Irene Rosales ha reaccionado al encuentro entre su ex, Kiko Rivera y su madre, Isabel Pantoja. La cantante y su hijo, acompañados de Lola García, se han visto cara a cara en Canarias tras haber estado 6 años distanciados. En el programa de Telecinco, 'El tiempo justo' se dieron algunos detalles de esta esperada reunión: "Me dicen que ha habido lloros, abrazos, presentación de Lola y que no ha habido exclusiva". También revelaron un llamativo gesto que la tonadillera habría tenido con su hijo ante su inminente gira por Latinoamérica: "Ha brindado a Kiko uno de los asientos de su jet privado".

Al llegar de su viaje, la prensa le preguntó al dj qué tal el reencuentro: "Preguntarle a Antonio Rossi que seguro que lo sabe", fueron sus palabras. Mientras que la bailarina, sin poder contener una inmensa sonrisa, dijo "Gracias, todo bien", dejando entrever que se ha llevado una gran impresión de su 'suegra' y que a lo mejor las podemos ver dentro de poco bailando juntas.

irene rosales de viernes
Telecinco

Irene Rosales, que se encontraba en la Feria, ha entrado este 23 de abril en directo en 'El tiempo justo' y no ha dudado en dar su más sincera opinión sobre este encuentro. La sevillana admitía que se sentía “enormemente feliz” por la reconciliación entre ambos, aunque tenía un "pero". "Lo primero que había que hacer es que se reencontraran madre e hijo. Habría sido partidaria de que hubiera ido él solo a Canarias. Después de tanto tiempo sin hablarse, de tantos problemas y circunstancias… se merecían una conversación a solas”, ha dicho.

No obstante, la sevillana recalcaba que sí habían tomado la decisión de ir los dos era porque lo habían sopesado con tiempo. “No pienso que sea un error que haya ido Lola, pero por mi forma de ser, después de tanto tiempo sin hablar, tendría una conversación de los dos a solas, es lo más acertado”, ha puntualizaba. También la influencer ha confesado que estaría encantada de que sus hijas vieran a su abuela. "Si Kiko me llama para que vean a su abuela, o para tomarse una merienda, no soy nadie para decidir por ellas. Quiero lo mejor para mis hijas. Las puertas de mi casa están abiertas para que a mis hijas las acojan de la mejor manera posible.