A partir de los 50 años, la caída de estrógenos acelera la pérdida de colágeno y la flacidez muscular, por lo que si buscas mantener textura en tu rostro, debes ejercitarlo al igual que el cuerpo. A partir de esa edad, nuestra piel experimenta cambios evidentes: notamos que el óvalo facial se desdibuja, aparece la temida flacidez y el músculo pierde su tono natural. Pero os aseguro que no todo está perdido. Al igual que entrenamos el cuerpo para mantenerlo ágil, nuestro rostro necesita un extra de fitness. En mi consultorio de belleza ya os he hablado sobre cómo aprovechar la playa como ritual de belleza este verano y cómo broncearte mientras cuidas la piel, en esta ocasión quiero descubriros el mundo de la gimnasia facial, como nuestra mejor aliada para redefinir facciones, rellenar arrugas desde el interior y devolver la vitalidad a las pieles maduras.
Antes de empezar, hay un paso innegociable a nuestra edad: la piel debe estar impecablemente limpia y superhidratada (un buen aceite facial o vuestra crema nutritiva habitual evitarán que la piel se desplace). Para el calentamiento, apoya los puños en las mejillas, presionando con suavidad hacia arriba y repite 20 veces. Este bombeo activa el drenaje linfático, elimina la retención de líquidos que hincha el rostro y oxigena el músculo para que responda mucho mejor.
Gimnasia facial para reducir la flacidez, paso a paso
- Cuello y óvalo definido. Coloca las manos en cruz sobre el esternón, sujetando el tejido. Lleva la mandíbula hacia el techo, mantén 10 segundos y repite 5 veces. Es el mejor ejercicio contra el descolgamiento del cuello.
- Combate la papada. Pon el puño cerrado bajo la barbilla y haz fuerza hacia abajo con la mandíbula contra la resistencia del puño. Aguanta 6 segundos. Haz 5 repeticiones para tensar el doble mentón.
- Código de barras difuminado. Coloca los dedos índices enfrentados justo bajo el labio inferior. Estira la piel hacia los lados con suavidad. Repite el movimiento 5 veces para alisar y dar volumen a la zona peribucal.
- Efecto pómulos arriba. Llena las mejillas de aire al máximo. Mantener la presión y expulsarlo muy lentamente, controlando el movimiento. Repite 20 veces para devolver el volumen perdido a las mejillas.
- Párpados firmes. Sitúa el dedo corazón en el lagrimal y el índice en el extremo externo del ojo. Intenta cerrar los ojos venciendo la resistencia de tus dedos. Hazlo 20 veces para combatir el párpado caído.
- Mirada abierta y despierta. Forma unas 'gafas' con los dedos pulgar e índice. Sujeta el contorno de ojos tensando la piel de arriba y abajo para que no salgan arrugas. Parpadea 20 veces seguidas, fortaleciendo el músculo ocular.
- Alisa las patas de gallo. Recorre las cejas pellizcando suavemente con los dedos pulgar e índice de dentro hacia fuera. Repite 5 veces. Relaja la tensión del ceño y suaviza las líneas de expresión profundas.
- Lifting de pómulos. Con los índices justo debajo de los huesos de los pómulos. Desliza con una presión media hacia las orejas. Este gesto eleva las facciones y combate las mejillas hundidas.
- Frente sin arrugas: Coloca las manos en la frente uniendo las puntas de los dedos. Deslizando con suavidad hacia las sienes. Repetir 6 veces para borrar el estrés de la frente y relajar la mirada.
- Efecto tensor inmediato. Desde esa misma posición en la frente, deslizar los dedos con firmeza hacia arriba hasta llegar al nacimiento del cabello, estirando todo el tercio superior.
A nuestra edad, la recuperación es clave. Tras el entrenamiento, aplica una mascarilla rica en activos reafirmantes (como el colágeno o la elastina). Os prometo que, si sois constantes, vuestro espejo os devolverá el reflejo de un rostro mucho más firme, terso y lleno de luz. ¡A querernos y cuidarnos!













