Marc Cucurella ya disfruta de sus vacaciones a solas junto a Claudia Rodríguez con la tranquilidad de quien sabe que se ha ido con el trabajo bien hecho, y es que, después de conquistar el Mundial y traerse la copa a España junto a la Selección, le puso la guinda a su año diciendo adiós al Chelsea y fichando por el Real Madrid, lo que le permitirá, después de cuatro años fuera, volver a su país. Tras la pertinente celebración, Cucurella ya ha elegido destino de vacaciones, y aunque no se ha ido excesivamente lejos, sí ha escogido una de las joyas del Mediterráneo que cada año se llena de turistas y de famosos por la tranquilidad y limpieza de sus aguas, su buena gastronomía, sus preciosos paisajes y sus pueblecitos costeros con encanto: la Costa Amalfitana, por donde Marc ya ha podido lucir su nuevo look y también su nuevo tatuaje con la cara de Luis de la Fuente.
Situada al sur de Italia, en la región de Salerno, Marc y Claudia han preferido, tal y como han mostrado en sus redes sociales, alquilar un yate para poder moverse sin problemas por la costa, y así poder visitar varios pueblos sin preocuparse por el tráfico o el gentío, o poder ver el bello atardecer en el mar desde la cubierta con las vistas de la ciudad iluminada. Por las fotos que han publicado, la pareja ya ha podido hacer algo de turismo, comer y hacer algunas compras por Amalfi y Positano, y también han atracado su barco en la lujosa isla de Capri, donde han disfrutado de las exquisiteces del restaurante del Gran Hotel Quisisana, muy cerca de tiendas de lujo como Miu Miu (donde se dieron un capricho), Valentino o Versace. ¿Sabías que fue la isla elegida por el emperador Tiberio para sus retiros, o que Homero se inspiró en ella para la localización de las sirenas que aparecen en 'La Odisea'?
Las vacaciones de Cucurella y Claudia en Italia: un viaje romántico para dos sin niños
En las fotos que han compartido tanto Marc Cucurella como Claudia no solo llama la atención el lujo que les rodea, sino también el hecho de que no están sus tres hijos, Mateo, Río y Bella. Después de la presión del Mundial, y de un año en el que no han parado mucho (a lo que hay que sumar el estrés de buscar un nuevo hogar en Madrid, hacer la mudanza y buscar colegios para los niños), los tortolitos han querido cogerse unos días para ellos solos y así relajarse y cuidar la llama del amor.
Tras dejar a sus pequeños a buen recaudo, Marc y su chica están pudiendo disfrutar de planes tranquilos como tomarse una copa en el barco, pasear, ir de compras o simplemente jugar a juegos de mesa como el Rummikub, que consiste en colocar fichas numeradas formando tríos con el mismo número pero de diferente color, o escaleras del mismo color. El primero que coloca todas sus fichas, gana... y parece que el suertudo fue él, que se quedó con una última ficha que resultó ser un comodín. Desde luego, a veces, el verdadero lujo está en los planes más sencillos.













