El 23 de abril es un día especial para Tita Cervera. Es el cumpleaños de la Baronesa y cumple, nada más y nada menos, que 83 años. Tita llega a una edad en la que mientras otros se retiran, ella sigue moviéndose entre museos, titulares, propiedades y decisiones de largo alcance. Ha sido, para la baronesa Thyssen, un año de reordenación. Nombre, herencia, residencia, patrimonio y, sobre todo, la memoria que quiere dejar. En cada frente va depositando alguna señal.
En los últimos meses, la vida de Tita Cervera ha estado marcada por varios reajustes, tanto personales como económicos, que han obligado a repensar algunos frentes vinculados a su patrimonio y su imagen. A ello se han sumado ciertas polémicas, principalmente relacionadas con su título nobiliario y decisiones financieras, que han protagonizado debates en la prensa y redes sociales. Aun así, ella ha mantenido una postura serena.
¿Y cómo celebrara sus 83 años? La baronesa Thyssen viajará a Andorra acompañada de su familia para disfrutar de una velada tranquila y muy cercana. Este años ha optado por una celebración discreta, sin grandes tertulias ni despliegue de prensa, reforzando así su voluntad de vivir esta etapa con más privacidad y menos exposición pública.
La última vez que vimos a la baronesa con su hijo, Borja, fue el pasado mes de febrero. En su cita, madre e hijo quedaron a comer en Madrid, en el restaurante Zuma, uno de los japoneses más exclusivos de la capital. Una cita en la que no pasó desapercibida la ausencia de Blanca Cuesta, mujer de Borja. Madre e hijo estuvieron compartiendo mesa durante algunas horas y, a la salida del local, cerca de las seis de la tarde, Tita no dudó en agarrarse cariñosamente del brazo de Borja para recorrer los metros que había hasta el coche que la estaba esperando. El ambiente entre ellos fue muy cómplice y distendido.












