profunda: “Llegué a tener una depresión muy profunda y pensé que no iba a seguir”. La artista describió esa fase como un contacto directo con “una parte muy oscura del ser humano”. No entró en detalles concretos, pero el mensaje fue contundente: tocó fondo.

El punto de inflexión: el sufrimiento de su pareja

Palito también explicó qué la ayudó a salir de ese lugar mental. “No sé en qué momento dije ‘salgo de allí’. Creo que fue al ver a mi pareja sufrir por mí”. Ese momento de conciencia —ver el impacto del propio dolor en alguien querido— actuó como detonante. Y es que, en psicología clínica, el apoyo afectivo es uno de los factores protectores más relevantes frente a la depresión. La red cercana no solo acompaña: a veces se convierte en el espejo que impulsa el cambio.

Hoy, asegura estar en un lugar radicalmente distinto: “Ahora estoy muy bien, estoy feliz y por eso hago lo que hago, porque veo lo feliz”.

Orgullo y aprendizaje personal

Todo esto lo hacía bajo la atenta mirada de su madre, que se enorgullecía de su hija. “Todos mis hijos han sido motivo de orgullo de verdad, pero no por mí sino por ellos, y me han enseñado mucho de mí misma”.

Al final de su intervención, Palito dejó una nota ligera y sorprendente asegurando que aunque nunca había tenido amigos, DecoMasters le está sirviendo para hacerlos: “De aquí me llevo muchos amigos. Me he vuelto muy fan de Colate”. Una confesión que arrancó sonrisas en plató y que suavizó la intensidad del relato previo. "Me he sentido muy querida en este programa y he aprendido que no tengo que tener miedo de sacar lo que quiero sacar... a mi", explicaba Palito en su despedida.