Hemos actualizado nuestro Aviso de Privacidad. Puedes consultar el nuevo texto aquí.

José Luis Gil: "Conocí a mi mujer cuando era actor de doblaje"

El actor de "La que se avecina" habla a corazón abierta en esta entrevista con nuestra colaboradora.

El actor de "La que se avecina" habla a corazón abierta en esta entrevista con nuestra colaboradora.

1 de 9
La entrevista

Si tuviera que destacar alguna cualidad de José Luis Gil diría que es su excesiva humildad, el amor al trabajo bien hecho y la fidelidad a su familia. Méritos que el público le reconoce, de ahí el éxito de personajes como Juan Cuesta, en “Aquí no hay quien viva”, y  Enrique Pastor, en “La que se avecina”, serie que ahora emite Telecinco los lunes por la noche.

-José Luis, ¿en algún momento pensó en el éxito que podrían tener con estas series?
-No; cuando me ofrecieron el papel de Juan Cuesta me pareció divertido, pero pensé que sería cosa de tres meses. No podía imaginar  que íbamos a estar en antena tantas temporadas. Eso nunca y por muchas razones. Nosotros firmamos cuatro capítulos y nos fuimos de vacaciones. Era la época de Luis Merlo y Emma Penella, la sorpresa fue cuando nos dijeron que teníamos que rodar hasta 13.

-Algo normal en aquella época.
-Sí, porque había series que se grababan y  no se emitían. Lo peor de “Aquí no hay quien viva” fue que no nos sentíamos muy arropados por la cadena (Antena 3), lo que no impidió que, durante esos tres primeros años y los 90 capítulos rodados, viviéramos ese proceso con mucha emoción.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
2 de 9
La entrevista

-¿El cambio a Telecinco supuso una aventura?
-Indudablemente porque nació con muchos prejuicios. La audiencia pensaba si se iba a parecer o no a la anterior. 

-¿Cómo definiría la serie?
-Como una trama con una horquilla tan amplia que gusta por igual a los muy jóvenes y a los muy mayores. Hay capítulos que son auténtica comedia y otros que tratan sobre las relaciones de pareja, los conflictos de vecindad, que cada uno vive de una manera diferente.

-¿Le resulta difícil despojarse de su personaje después de años interpretándolo?
-Cuando yo termino de grabar y me subo al coche que me lleva a mi casa soy José Luis Gil, ni Juan Cuesta ni Enrique Pastor. Hay mecanismos que funcionan para evitar que suceda lo que dices.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
3 de 9
La entrevista

-¿Le afectó hacerse un actor tan popular?
-Me afectó porque me cambió la vida, por más que yo intenté tomármelo con naturalidad. La popularidad es consecuencia del trabajo de un actor, pero  que todo el mundo te reconozca por la calle llega a ser agobiante. Y eso que nosotros los actores, todos sin excepción, trabajamos para eso, porque, de no ser así, tendríamos que dedicarnos a otra cosa, pero aquello me desbordó.

-¿Ello le obligó a ser más exigente en su trabajo?
-Mucho más. Por eso no me gusta verme en televisión, pues si lo hago pienso que lo podría haberlo hecho de otra manera, mejor o peor, no sé. Hay que confiar en la gente que te dirige, sobre todo si estás en tan buenas manos como estamos nosotros en la serie con Alberto y Laura Caballero. La confianza recíproca es lo que enriquece el resultado.

-¿Qué dice su familia de su trabajo?
-Yo no me puedo fiar de lo que me diga mi mujer o mis hijos, porque para ellos siempre lo hago bien. Algo que lógicamente valoro mucho, lo que no impide que sea crítico con mi trabajo.

-¿No peca de humilde?
-No lo creo. Agradezco al público su fidelidad por seguirnos cada semana desde hace siete temporadas. Lo que no me impide ser consciente de que esto algún día se acabará. De ahí que yo siga haciendo teatro.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
4 de 9
La entrevista

-¿De quién ha heredado su pasión por la interpretación?
-En mi familia, salvo mi abuelo materno que era un músico y un poeta extraordinario, nadie más se ha dedicado al mundo artístico. Y yo llegué por casualidad, gracias a mi hermana mayor, ya fallecida, que era la que me llevaba a las convocatorias que se anunciaban en los periódicos, y en las que se solicitaban niños para hacer adaptaciones de grandes clásicos en televisión. A mí casi siempre me cogían porque era bastante espabilado pese a mi timidez.  

-¿Su experiencia infantil le permitió crecer como actor?
-Indudablemente, porque las giras duraban tres meses y nosotros teníamos que viajar en un autobús con los decorados, que trasladaban de un lugar a otro, mientras que los actores principales lo hacían en coche. En eso sí han cambiado mucho las cosas, para bien.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
5 de 9
La entrevista

-¿Tiene algún recuerdo especial de aquella época tan incómoda?
-Las huelgas y la lucha por el día de descanso que encabezaban Juan Diego y Concha Velasco. Yo era un crío, y con otros dos amigos íntimos, uno de los cuales todavía lo sigue siendo, nos recorríamos todos los teatros de Madrid hasta que se nos agotaba la cartelera.

-¿Qué magia tiene el teatro que no tiene el cine?
-En el cine la imagen es siempre la misma, no cambia, en el teatro sí, y después está la cercanía entre el público y los actores, los gestos, que es lo que le diferencia de todo lo demás. A mí me sigue pareciendo un milagro que la gente salga de su casa, con frío, lluvia o calor, saque su entrada y se siente a vernos.

-¿Alguno de sus hijos sigue su trayectoria?
-No, yo tengo dos chicas y un chico que es ingeniero informático. La más pequeña hizo sus pinitos artísticos, pero se asustó mucho cuando empezamos con la serie y vio el revuelo que se organizaba.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo
6 de 9
La entrevista

-¿En serio?
-La fama se ha convertido hoy en una profesión, pero no para mí, ya que yo jamás voy a una fiesta, ni hago vida social. A mí, el trabajo me ocupa tanto tiempo de mi vida, a veces las 24 horas del día, que no tengo horas para dedicarme a nada más.

-¿Se ha perdido momentos familiares importantes por el trabajo?
-Muchos, este es un trabajo de continuas renuncias, pero soy consciente de esa carencia. Compatibilizar familia y trabajo no siempre es fácil, pero a estas alturas de nada sirve lamentarse. Son cosas que ya han pasado y no les puedo poner remedio. Doy gracias a mi familia  porque en ese aspecto siempre han sido muy comprensivos conmigo.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
7 de 9
La entrevista

-¿Dónde conoció a su mujer?
-En los doblajes, ella es actriz. Los dos teníamos una edad muy parecida y la misma profesión. Yo tuve la suerte de vivir los últimos coletazos del doblaje, lo que me permitió tener a grandes maestros. Comencé a doblar a los 20 años y lo deje a los 45, la mía es toda una vida de mucho trabajo, tanto en el teatro como en el doblaje o la televisión.

-¿Algún sueño por cumplir?
-No, porque soy un privilegiado, incluso la crisis me ha cogido trabajando. No puedo pedir más.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
8 de 9
Su foto favorita

“Esta foto es mi conexión con mi adolescencia. Cuando la veo me doy cuenta de que cambiamos menos de lo que parece en lo principal. Tenía diecisiete años”.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
9 de 9
Su firma, su ficha

Nació: En Zaragoza, el 9 de diciembre de 1957.

Debutó: A los diez años en TV, en programas como “Estudio 1” y “Teatro de siempre”. En el teatro de la Zarzuela y en el Español de Madrid hacía intervenciones en obras infantiles.  

Doblaje: Con 20 años fichó por los estudios de doblaje Exa de Madrid. Ha puesto voz, entre otros, a “Tarzán” y “Buscando a Nemo” de Disney y en el cine a Hugh Grant y Woody Harrelson. 

Televisión: La popularidad le llega con la serie “Aquí no hay quien viva” y en la actualidad con un personaje clave en “La que se avecina”, de Telecinco. 

Teatro: En la actualidad representa “El gran favor”, en el Teatro Reina Victoria de Madrid.

Familia: Casado con la actriz Carolina Montijano, tiene tres hijos. Es yerno de Matilde Conesa, una de las voces emblemáticas de la radio española.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo
Publicidad - Sigue leyendo debajo