Hay aplausos que tienen un significado especial y, para Lydia Bosch, los de sus hijos probablemente estén entre ellos. La actriz, que será abuela en unos meses, ha regresado a los escenarios con la obra de teatro 'Fedra en los infiernos' y lo ha hecho en un marco difícil de superar: el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida, un lugar que ella misma define como "el sueño de cualquier actor". Tras la primera de las cinco representaciones que tiene prevista, la actriz y sus compañeros de reparto se llevaron una gran ovación, una de las más largas del festival, y entre los que no paraban de aplaudir estaban sus tres hijos: Andrea Molina (1992), fruto de su relación con el actor Micky Molina; y los mellizos Juan y Ana Martín (2003), nacidos de su matrimonio con el arquitecto Alberto Martín. Los tres han compartido cómo han vivido el regreso de su madre a las tablas y hay una palabra y un sentimiento que se repite: Orgullo. "La palabra orgullo se queda corta", expresaba la mayor de ellas.

Andrea Molina, que anunció su embarazo el pasado 17 de junio fruto de su relación con el músico Juan Fernández Castaño, compartió públicamente lo que había sentido al contemplar a su madre interpretando a Fedra y dejó claro que, pese a llevar toda una vida viéndola trabajar, todavía consigue sorprenderla. "Cuando pensaba que no podía admirarla más", comenzaba escribiendo la influencer antes de destacar su interpretación y resumir sus sentimientos con una frase especialmente emotiva: "La palabra orgullo se queda corta". Andrea terminaba su publicación en Instagram con unas palabras dirigidas directamente a su madre con el cariñoso nombre con el que la llama en privado: "Gracias, Mamini, por este pedazo de interpretación".

andrea molina
Instagram

Andrea Molina y Juan y Ana Martín, muy orgullosos de su madre Lydia Bosch

Andrea Moliba no ha sido la única de los hijos de Lydia Bosch que ha mostrado el 'orgullo' por su madre. Juan compartió un vídeo en el que aparecía visiblemente emocionado, secándose las lágrimas al ver la gran ovación que se llevaba su madre del público. Por su parte, su hermana melliza, Ana, también dedicó unas palabras a la actriz: "La noche de ayer fue increíble. No hay mayor admiración como la mía hacia mi madre. Te quiero. Qué orgullo tan grande".

escena de fedra en los infiernos
Jero Morales

No se trataba de un regreso cualquiera, Lydia Bosch comentaba horas antes del estreno de la obra que "Mérida es el sueño de cualquier actor". La actriz se mostraba profundamente agradecida por la oportunidad de formar parte del festival y especialmente emocionada ante la posibilidad de pisar un escenario cargado de historia. "Poder estar, pisar la arena que han pisado tantos miles y miles de actores, esas piedras, ese escenario y ese techo sin fin de cielo y con estrellas, yo creo que es una magia que no se da en cualquier otro teatro", explicaba.

Un debut en Mérida que no ha estado libre de sobresaltos. Lydia Bosch sufrió dos caídas durante los ensayos por problemas con su vestuario. La actriz explicó que inicialmente ensayaba las carreras que debía realizar en escena únicamente con el vestido y no había tenido ningún problema. Todo cambió cuando incorporaron un velo. "Hay un movimiento que se ve, que ese velo yo no me di cuenta de que caía a mis pies. Entonces, al levantarme y correr, me caí con un golpe muy fuerte de las rodillas", relataba. Al día siguiente volvió a suceder. Fue entonces cuando consiguió identificar qué estaba provocando las caídas y el equipo decidió modificar la posición del velo. La propia Lydia afirmó que estaba "todo controlado" y así lo ha demostrado consiguiendo el reconocimiento no solo de sus hijos, sino también de todos los espectadores y gran parte de la crítica teatral.