Tamara Falcó e Íñigo Onieva ya son marido y mujer. Tras una ceremonia de cuento de hadas, que ponía el broche de oro a su historia de amor este sábado, y una divertida celebración de una fiesta de preboda el viernes, este domingo los recién casados ofrecieron un brunch para sus amigos más cercanos y sus familiares aunque con sonadas ausencias. Pero esta boda no solo une a la pareja como matrimonio puesto que cabe recordar que Tamara Falcó ostenta el título nobiliario de marquesa de Griñón desde que lo solicitara en 2020 tras la muerte de su padre, Carlos Falcó, quien se lo dio en herencia. Un título que uniría a la pareja un paso más de lo normal a ojos de la ley puesto que ambos compartirían el título al menos mientras dure el matrimonio.

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El BOE establece que "el hombre y la mujer tienen igual derecho a suceder en las Grandezas de España y títulos nobiliarios, sin que pueda preferirse a las personas por razón de su sexo en el orden regular de llamamientos". Esto quiere decir que los títulos nobiliarios se comparten con los cónyuges pero, aunque Tamara mantendrá el título de por vida, si se produce una separación, Íñigo Onieva lo perdería. Junto al tratamiento protocolario, el marquesado tiene derechos y obligaciones que están registrados en la legislación y que Tamara Falcó se lo conoce al dedillo por estos tres años.

El título de marquesado, hereditario

Si algo han dejado claro Tamara e Íñigo es que su objetivo es tener descendencia, quienes podrían heredar también el marquesado como Tamara lo hizo con su padre. En este caso, la pareja tendrá que hacerse cargo de un impuesto valorado en 2.699 euros por el traspaso del título nobiliario de progenitores a vástagos, tal y como hizo Carlos Falcó.