Irene Rosales se ha sentado por primera vez desde su ruptura con Kiko Rivera para someterse a una de las entrevistas más íntimas en 'De Viernes'. La ex del DJ, que se sentará en el plató la semana que viene, ha concedido una extensa entrevista de más de tres horas con Santi Acosta, donde ha dado su versión de su ruptura, que coincidido con la de Kiko Rivera, y ha explicado cuál es la relación que mantiene con él en la actualidad.

Además, ha desvelado un detalle que hasta ahora no sabíamos: el detonante de la ruptura. "Después de Menorca, yo me tomé un día para mi, yo sola. Lo vio raro y nos sentamos a hablar. Él pensaba que era porque había otra persona, pero no. Él me dijo 'a lo mejor nos tendríamos que separar', y dije yo que sí, sin pensar", ha desvelado.

irene rosales de viernes
Telecinco

"Él ha decidido tener el contacto mínimo"

Irene Rosales ha explicado todos los detalles de cómo se encuentra la relación actual con su ex, Kiko Rivera. "Empezamos teniendo una relación muy cordial, cariñosa y familiar", ha explicado Irene Rosales al comienzo de la entrevista. Sin embargo, lo bueno no ha durado mucho: "la relación empieza a enfriarse justo después de Navidad, y yo veo que solo contesta lo que tiene que ver con las niñas [...]. Él ha decidido solo tener el mínimo contacto conmigo".

"La persona que necesito, no está"

En todo este paso ha habido una persona que ha echado mucho de menos: su madre, que falleció en 2020. "Me siento huérfana porque la persona que necesito, que tiene que estar, no está", ha lamentado.

"Yo lo sufro todo. Me da igual comerme todos los problemas pero el mío no va a ser el prioritario, y eso es un desgaste emocional. Y mi madre era eso", explicaba Irene. "Era una jabata y me veo muy reflejada: siempre busco el lado positivo de las cosas, me veo muy fuerte y soy imparable", ha sentenciado.

La estrecha relación con Isabel Pantoja: "la llamaba mama-suegra"

Irene Rosales se ha confesado absolutamente de todos los detalles de su vida, incluso remontándose a los inicios de la relación con Isabel Pantoja a quien la conoció en el Rocío, lo que fue una gran relación. "Siempre he tenido muy buena relación con ella, hasta el punto que yo la llamaba 'mama-suegra', era mi segunda madre", ha explicado.

La relación se rompió abruptamente desde el momento en el que Kiko Rivera se decepcionó con ella. De ella, ha dicho que "es una mujer con muchísimo carácter que va adelante con su verdad tenga razón o no".

"La cárcel de Isabel Pantoja no nos afectó como pareja"

La ex de Kiko Rivera ha confesado que el inicio de la relación "fue muy bonito pero fueron los peores momentos de Kiko". Momentos agridulces que se vieron, por ejemplo, en la entrada a la cárcel de Isabel Pantoja: "yo estaba embarazada de mi hija, y fueron unos meses muy malos".

kiko rivera e irene rosales a su vuelta del colegio tras llevar a su hija ana
Leandro Wassaul/ Europa Press

Precisamente, el embarazo ayudó a que esta situación no les afectara como pareja, pero el DJ sí que se hundió al ver a su madre ingresada: "Kiko, fatal. Le hundió por completo. Cuando levantaba cabeza, tocaba el momento de volver a visitar a su madre y se hundía otra vez"

Isabel Pantoja tejía en la cárcel

Sobre este episodio, Irene confiesa que Isabel "hablaba con naturalidad y comentaba su día a día, todo lo que pasaba. Y también sobre los momentos malos. Pero salían anécdotas que le sacaban la sonrisa". "Recuerdo las cositas que nos hacía personalizadas, a mi hija le hacía baberos...", confesaba.

'La herencia envenenada'

A pesar de haberle visto tan mal, el momento en el que Irene Rosales peor vio a Kiko Rivera fue cuando se desengañó con la herencia. Así lo ha contado cuando ha recordado el momento en el que Kiko vio los trajes de Paquirri en Cantora: "Me llamó por teléfono porque yo estaba en Cantora pero en la otra punta. Le veo desencajado". "Nos fuimos el 3 de agosto de Cantora y no se ha vuelto a pisar más Cantora", ha recordado. Una distancia en la que Irene ha apoyado a su ex marido en todo momento.

"Me confesó su problema porque era insostenible"

En lo que se refiere a la pareja, uno de los peores momentos fue cuando Kiko Rivera cayó en las drogas, algo que coincidió con el embarazo de su segunda hija: "Empecé a notar actitudes raras, porque no estaba cariñoso, no estaba bien, no me tocó la barriga ni una sola vez...". "Él buscaba mucho la pelea entre nosotros para poder irse a trabajar antes", explica, "le costó mucho pero me lo confesó porque era insostenible, y le dije que se lo tenía que confesar a su familia porque no es un peso que pueda llevar yo sola".

Lo más duro del proceso fue asimilarlo y la vuelta a la rutina. "Cuando volvió a trabajar fue un momento muy duro, sobre todo por el miedo. Pero hay que confiar y no ser un lastre", confesaba Irene. Finalmente, llegó el momento en el que el mal humor se fue y el DJ empezó a disfrutar mucho más de toda su vida: "El cambio se nota muchísimo".

"No ha habido respeto"

irene rosales y kiko rivera juntos tras llevar a su hija ana en su primer dia de colegio
Leandro Wassaul/ Europa Press

Otro de los puntos clave de su relación fueron las infidelidades que se repitieron a lo largo de todo el matrimonio y que le han dejado mella en su autoestima. "Me siento muy humillada porque es la pregunta que se hace todo el mundo: ¿por qué le has perdonado y cómo has aguantado?", ha confesado, "¿Cómo puedo pretender que me respete la persona que me está escribiendo 'cornuda' si el primero que no me está respetando es mi marido ni yo misma?".

"No ha habido respeto", ha sentenciado Irene quien ha confesado su parte de culpa por no haber puesto punto y final, y seguir creyendo que cambiaría. "Nunca tomamos la decisión de separarnos por infidelidades. Se hablaba, se solucionaba y fin. Ya no se hablaba el tema. Es un fallo muy grande porque va creando mellas y al final eres compañero de piso...".

"Teníamos un concepto de matrimonio muy equivocado"

Precisamente estas infidelidades hicieron que el matrimonio hiciera aguas cada vez más, haciendo que la relación creciera ya torcida: "El desgaste hizo que me fuera separando y como él no me echaba en falta... se juntó el hambre con las ganas de comer".

"Teníamos un concepto de matrimonio muy equivocado. En el momento en el que hemos hecho nuestra vida por separado, nos dimos cuenta de que llevábamos tiempo que estábamos separados", ha confesado. "Me había vuelto muy madre, muy sargento porque al final era muy desconfiada por palabra y acción", añadía.