Sereno, contenido y de modales sobrios. Así es la imagen de Hansi Flick, el entrenador que ha conquistado el banquillo del FC Barcelona y tras lo que se esconde un hombre cuya vida ha estado atravesada por momentos de profunda angustia personal. No solo ha tenido que superar el parón prematuro de su carrera como futbolista por culpa de las lesiones, sino que ha afrontado en el ámbito privado pérdidas desgarradoras y la durísima enfermedad de su esposa.
La infancia de Flick fue compleja con una relación distante con su padre. Tal y como él ha relatado, no tuvo una relación sencilla en casa con su padre durante sus primeros años, manteniendo apenas una conversación con él más allá de señalar sus fallos. Su madre solo tenía 16 años cuando dio a luz, lo que influyó en su infancia: "Mi padre era muy joven, también, y asumió la responsabilidad de una familia numerosa desde muy joven".
Con su padre la relación fue distante y dura. Lejos de guardar rencor, el técnico ha reconocido que aquella estricta dinámica le sirvió para desarrollar una intuición especial para interpretar las emociones ajenas y optar por el camino opuesto en la gestión de personas: sustituir la imposición por la empatía y la comunicación. A raíz de esa vivencia, decidió basar su filosofía como entrenador en el lema "acompañar antes que imponer".
La retirada de Hansi Flick del fútbol
Flick comenzó su carrera futbolística desde muy joven pero varias lesiones y problemas físicos cortaron su carrera sobre el césped antes de tiempo. La situación le llevó a regentar junto a su esposa, Silke, durante más de dos décadas una tienda de deportes en Bammental antes de triunfar en los banquillos del Bayern y del Barça.
El gran apoyo de su vida
A nivel profesional, Flick ha aprovechado su cambio a Barcelona para rodearse de sus tres hombres de máxima confianza: Marcus Sorg, Toni Tapalović y Heiko Westermann. Son los tres hombres de máxima confianza del míster que viajaron con él a España y forman parte de su círculo más cercano en el día a día del club y también fuera de él.
A nivel personal, el pilar fundamental en la vida del preparador es su esposa Silke, a quien conoció con 18 años y con quien comparte cerca de cuatro décadas de matrimonio, dos hijas en común —Hannah y Kathrin— y cuatro nietos.
La dura enfermedad de su mujer, Silke
Sin embargo, en 2010 el matrimonio sufrió su mayor revés cuando a Silke le detectaron un cáncer de mama. Como el propio Flick confesaría años después en su libro de memorias, el proceso le produjo un auténtico pavor y provocó que se retirara temporalmente del fútbol para volcarse en su cuidado. «Tuve un miedo que nunca antes había sentido», reconoció tras admirar la entereza de su mujer hasta superar la enfermedad.
Campeón de Liga el día más triste
Ese espíritu de contención y profesionalidad volvió a ponerse a prueba en su etapa en la Ciudad Condal. Durante la jornada en la que el FC Barcelona terminó certificando el título de Liga tras imponerse al Real Madrid, Flick recibió horas antes de saltar al campo la noticia del fallecimiento de su padre.
Pese al sobrecogedor impacto emocional y al minuto de silencio guardado en el estadio, el alemán decidió dirigir al equipo desde el banquillo, sumando un nuevo trofeo a un palmarés que incluye el histórico sextete con el Bayern de Múnich. Hoy, afincado en la tranquila zona del Turó Park de Barcelona junto a su esposa, Flick afronta el fútbol y la vida desde una perspectiva madura, sabiendo que hay batallas que van mucho más allá de lo que ocurre en un terreno de juego.
Con este campeonato Hansi Flick ha demostrado su apuesta por el Barcelona, el club en el que ya ha anunciado que se retirará. "Creo que está claro que me gusta trabajar aquí, pero también valoro mi independencia. Será mi último trabajo y eso me alegra", ha sentenciado. Y es que, el apoyo que recibe del club blaugrana es incondicional.















