Pastora Soler regresa con nuevo trabajo

Pensaba que su idilio con la música había terminado, pero Pastora ha vuelto para quedarse. "La calma" es su nuevo disco, precioso y muy personal, toda una declaración de intenciones después de que el miedo escénico le obligara a retirarse en 2014.

"Lo que no te mata hoy, te hará más fuerte", canta en "Vuelves a la vida", la canción que abre su esperado álbum.

Este disco plasma el complicado momento que has pasado.

Sí, es muy yo, pero me gustaría que cada uno se lo llevase a su terreno. Es un trabajo donde hay también mucho optimismo. Me he dado cuenta de que todo pasa. Es más, si sabemos interpretarlo, podemos salir reforzados.

¿Qué te trae la calma hoy?

Estar con los míos, no ponerme ya ninguna meta. Titulé así el disco porque nunca antes había podido disfrutar de esa calma tan necesaria. Ahora quiero que nunca se me vaya, desde esa paz, todo sale mucho mejor.

El álbum termina con una canción dedicada a tu hija.

Fue muy complicado escribirla, estuve retocando la letra hasta el último momento (risas). Es difícil volcar todos los sentimientos que ha despertado ella en mí.

En este parón, ¿tenías miedo de que el público se olvidara de ti?

No, ¿sabes por qué? Cuando yo dije que me iba, pensaba que me marchaba indefinidamente. Estaba convencida de que la música se había acabado en mi vida.

La verdad es que siempre afrontaste tu paréntesis con mucha honestidad.

Todos somos humanos y creo que es necesario mostrar la fragilidad. No hay nada que esconder. Sufrí una experiencia traumática y a raíz de aquello desarrollé un miedo. Muchas personas se enfrentan a eso y no hay que ocultarlo.

Supongo que también aprendiste muchas cosas.

Muchas. Que lo importante es siempre lo importante. La salud, la familia… En este parón he podido estar más cerca de mi padre, que lleva años enfermo de cáncer. Le he acompañado al hospital, a los tratamientos… Te acerca más a la realidad de la vida. La escala de valores me ha cambiado bastante, sobre todo al convertirme en madre.

"La llamada de Alejandro se me quedó grabada"

Tu embarazo llegó un mes después de tu retirada.

El cuerpo es muy sabio. Me hizo no dejarme llevar por mi tristeza, me obligó a tirar para adelante. La llegada de mi niña fue una ilusión tremenda.

Estrella ya tiene dos años. ¿Te apetecería repetir?

A mí me encantaría, sobre todo por ella. Nosotros somos tres hermanos, mi marido son cuatro, y no me gustaría que estuviera sola. Ahora no va a ser fácil, pero tengo claro que cuando acabe la gira, pararé. Ya no quiero encadenar un trabajo con otro. Igual ése será el momento.

Llevas toda la vida en la música. ¿Cuál es el mejor consejo que te han dado?

Desde pequeña me he sentido muy arropada, pero te voy a contar uno que me dieron cuando decidí retirarme. Me llamó Alejandro Sanz y sus palabras se me quedaron grabadas a fuego: "Pastora, esto sólo es música".

En este proceso, ¿te has sentido apoyada por tus compañeros?

La verdad es que sí. Sobre todo, me aplaudieron; los que estamos dentro de este mundo sabemos lo difícil que es decir basta cuando estás mal. Hay artistas con las que mantengo una amistad constante, como con Vanesa Martín, que ha estado en momentos claves de mi vida. No es nada fácil encontrar amigos de verdad.

¿Te gustaría que tu hija siguiera tus pasos?

Esto es precioso, pero preferiría que se dedicara a otra cosa. Es muy difícil hacerte un hueco, aunque no voy a ser yo la que le corte las alas. Este trabajo tiene que tener una llamada interior, una vocación muy importante.

Al empezar tan joven, ¿sentiste que te perdías ciertas cosas propias de tu edad?

Gracias a Dios he vivido toda mi juventud súper normal, de hecho estudié hasta tercero de Historia del Arte. Yo creo que mi peor etapa fue de los 25 a los 35, una década muy importante que se me ha pasado demasiado rápido. Yo ahí quizá sí estaba muy metida en mi trabajo, aunque tuve tiempo de enamorarme de Francis (risas).

"Mi familia estuvo dos años sin escucharme"

En el disco le agradeces que se convirtiera en tu "timón".

Es una persona muy fuerte. Quizá también porque con sólo 15 años se separó de su familia y se vino a Madrid para labrarse un futuro como coreógrafo. Francis ha sido mi pilar más importante, no le he escondido nada: he llorado, pataleado… También con mi familia, pero a ellos una tiende a protegerles más.

¿Te acuerdas de la primera vez que volviste a cantar después del parón?

Sí, al principio cantaba sólo para Estrella y para mí, cuando ella estaba en la barriga. Con mi familia me arranqué justo las navidades pasadas, en casa de mis padres. Fue un momento súper emocionante. Todos los míos se pusieron a llorar, llevaban dos años sin escucharme.

Pastora, ¿te queda algún sueño por cumplir?

Volver a estar aquí ha sido un sueño cumplido. Me lo tomo como un regalo, yo no pensaba que iba a volver a vivir todo esto. Ahora ya no quiero ponerme ninguna meta.

Textos: María Larrocha

Fotos: Guillermo Jiménez

Ayudante de fotografía: Adrián Iñiguez

Estilista: María Álvarez

Maquillaje y peluquería: Javier Reyes para Galenic y Rene Furterer.

Agradecimientos: Apartosuites Jardines de Sabatini. C/ Cuesta de San Vicente, 16. Madrid

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