La historia de Marc Cucurella y Claudia Rodríguez se ha consolidado como una de las más sólidas y entrañables dentro del entorno de la selección española de fútbol. Ambos comparten una vida desde hace más de nueve años, a pesar de tener actualmente solo veintisiete y veintiséis años respectivamente, y son padres de una familia numerosa con tres hijos pequeños.

El comienzo de su historia de amor

La historia de Marc y Claudia dio comienzo cuando apenas eran unos adolescentes. Criados en la zona del Maresme, en Barcelona, se conocieron a través de Instagram cuando él jugaba en el Barça B y ella se formaba en ballet clásico. La conexión fue inmediata: Claudia tenía diecisiete años y Marc dieciocho, y desde el primer encuentro nació una atracción que ambos describen como un auténtico flechazo. Con el tiempo, esa chispa inicial se transformó en un vínculo profundo, basado en el conocimiento mutuo y el acompañamiento en cada etapa de sus vidas.

"Hemos crecido juntos. Yo aparqué mis sueños para ir en busca de él, pero este camino lo hemos hecho juntos, no recuerdo otro tipo de vida", explicó Claudia Rodríguez en 2024 al medio 'Artículo 14'

marc cucurella y claudia rodríguez
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Los tres hijos de la pareja

En 2019, la pareja dio la bienvenida a su primer hijo, una dicha que repitieron en 2021 con la allegada de su segundo bebé; y en 2023 con el nacimiento de su hija menor. Mateo, de siete años; Río, de cinco; y Bella, de tres, han crecido en un entorno marcado por el cariño y la estabilidad emocional, a pesar de las exigencias y los cambios constantes que impone la carrera futbolística. Sus vidas han girado en torno a la familia y al apoyo mutuo, priorizando siempre el bienestar de sus hijos y la solidez de su vínculo.

marc cucurella
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En una entrevista para YouTube, el futbolista habló sobre cómo les cambió la vida su primer hijo. Mateo tiene Trastorno del Espectro Autista (TEA), una condición de la que siempre están aprendiendo. "Es la primera vez que hablo de esto y para mi es muy difícil. Me hace sufrir, porque a veces no sé cómo lo podemos ayudar, sobre todo cuando está mal. Pero estoy contento de estar aquí. Para nosotros es algo normal y estamos orgullosos de que nuestro hijo tenga autismo".