Si hay un jugador de fútbol discreto este es Rodri Hernández, ahora en boca de todos tras haber capitaneado la Selección que llevó a España a coronarse por, segunda vez, campeona del mundo. Sin redes sociales y sin apenas exposición pública, ha mantenido en un segundo plano todo lo relacionado con su vida privada. Un blindaje sobre su vida privada que rompió en 'Denominación de origen', el programa especial de RTVE sobre los jugadores del Mundial de fútbol masculino. Gracias a esta entrevista descubrimos la historia de amor de Rodri Hernández y Laura Iglesias. A diferencia del perfil habitual que rodea al fútbol de élite, la pareja ha mantenido una vida personal alejada de los focos y las redes sociales públicas, pero hace tan solo dos meses se abrió para desvelar su romántica historia de amor que le costó sudar y lágrimas al futbolista. Rodri y Laura se conocieron durante su etapa universitaria en la Universidad Jaume I de Castellón.

Rodri combinaba sus inicios como futbolista profesional -entonces en la cantera y primer equipo del Villarreal CF-con sus estudios en Administración y Dirección de Empresas (ADE), viviendo en la residencia de estudiantes. Laura, por su parte, estudiaba la carrera de Medicina- en la actualidad ejerce de cirujana en Castellón-.

Coincidieron en la residencia universitaria, donde entablaron amistad y rápidamente surgió la chispa. El futbolista recordó cómo fue este primer encuentro. El estaba en tercer curso y Laura entró de "novata" a la residencia y como era habitual hacer pequeñas novatadas a los recién llegados a la universidad, él quiso hacer una novatada a Laura que no le sentó del todo bien a la joven.

"Me dijo: 'Novata, recógeme la bandeja'. Y yo me acuerdo que se la recogí a todos menos a él", señala Laura Iglesias. Un primer contacto que no salió del todo bien, pero Rodri no cesó su empeño, a pesar de que no las tenía todas con él. "Pensaba que me estaba vacilando... cuando me enteré de que era futbolista, yo dije: 'Calma'. Ya sabes el estereotipo que se tiene del futbolista", explicaba Laura.

"Ahí comenzó mi duro recorrido", recuerda el jugador sobre cómo intentó conquistarla durante meses. A partir de ese desencuentro, a Rodri no le quedó más remedio que esforzarse para ganarse su confianza. El propio centrocampista admitió entre risas que "ella iba con pies de plomo" y que no había manera de que le dijera que sí a una cita: "no había manera de que dijera que sí".

Laura lo confirmó entre bromas: "Estuvo como un mes y medio o dos meses, pico y pala, pico y pala... Se lo curró muchísimo". Aunque Rodri bromea con que le costó seis meses conquistarla, ambos recuerdan esa fase de cortejo como la época más bonita e inolvidable de su relación. El momento decisivo llegó una tarde en la residencia universitaria mientras compartían habitación viendo una película: "Estábamos viendo una película en mi habitación, de dibujos animados, y le besé yo", reveló Laura.