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Paz Vega nunca esperó, cuando empezó a hacer teatro en el colegio de su Sevilla natal, que algún día se convertiría en una de las actrices más reconocidas de España, y mucho menos ser nombrada Hija Predilecta de Andalucía. Pero a sus 50 años, con mucho trabajo a sus espaldas y hasta con anécdotas junto a la reina Letizia, su tierra ha querido agradecer no solo su trabajo, sino también el hecho de haber llevado Andalucía por bandera por medio mundo, y este 28 de febrero recogerá este galardón, que es el mayor reconocimiento, junto a las Medallas de Andalucía, que un andaluz orgulloso de su tierra puede recibir en la vida.
La propia Paz intentaba asimilarlo en declaraciones para Europa Press: "Es una palmadita en la espalda que me ayuda a seguir con ilusión [...] y un grandísimo honor que nunca había soñado, y que recibo ahora a mis 50 años". "No sé si soy ejemplo de algo pero no he dejado de trabajar", explicaba emocionada.
La niñez de Paz Vega: sus primeros pasos en el teatro del colegio
Su niñez y su adolescencia en barrios como Triana le impregnaron de esa personalidad única que solo los andaluces de pura cepa tienen. Desde muy niña le picó el gusanillo de la actuación, y aunque empezó a hacer teatro en el cole y estudió dos años de interpretación en el Centro Andaluz de Teatro, nunca se imaginó que realmente fuese una opción. De hecho, cuando le tocó elegir carrera, se decantó por el Periodismo, y hasta comenzó a estudiar Ciencias de la Información, pero lo dejó para mudarse a Madrid y buscar sus primeras oportunidades como actriz.
Incluso se cambió el nombre a uno más 'artístico' y sonoro (su nombre real es María de la Paz Campos Trigo), y el resto es historia, pero los comienzos no fueron fáciles: "Mi primer agente me dijo 'que sepas que con ese acento no vas a llegar a ningún sitio, así que ya te puedes ir quitando el acento'", le confesó a Bertín Osborne en una entrevista. Poco sabía ese agente que esa andaluza que tenía delante acabaría llevándose un Goya unos pocos años más tarde, y estuvo nominada a otro por Mejor Dirección Novel en 2024 por la película 'Rita', precisamente inspirada en su propia infancia.
Paz Vega fue 'el niño' que sus padres nunca tuvieron
Aunque Paz tuvo una hermana, Sara, sus padres siempre quisieron tener un niño, tal y como ha confesado en más de una ocasión. De hecho, en su entrevista con Bertín hace unos años, reveló que, si hubiera nacido niño, se habría llamado Manuel, pero después de dos intentos, "se quedaron con las ganas del niño". "Mi padre me cortaba el pelo, hacía deporte, me llevaba a las carreras de galgos y caballos… He hecho cosas de chico porque Manolito nunca llegó", contó abiertamente. Además, afirmó que, aunque a su hermana la adora, nunca tuvo problema con ser hija única hasta que llegó Sara: "He sido muy callejera siempre, pero mi madre no me dejaba bajar y me subía a la azotea y ahí me ponía a jugar sola".
Cumplió un sueño de infancia con '7 vidas'
La serie '7 vidas' ha sido una de las más exitosas y prolíficas de la televisión española, y alcanzó cotas de audiencia que ya no se ven hoy en día. Era una gran oportunidad para los actores salir en ella, aunque fuese un simple cameo, pero para alguien como Paz, que estaba empezando, era todo un filón y un verdadero trampolín. De hecho, alcanzó la fama nacional gracias a su papel de Laura, pero más allá de la oportunidad de trabajo, '7 vidas' le sirvió también para cumplir un sueño de infancia: conocer a Toni Cantó. El expolítico y tertuliano fue uno de los actores más reconocibles de los 90 y principios de los 2000, sobre todo por su gran atractivo, y Paz incluso reconoció que fue su ídolo: "Lo llevaba en mi carpeta cuando iba al colegio", contó públicamente.
El mejor consejo de su madre, su gran referente
Paz Vega ha contado en muchas ocasiones que no sería la mujer que es hoy de no haber sido por su madre, María de la Paz Trigo, y en una entrevista con la revista Vanity Fair recordó el mejor consejo que le dio de niña: "Mi madre era ama de casa y modista, como mi personaje en 'Rita' [...]. Nuestras madres fueron una generación bisagra que vieron a sus madres que solo aspiraban a tener un matrimonio bueno y ellas fueron las primeras en decir: 'Eh, no hace falta un buen matrimonio, hay otras opciones, estudia, prepárate' [...]. Desde nuestra perspectiva nos sorprende, pero nosotros somos así porque ellas se encargaron de inculcarnos también eso de: 'Tú estudia, trabaja, no dependas de un hombre'". Creo que esa generación nos cambió el destino a las mujeres de hoy en día", contó.












