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Aunque parece que Ian McKellen podría volver a revivir a Gandalf, lo cierto es que no necesitamos ni media excusa para hablar del gran actor inglés. Pasará a la historia popular como Magneto y también como uno de los personajes más inolvidables de la saga de fantasía más aclamada del séptimo arte, 'El señor de los anillos'. Solo con eso, McKellen se merece permanecer en la conversación por siempre. Pero también hemos de admitir que sería injusto reducir al veterano actor británico a solo dos roles.
El actor, que hace poco nos emocionó recordando su primer amor, es miembro de la Order of the Companions of Honour, un reconocimiento que recibió de la Reina Isabel II en 2008 por su contribución al teatro y a la igualdad en 2008. Cuando hablamos de un legendario actor inglés y podemos y debemos escribir su nombre precedido de "Sir" sabemos que hay este tipo de reconocimientos entregados por la corona. Sin embargo, no reparamos en que su encuentro con la monarquía pudo no ser agradable.
Con la muerte de la Reina Isabel II aumentó una fiebre curiosa por la corona británica. Por un lado todos parecen adorarles y, por el otro, se siguen alimentando teorías como que estuvieron detrás del accidente de la querida Lady Di. En fin, el mundo es un lugar curioso pero una cosa que pocos dudan es que cuando alguien muere no se puede hablar mal de él. Sin embargo, en el caso de los reyes quizás la cosa sea al revés, y es que decir pestes de ellos te puede traer problemas.
Por eso McKellen parece haber esperado un tiempo prudencial para hablar de la longeva reina, y parece que no se llevaban muy bien. En una entrevista reciente con el periódico inglés The Times, McKellen afirma que la conoció en un par de ocasiones y que la Reina fue bastante grosera con él.
Ella dijo: "Llevas mucho tiempo haciendo esto". Yo le dije: "Bueno, no tanto como tú". Me devolvió una sonrisa monárquica, pero luego me dijo: "¿Alguien sigue yendo al teatro?". Eso es de muy mala educación cuando le das una medalla a alguien por actuar. Significaba: "¿A alguien le importas una mierda porque a mí no me importas? ¡Ahora, vete!".
McKellen, eso sí, no tardó en disculpar a la familia real al afirmar que no sentía ninguna envidia por su posición:
Imagínense haber nacido en la familia real. He estado en la vida pública bastante, pero esta gente está en una prisión. No pueden hacer nada normal. ¿Pueden imaginarse tener que ser amables con todos con los que hablan? Me quito el sombrero ante cualquiera que consiga mantener la cordura en ese mundo. Como el duque de Edimburgo logró hacerlo, aunque incluso él era profundamente excéntrico y sospecho que profundamente infeliz. Lo mismo con el actual rey Carlos.
McKellen acabó sus polémicas declaraciones hablando del Príncipe Harry:
Probablemente no sea lo suficientemente inteligente o no tenga los amigos adecuados para ayudarse realmente a sí mismo. Eso sí, pudo elegir de entre todas las mujeres hermosas del mundo. Espero que haya elegido a la adecuada.
Vamos, que más vale ser Gandalf que Aragorn salvo por casarte con Arwen. O eso nos ha dado la gana de entender aquí.












